JOE JONAS

Novelas de Joe Jonas
 
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 Sexo con mi amigo

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sofia1



Mensajes: 3521
Fecha de inscripción: 09/07/2010

MensajeTema: Sexo con mi amigo   Sáb Dic 04, 2010 8:54 pm


Joseph o Joe y yo, nos conocemos desde que somos niños, vivíamos uno frente al otro, y siempre nos lo hemos contado todo, desde lo más tonto a lo más íntimo... pero una noche, algo cambia, y dejamos de contar para practicar... o algo por el estilo...


Acababa de meterme en la cama. Tumbada boca arriba me puse a pensar en mis cosas. Bajé la mano hasta uno de mis muslos para rascarme por que me picaba, la dejé ahí unos segundos vacilando antes de dirigirla hasta mi centro (por así llamarlo)
Empecé a acariciarme con mi dedo corazón, por encima de las bragas, arriba y abajo, varias veces, notaba como mi “centro” palpitaba, reaccionando ante mis caricias. No debería seguir… ya que no vivía sola, sino con mi mejor amigo. Hacía tiempo que vivíamos juntos… joe… al pensar en él noté como me mojaba más –era excitante de verdad- sin poder remediarlo, metí la mano por dentro del elástico de mis bragas, y me acaricié. Estaba húmeda, muy, muy húmeda, y excitada. Quería, necesitaba un orgasmo, correrme una vez.
Joe, había salido, seguramente se estaba ligando a alguien. ¿Por qué no iba yo a aliviarme?


Me bajé las bragas –ya que suelo dormir en ropa interior, no tenía mucho que quitarme- abrí las piernas, y me empecé a acariciar, mi dedo se iba mojando poco a poco, y de vez en cuando se me alzaban, bueno, alzaba las caderas involuntariamente.
Pero eso no me bastaba, necesitaba más, quería correrme, necesitaba liberarme… Con la mano libre, abrí el cajón de mi mesilla de noche, y saqué uno de mis consoladores… justamente el que me había regalado Joe un día de cachondeo, era una simple pólla de plástico, pero el vibrador se había quedado sin pilas, y no era el momento para buscarlas… así que este mismo…
Me introduje mi consolador, hasta que estuve a punto de gemir, y lo comencé a mover: dentro, fuera, dentro, fuera… en el silencio de mi habitación solo se oía mi respiración agitada, y el ruido de mi consolador entrando y saliendo, no era el ruido del consolador, si no el ruido de mis flujos, de mis jugos, empapando el consolador, con la otra mano me comencé a acariciar el clítoris, más rápido… subí una pierna, para poder metérmelo mas… me mordí el labio para no hacer ruido… por si acaso.
Me estaba cansando de esa postura, así que paré un momento y me puse de rodillas en la cama, así tenía mejor acceso, si, era mejor.
Empecé a subir y bajar mi cuerpo a la vez que mi mano trabajaba, de vez en cuando soltaba aire, sin darme cuenta dejaba de respirar con tal de no gemir, o hacer cualquier tipo de ruido, se que Joe no estaba en casa, pero por si las moscas…
Yo seguía con lo mío, cuando escuché, mi puerta, juraría que la había cerrado… pero a lo mejor el aire la había abierto, ahora estaba demasiado concentrada en lo mío…
Aceleré el ritmo de mis manos para alcanzar ya mi orgasmo, ¡¡lo necesitaba!! Cuando estaba apunto noté como un aliento me acariciaba la nuca, asustada giré la cabeza para encontrarme con la cara de mi mejor amigo… ¡¡Dios mío!! Me acababa de pillar masturbándome… ¡dios! Pero al contrario de lo que pensé, noté como su mano retiraba la mía de mi consolador, bueno, su consolador, pero me dejaba seguir acariciándome…


Empezó a moverlo, metiéndomelo, y sacándomelo, cada vez más rápido, no pude evitar mover mi cuerpo al ritmo que él me marcaba…
-Oh dios… -me oí gemir, estaba a punto de correrme, apuntito- ¡si, si!
Aceleré el movimiento de mi mano, acariciándome más fuertemente el clítoris, más rápido, noté como mi cuerpo se iba hacía delante, a punto de alcanzar el orgasmo, mis piernas temblaron, di un pequeño grito y me dejé caer hacía delante, apoyando la cabeza en la almohada, con el beep en pompa… me acordé de que tenía a Joe detrás, pero ahora estaba demasiado débil para avergonzarme de algo… de todas formas él me había ayudado a correrme ¿no? entonces para que avergonzarme… solo tenía una pequeña duda, ¿Qué iba a pasar ahora? Juraría que él se había excitado, no creo que solo entrara para ayudarme, y ya está…
La respuesta a mi pregunta llegó segundos más tardes, noté como la mano de mi amigo me acariciaba el trasero, me había sacado el consolador, lo que no estaba muy segura de donde lo había echado… noté como su mano, bajaba de mis nalgas, hacía mi centro, me empezó a acariciar de nuevo, excitándome… otra vez, moví mis caderas y lo oí gruñir.
De repente retiró la mano, y el frío me acarició, me estremecí. Iba a volverme hacía él, cuando noté su amiguito, en mi entrada, me incorporé, ya había normalizado mi respiración, aunque algo me decía que iba a ser irregular de nuevo…

Me giré hacía él y lo besé. Dios, me besó, y como besaba, entreabrí los labios para dejarle paso a su lengua, que se encontró con la mía… que bien sabía. Ya había besado a mi amigo antes, de echo con él fue mi primer beso, pero no sentí esto ni mucho menos, aunque estando excitada…
Joe estaba desnudo, se habría desnudado antes de meterse en la cama, le acaricié el pecho, y cuando llegué a los hombros lo abracé por el cuello atrayéndolo hacía mi… sentí su cuerpo caliente pegado al mío, me daba la sensación de que me iba a derretir… si no incendiaba la cama antes.
Me tiré para atrás, sin soltar a Joe, por lo tanto calló conmigo, sobre mi, dios que bien se estaba, levanté las piernas, y las estiré, como siguiera así mucho más tiempo, me quedaría sin piernas… Nos besábamos ardientemente, lo que se dice con pasión, en el silencio de la habitación se oía nuestras respiraciones bastante agitadas, se intentaba respirar, aunque eso no era lo que más me importaba en ese momento, y juraría que a él tampoco le importaba mucho…
Levanté las piernas, y las enrosqué en torno a la cintura de Joe, para darle… mejor acceso. Noté la punta de su miembro contra mi entre pierna, y gemi rompiendo el beso, el bajó su boca hasta mi cuello, y me lo besó insistentemente, luego bajó más, y con los dientes me mordió –suavemente- mis pezones, bueno, primero uno, y después el otro… ¿se podría morir de placer? Me rozó el clítoris con su miembro, y alcé las caderas, lo quería dentro de mi… si, dentro mío.
-Por favor… -murmuré, si hacía falta rogaría- Joe...
-Dime tesoro…
-No te hagas de rogar…
-¿Qué quieres? Dímelo y lo tendrás.
-¡¡Hazme tuya!! –grité, Joe me lo estaba haciendo, tal y como le pedí-
Estuvo quieto unos segundos, dentro de mi, y yo investigué lo que se siente al tener a Joseph Jonas dentro de ti (me lo imagino baba), me gustó, era genial, si por mi fuera… Gemí, no me dejó seguir pensando, empezó a moverse, al principio, entraba, y salía despacio, y yo contraía las paredes de mi sexo, para retenerlo otro poco más, pero de pronto, empezó a ir más rápido, me embestía con fuerza, en la habitación se oía nuestros gemidos, jadeos, y palabras que salían de nuestras bocas sin pensar coherentemente, de pronto, comencé a tener espasmos, arqueé la espalda, noté como mi vagina se contraía, y él me penetró mas profundamente, una… dos… tres… de repente me fui… alcancé un orgasmo realmente intenso, me sentía mareada… noté como el miembro de Joe, se tensaba dentro mío, para luego venir conmigo a ese viaje al que él mismo me había mandado…
Calló encima mio, y me besó el hombro, yo aún intentaba respirar, aunque fuera un poco, me había dejado agotada, se echó a un lado de la cama, boca arriba, ambos mirábamos al techo, y ninguno dijimos nada. No era el momento de hablar. Me puse de medio lado -que es como duermo- con dificultad, me costaba mover mi cuerpo…
-_______-tunombre-… -lo oí llamarme-
Me giré hacía él, que me miró con una sonrisa, y me abrazó, yo lo abracé, de todas formas era mi amigo, esto era algo más que habíamos compartido: Un sexo magnífico, como si fuera algo contado… no iba a cambiar nada. Me dio un beso en la frente, y cerré los ojos, acurrucándome en él.


Cuando desperté a la mañana siguiente, estaba abrazada a Joe, mi mejor amigo, me gustó tenerlo a mi lado, durmiendo, inspiré su olor… y me levanté de la cama con cuidado, retirando su brazo que me tenía atrapada, con cuidado. Me di una ducha, y me vestí, tenía que ir a trabajar…
Cuando estuve arreglada, salí del cuarto de baño, él aún dormía, así que le dediqué una sonrisa a sabiendas de que no me veía, y salí de la habitación, dejándolo dormir.
La mañana no me iba muy bien, quería estar con Joe, quería… sexo, pero a la vez me daba miedo llegar a casa, por que sabía que teníamos que hablar de lo que había pasado, no es que fuera algo malo… pero era algo inusual en nosotros, siempre hemos hablado de todo, no hay secretos entre nosotros, pero esto es algo… diferente, no se… bueno cuando llegara a casa hablaríamos, de todas formas si algo tengo claro es que es solo sexo. Y nada más.
Al fin llegó la hora de ir a casa, por fin. El día se me ha hecho bastante pesado, no conseguía sacarme a Joe de la cabeza, me empezaba a rayar… Cuando llegué, saludé, pero no contestó nadie. No estaría.
Me cambié de ropa, me puse un pantalón corto y una camiseta de tirantas, me dirigí a la cocina, y comencé a prepararme la cena: una ensalada. Cuando terminé de trocear la lechuga, la cogí en un puñado y la volqué en el bold…
-Hola tesoro… -di un salto, lo que no se es como no se me calló el bold que acababa de coger al suelo, me giré y lo vi, mi mejor amigo…-
-Hola Joe –lo saludé, me miraba sonriendo- ¿Qué pasa? –pregunté-
-Nada…
Me volví, y seguí con mi ensalada. Ahora todos los recuerdos se acoplaban en mi cabeza, todos los recuerdos de anoche… ¡Dios! Tenía que parar a mi cabeza, y aclararle a Joe que solo fue un polvo sin importancia cuanto antes…
-Joe, respecto a lo de anoche…
-Fue genial –me interrumpió él, a continuación noté que sus brazos me rodeaban la cintura, y su cabeza se hundía en la curva de mi cuello, me lo mordió, y después me lamió el lóbulo de la oreja. Me estremecí. Me estaba excitando- y me gustaría repetirlo –me susurró-


Me quedé sin palabras, noté como una de sus manos subió hasta mi pecho, y como la otra hizo presión sobre mi centro –ya húmedo- pude contenerme y no gemir, pero me… me estaba excitando demasiado… si dejara de acariciarme, podría despejar la cabeza, y ordenar mis ideas, también podría hablar…
-Joe… -intentaba hacer que parara, pero sonó como una suplica, o por lo menos él lo captó como tal, me desabrochó el botón del pantalón, me di cuenta por que metió la mano por dentro –del pantalón y de las bragas- sin querer separé más las piernas, y sin querer gemí- Joee… -volví a probar, pero eso si que sonó como una suplica, ni siquiera reconocí mi voz.
Cerré los ojos y me dejé llevar. Noté como mis pantalones junto con mis bragas caían al suelo, Joe dejó de tocarme, y me quejé con algún tipo de sonido, no se muy bien que fue, me giró hacia él, y lo miré a los ojos, estaba excitado, igual que yo, y lo tuve más presente cuando poniéndome una mano en la espalda, me apretó contra él, sentí su miembro, estaba dura, y yo me moría por tenerla dentro… si moriría por volver a sentirlo, piel contra piel, y él estaba vestido ¡¡maldito fuera!!, levanté los pies, y eché a un lado mi ropa caía, bajé las manos hasta el cinturón que él llevaba y ansiosa como yo sola, me dedique a quitárselo, cuando lo solté –por fin- le desabroché los pantalones, con prisa, no tenía tiempo que perder. Bajé la cremallera del pantalón con cuidado –no tenía nada que dañar, no ahora- y le bajé los pantalones, junto con los calzoncillos, de un tirón, agachándome con ellos, quería verlo, era algo que… que no había echo la noche anterior, no lo observé, simplemente disfruté… ¡¡Dios!! Era enorme, me lamí los labios secos, mientras lo miraba, levanté la vista y vi que me observaba desde arriba con una sonrisa, y los ojos oscuros por el deseo. Hice que levantara los pies y le terminé de quitar la ropa, la eché a un lado… volví a centrar mi vista en su miembro, con mis manos lo agarré, lo apreté, y las moví de arriba abajo –varias veces- oí como él jadeó, y me sentí bien… poderosa, podría decirse. Mientras se la agarraba con la mano, me metí la punta de su miembro en la boca, y lo acaricié con la lengua.
Noté como sus manos me agarraban la cabeza, y sus caderas se movían –hacía delante, hacía atrás- insistentes, abrí la mano y me puse a “trabajar” con la boca, con las manos le agarré los testículos, y me puse a “jugar” con ellos.
Lo oía gemir, y eso hacía que yo me excitara más, y acelerara los movimientos con mi boca, presionaba con los labios cuando la sacaba, noté como me sujetaba la cabeza, y movía más las caderas, de repente me empezó a tirar del pelo…
-_______... –lo oí jadear- _______, amor, apártate…
Le apreté los “huevos” y se corrió en mi boca… alcé la vista poco a poco, me fije que se había quitado la camiseta, seguí subiendo y lo miré a los ojos, él me miraba desde arriba, sus ojos estaban oscuros, y me miraba con deseo… me levanté poco a poco lo besé en los labios, dándole a probar su sabor… gemí, cuando me metió la lengua, buscando la mía…
Me levantó y me sentó cobre la encimera de la cocina, el beso se rompió un momento cuando me quitó la camiseta, pero enseguida nos volvimos a besar, ardientemente… ¡¡me estaba volviendo loca!!
Abrí las piernas y él se colocó entre ella, noté su erección presionada contra mi, y como pude moví las cadera… él dejó de besarme, y me mordió el cuello después de lamerme el lóbulo de la oreja, siguió recorriéndome con la lengua hasta que llego a mis pechos, eché la cabeza hacía atrás, me lamió y mordió –levemente- un pezón, luego hizo lo mismo con el otro, y yo no pude evitar gemir. Después de un ratito, dejó mis senos, y en línea recta me lamió el vientre, aguanté la respiración –sin querer- cuando supe lo que venía… ahora iba a saber cuan buena era su lengua, ahí abajo…


Solté el aire que había retenido en un jadeó cuando sentí la lengua de Joe contra mi centro –empapado- noté como con sus dedos me abría los labios vaginales, y pasaba la lengua arriba y abajo, una y otra vez, haciendo que yo me volviera loca, haciendo que me costara respirar decentemente… a veces dejaba de respirar sin darme cuenta… de pronto dejó de pasar simplemente la lengua y pegó la boca contra mi sexo… noté sus dientes sobre mi clítoris, y temblé… tuve el impulso de rodearle la cabeza con las piernas para pegarlo más a mi, para tener la certeza de que no podía separar esa boca milagrosa de mi, pero no quería asfixiarlo, así que me conformé con agarrarle la cabeza con las manos, él seguía “jugando” conmigo, haciendo que me volviera medio loca, y alzara la cadera pidiendo más, cuando su lengua se detenía arriba, en mi clítoris, y la lamía haciendo círculos. Después la bajaba, e introducía un poco su lengua en mi, de pronto, la lengua fue sustituida por uno de sus dedos, que se convirtieron en dos, y luego tres, mientras me penetraba con los dedos, su lengua torturaba mi clítoris, al cabo de unos minutos, me corrí, me dejé llevar… él siguió lamiéndome, dándome más placer.
Ahí estaba yo, encima de la encimera de mi cocina, temblorosa y sudorosa, con la respiración entrecortada y mi mejor amigo entre las piernas… Él se levantó, rodeó la encimera, y se puso detrás de mí, se agachó y simplemente me besó… suave y tiernamente… sus labios iban despacio, y yo me acoplé a su ritmo, disfrutando del beso, de su lengua, que se había abierto paso dentro de mi boca, la mía salió a su encuentro, y juntas danzaron un baile frenético…
De pronto me volvió a costar el respirar, y noté como se endurecían mis pezones, las manos de Joe, comenzaron a acariciármelos, pellizcándomelos con los dedos… me estaba “humedeciendo” de nuevo, el beso era cada vez más intenso…
-_______-tu nombre-… jadeó él contra mi boca-
Rompí el beso, me senté en la encimera, y me puse frente a él haciendo un extraño movimiento, le rodeé la cintura con las piernas, y lo pegué a mi, con mis brazos le rodeé el cuello, él anduvo, y yo quedé en sus brazos, mi sexo estaba contra su vientre, y su miembro –ya duro- me estaba rozando… de repente tuve la necesidad de tenerlo dentro, de sentirlo… aflojé un poco mis brazos, y resbalé un poco, rápidamente, noté las manos de Joe en mi trasero sosteniéndome…
-Joe… -gemí, sobre todo por que él me acarició el coño, rozándome con un dedo- necesitó…
No tuve que decir nada más… él dirigió su miembro, hasta mi <> -con una mano- y me dejó deslizarme, penetrándome…
Ambos gemimos, y yo me dispuse a buscar su boca… quería besarlo… apreté mis muslos vaginales cuando noté su lengua entrando en mi boca, y él me mordió –suavemente- un labio mientras gemía…
Metió una de sus manos entre nosotros y alcanzó mi clítoris, comenzó a frotármelo mientras caminaba hacía algún lugar, de repente noté algo blando en la espalda, abrí los ojos, y me ví sobre el sofá…
-Así no… -me quejé, lo prefería a él debajo-
Él me hizo caso, no se muy bien como lo hizo, pero él ahora estaba de espaldas contra el sofá, y yo encima de él, me incliné y lo besé castamente, me incorporé, y comencé a moverme, sosteniendo mi peso sobre mis rodillas, comencé a subir y a bajar, presionando mis músculos vaginales cuando subía, él me estaba acariciando los pechos, pero una mano dejó a uno de mis senos solos, y bajó a mi clítoris, acariciándolo, consiguió que me volviera loca, y que comenzara a moverme más deprisa, con más desesperación…
Me empecé a convulsionar, contrayendo las paredes de mi sexo, noté como él se ponía tenso dentro de mi, y de repente los dos gritamos de placer, alcanzando el orgasmo…
Caí encima suya como una muñeca de trapo… sin fuerzas, y jadeante, él me abrazó y eso me hizo sonreír, aunque esto no debería de haber pasado… pero ahora, mejor no pensar.


Debía de levantarme, vestirme, y decirle que eso no debía pasar de nuevo, él era mi mejor amigo, y el sexo no entraba en nuestros planes, aunque tenía que reconocer que era un sexo magnífico…
Pero como ya dije, ahora no pensar. Me acurruqué en él, quien me empezó a acariciar la espalda haciendo que me estremeciera, de repente solté un gritito, , no se como, se impulsó, y se sentó conmigo encima, él tenía la espalda contra el respaldo del sofá, y yo estaba frente a él, sentada a horcajadas, y para mi vergüenza, me estaba excitando de nuevo ¿pero que tenía este hombre? ¡dios mío!
Yo sabía de mil cosas que tenía, muchísimas virtudes, también conocía sus defectos, de algo servía conocerlo desde que éramos unos niños ¿no?
Y ahora había descubierto otra virtud más, ¡era magnífico en la cuestión del sexo! Daba un poco de miedo.
Apoyé la cabeza en su hombro, no quería hablar, pero debía de hacerlo.
-Joe... –musité, de repente gemí, ¡era insaciable! Su mano me estaba acariciando de nuevo, y dios como acariciaba- esto no está bien –dije en un jadeo, esperaba que me hubiera entendido…-
-¿Qué no está bien? –preguntó él tan normal-
-Esto –dije alzando la cabeza y mirándolo a los ojos- no está bien que nos acostemos, somos amigos.
-¿Y? –Preguntó él, como si nada-
-Joe, ¡somos amigos! No debemos acostarnos, ¡somos amigos! –Repetí- vamos a estropear nuestra amistad, ¿Qué pasará cuando ya nos hartemos el uno del otro? ¿Estará otra vez todo igual? No lo creo, y eso hará que nos distanciemos, y te quiero demasiado para perder nuestra amistad por un poco de sexo –lo quería, y él lo sabe, lo quiero con un amigo, como un hermano, y eso del sexo entre hermanos… pero claro, él no era mi hermano-
-_______, tu también sabes que te adoro, te conozco desde hace años, y por muchas cosas siempre hemos salido adelante ¿Qué daño hace un poco de sexo entre amigos? Además servirá para reforzar nuestra relación de amigos…
Por que me da la sensación de que me va a ganar, estaba comenzando a dudar…
-No se Joe… no me parece buena idea…
De repente se inclinó y me beso dulcemente…
-Piénsalo, princesa…
Bajé la mirada, y de repente me acordé de que estábamos desnudos, ¡vaya situación más rara! Aquí, los dos desnudos, hablando de nuestra relación de amigos… estaba con un poco de desventaja, por que tenía poder sobre mí…
-Está bien, lo pensaré…
No había nada que pensar no pensaba seguir acostándome con mi amigo…
Con la dignidad que pude me levanté del “sofá” y me escapé hasta mi cuarto, donde me dirigí a la ducha.
Donde comencé a darle vueltas a la cabeza de nuevo, pero no se por que, la respuesta era obvia, <<¡No! no, no y no>> no pensaba seguir acostándome con él…


Las doce de la noche, y yo sin poder pegar ojo, no consigo dormirme ¡maldita sea!. Y ¿Por qué no puedo dormir? Respuesta sencilla, la culpa la tiene Joseph, si, por que no podía dejar de pensar en la “conversación” que tuvimos por la tarde, se que no hay nada que plantearse, pero… es que no puedo evitar hacerlo… no puedo evitar pensar, en si debería o no debería seguir acostándome con él… por que realmente me encantaría seguir en su cama, o que el estuviese en la mía, de hecho me encantaría tenerlo ahora mismo junto a mi, me gustaría estar acurrucada junto a su fabuloso cuerpo, y que el me acunara. Dormir junto a él después de hacer el amor…
¿Hacer el amor? No, no hacíamos el amor, es sexo, solo sexo, un maravilloso y magnifico sexo…
Solo de pensar en sexo con Joe… me excitaba. ¡Dios! Me estaba empezando a cansar de este estado de excitación permanente, era pensar en Joe, y mis bragas se mojaban… maldito fuera, era una especie de droga, y yo estaba enganchada a él…
Necesitaba quitarme esta necesitad… bajé la mano hasta mi entrepierna y comencé a acariciarme… una y otra vez… una y otra vez… una y otra vez… cuando estaba a punto de alcanzar el orgasmo la imagen de Joe acudía a mi mente, y de pronto ya no estaba preparada para el orgasmo, mi mano se paraba. Lo quería dentro… para alcanzar el orgasmo con él… lo intente de nuevo. Me acaricie de nuevo…
-Ah… -me oí gemir, pero la cara de Joe, acudió a mi otra vez- Agghs ¡Maldito sea! –siseé-
Ahora por su culpa ni un orgasmo podía tener, mentira, si podía tenerlo, ¡pero solo con él! Furiosa, me removí en la cama, me puse de lado, y cerré los ojos. Error. ¡Que imaginación más voladora tengo! No puedo dormir tranquila, mi propio subconsciente me traiciona… haciendo que me imagine en la cama con Joe…
Aparté las mantas de un gesto brusco y me senté en la cama, respiré y expiré para tranquilizarme… a lo mejor debería aceptar eso de ser amigos “con derechos” muuchos derechos, pero bueno… mejor.
Y ya que voy a aceptar, no pienso quedarme sin mi orgasmo. No pienso quedarme la noche entera sin dormir y frustrada. Me levante de la cama –totalmente desnuda- y salí de mi cuarto, me sentía un poco extraña caminando desnuda por la casa, alguna vez había pensado hacerlo, pero viviendo con un amigo no me había sido posible.
Abrí la puerta de la habitación de Joe, y me metí en su cama. Estaba desnudo. Lo sabía, él me lo contaba todo, y me había contado que dormía desnudo…




También sabía que dormía profundamente... pero yo tenía pensado despertarlo, si yo no podía dormir, él tampoco.
Estaba de lado, así que con la palma de la mano abierta le acaricié la espalda… se estremeció y volteó poniéndose boca arriba. ¡Bien! Mejor acceso… lo destapé un poco, y comencé a acariciarle el pecho, después me puse de rodillas en la cama, y comencé a darle pequeños besos… bajando lentamente…
A la altura del ombligo volví a ascender, le lamí el cuello y el lóbulo de la oreja…
-Despierta, campeón… vamos a jugar… -le susurré-
Y lo besé, insistí con la lengua hasta que él abrió la boca, despertándose y respondiéndome al beso… me cogió de la cintura y me colocó encima de el…
-¿Esto significa que aceptas?
No quería pensar en eso ahora.
-Esto es una especie de prueba… -le dije- si la superas, seguiremos acostándonos, si no, bye, bye, amore.
Me sonrió juguetón, y me besó de nuevo, posó sus manos sobre mis nalgas, y me las masajeó, cogiéndome de la cintura, me bajó un poco, colocándome a la altura de su miembro –que ya estaba duro- alcé la cintura un poco, se la agarré y la dirigí hacia mí.
Pero él me detuvo, con un dedo me acarició de pasada…
-¡Oh dios! –gimió- Estás tan Hermosa… me volverás loco…
Gemí. Hizo un movimiento brusco, y caí en la cama, reboté. Cuando me di cuenta, tenía las manos atrapadas entre una de las de Joe, me estaba sujetando.
-Abre las piernas –me instó-
No vacilé y las abrí, él se colocó entre ellas, y de un solo movimiento me penetró, haciendo que gimiera, que arqueara mi espalda, se comenzó a mover despacio… y yo seguí su ritmo, se inclinó sobre mí y capturó uno de mis pezones –ya erectos- con los dientes… Me arqueé de nuevo.
Yo contraía los músculos vaginales, y lo oía gemir. Poco a poco incrementó el ritmo de las penetraciones, haciendo que me volviera loca, alcé las piernas y le rodeé la cintura con ellas…
-¡Oh si… si, sigue!
Ante mis palabras, él aceleró. Noté como mi cuerpo comenzaba con los primeros espasmos de placer, como mi vagina, se contraía avisándome de la llegada del orgasmo, Joe introdujo su mano libre –por que con la otra me seguía sujetando mis manos- entre nosotros, y me comenzó a acariciar el clítoris. Moví mi cadera como pude.
-Suéltame –le pedí-
Él me ignoró y siguió penetrándome, cada vez más fuerte. Mi sexo palpitó… y alcancé el orgasmo gritando su nombre, y él me siguió segundos más tardes, soltando un gritó.
Cayó sobre mí. Intentando normalizar mi respiración, con mis manos –ya sueltas- comencé a acariciarle la espalda…



Cayó sobre mí. Intentando normalizar mi respiración, con mis manos –ya sueltas- comencé a acariciarle la espalda…
Pasó el tiempo, despacio, noté como él se colocó a lo lado, se apoyó sobre el codo y me miraba. Estaba cansada, demasiado como para sentirme observada o cualquier otra cosa. Se me cerraban los ojos…
-¿Y bien? –me preguntó-
No entendía.
-¿Y bien que? –pregunté medio dormida-
-¿He pasado la prueba?
-Mmm…
-¿Eso significa que…?
-Si Joe, si… -dije con voz cansada-
Había pasado la prueba y con creces
Me estaba quedando dormida, estaba exhausta, ahora si me iba a dormir, y además lo iba a hacer a gusto, después de un magnífico sexo, y acurrucada contra mi nuevo “amante” mi mejor amigo…
Los ojos me pesaban… y mi respiración cada vez era más profunda.
De repente gemí…
_______________narra Joe___________________

No me puedo creer aún que _______ haya aceptado seguir acostándose conmigo. Mi sueño echo realidad… por fin estaba probando lo que era el sexo con mi amiga, con mi mejor amiga.
Desde hacía tiempo la deseaba, deseaba probar sus labios, su cuerpo… y el día que me asomé para darle las buenas noches, y pedirle un libro, y la encontré ahí, así… ¡dios! Mi paciencia se fue de viaje, al igual que mi control, estaba tan concentrada en llegar, en correrse, y yo la estaba viendo… ¡con el consolador que le regale de broma! Lo estaba usando… y entonces no pude más, tenía que ayudarla, tenía que ayudarla a alcanzar lo que tanto ansiaba, y de paso liberarme yo… que estaba tremendamente excitado.
Y menos mal que entré. Bueno, no se si decir menos mal, por que yo creía que una vez que la probara, me saciaría y no tendría que acostarme con ella otra vez. Pero me equivoque. Lo comprobé al día siguiente, cuando me levante, la eché de menos en mi cama, pero no por nada especial, si no por que quería acostarme con ella otra vez. Sexo. Solo sexo. También pensé que se me pasaría a lo largo del día, me confundí de nuevo, hubo un momento en el que ella se me fue de la mente, pero después cuando llegué a casa, y la ví en la cocina, con esos pequeños pantalones…
Mi lengua se soltó, cuando ella dijo que no quería seguir acostándose conmigo, proponiéndole esa idea loca, de refortalecer la relación… cualquier excusa valía.
Y ella aceptó. ¡Y de que forma aceptó! Metiéndose en mi cama, haciéndome el amor… perdón, acostándose conmigo…
Se está quedando dormida, pero no puede dormir tranquila, por que para encargarme de que no lo haga, metí mi mano entre sus piernas, acariciándola. ¡Dios mío está tan húmeda, tan dispuesta! Siempre que la toco está así, preparada para mi. ¡Y eso me encanta! La haría mía a todas horas…
-_______… -la llamé-
-¿Mmm?
-No te duermas –le dije acariciándole la entrepierna-
Ella gimió.
-Tengo sueño… -siseó-
Y yo la dejaría dormir… pero quiero hacerla mía de nuevo, una vez más y la dejaré dormir…
Me incorporé un poco y la besé en los labios, ella abrió su boca para mi, dándole paso a mi lengua, que salió para jugar con la suya…
Su respiración se aceleró. Y la mía también… se estaba mojando más… y yo me excitaba por segundo, era tan sensual…



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sofia1



Mensajes: 3521
Fecha de inscripción: 09/07/2010

MensajeTema: Re: Sexo con mi amigo   Sáb Dic 04, 2010 8:55 pm

Su respiración se aceleró. Y la mía también… se estaba mojando más… y yo me excitaba por segundos, era tan sensual…
Abrió las piernas, y yo la toqué mejor, le introduje un dedo mientras que con el pulgar le acariciaba el clítoris, después le metí otro…
_________ alzó la cintura a la vez que separaba un poco más las piernas, empezó a emitir sonidos, grititos, y yo sabía que comenzaba a acercarse su orgasmo, por eso mismo disminuí el ritmo de las caricias, y ella se quejó…
-Joe… no pares –me pidió-
Pero era mi juego, seguí acariciándola lentamente, después aceleré, volvías las señales de la llegada de su orgasmo, volví a disminuir el ritmo…
-¡Me estás volviendo loca, deja que me corra!... por favor
-Shh –le siseé, y la besé-
Mientras la acariciaba, lentamente, me coloqué entre sus piernas, quería que se corriera estando yo dentro de ella, y que luego se corriera de nuevo… conmigo.
Le saqué los dedos, pero no dejé de tocarle el clítoris, una vez, y otra, haciendo círculos, presionándoselo, pellizcándoselo –suavemente- la tenía para mi, bajo mi control…
Con mi mano libre dirigí la punta de mi Miembro, hasta su <<entrada>> presione un poco, dejando que entrara un poco, gemí, pero la saque de nuevo, y agarrándola la pasé arriba y abajo, varias veces, ______ jadeó.
-Joe, ¡¡métemela ya!!
No me lo tuvo que pedir otra vez, dirigí mi Miembro hasta su entrada, y se la metí con un solo movimiento, llenándola, dejando que ella me <<abrazara>> me perdí en su calor. Ambos gemimos.
Comencé a moverme, entrando y saliendo de ella… lentamente, pero la jodida contraía las paredes de su sexo, volviéndome loco, gruñí y le mordí el hombro, ella me clavó las uñas en la espalda, ahora iba despacio, no me movía locamente, si no que se la metía despacio pero profundamente, con fuerza, se oía el chocar de nuestros cuerpos. Paré un momento y coloqué los pies de ______ sobre mis hombros, y la agarré de los gemelos, mientras, seguía con los mismo “movimientos” lento, pero profundo… muy profundo, fuerte… haciendo que los dos gimiéramos.
Ella empezó a convulsionarse, notaba las paredes de su sexo contrayéndose, y los primeros espasmos hacían que su cuerpo vibrara, no aceleré quería que se corriera, que tuviera un orgasmo intenso…
-¡¡Oh dios mío, Joseph!! –gritó. Se corrió-
No paré, ahora me tenía que liberar, solté las piernas de______, que cayeron a ambos lados como objetos pesados, me incliné un poco y la besé, y ahora si aceleré el ritmo, sus “paredes” aún palpitaban por el orgasmo… así que se la metía fuerte, pero rápido, me comencé a tensar, me tocaba liberarme…
Metí mi mano entre nuestros cuerpos sudorosos, y alcancé su clítoris, el cual froté con ganas, rápido, ella gimió y abrió los ojos como platos, los que antes había cerrado a causa del orgasmo. Ella aún esta sensible, por el último orgasmo, comenzó a convulsionarse de nuevo, a contraerse, rápidamente, se aferró a mis hombros, y nos corrimos juntos…
______________Narra ______-tu nombre-__________________
Una palabra para describir lo que acababa de pasar: Magnífico…

Dos orgasmos seguidos, dos… aún intento recuperar la respiración… al final el “sufrimiento” valió la pena, creía que me iba a dar algo cuando no conseguía llegar, mientras el me acariciaba… el muy condenado, paraba cuando estaba a punto de llegar… y aceleraba… y paraba ¡¡me volvía loca!!
Pero ahora he tenido DOS orgasmos… seguidos…
Ahora es él el que se duerme… pero con una sonrisa en los labios… normal. ¡¡Ahora si que está satisfecho…!!
Se ha puesto a mi lado, e intenta normalizar la respiración… como yo. Levanté una mano y me puse a acuciarle el pecho, me la atrapó y sujetándomela se la llevó a su boca, después… me la besó.
Y el corazón se me ha encogido… pero ha sido por que no me lo esperaba. Le sonreí y él a mi.
De repente se me abrió la boca, y bostecé, no pude reprimir el bostezo, me siento cansada, pero satisfecha…
Me muevo en la cama, cogiendo posición, me pego a Joe, y él me abraza, apoyándome en él, dejo que mis ojos se cierren, y con una sonrisa, dejo que el sueño me venza.
Manos y piernas que se entrelazan… besos, caricias, pasión, lujuria… palabras bonitas… manos que se tocan, bocas que se buscan, AMOR, estoy haciendo el amor, con un desconocido, me siento cómoda, a gusto, feliz… pero hay un problema, no le consigo ver la cara… le tiro del pelo y le levanto la cabeza, lo miro, y parpadeo, una, dos, tres veces, abro los ojos, no consigo verlo bien… Un nombre se escapa de mis labios <<Joe>> entonces el desconocido alza la cabeza, y ya no es un desconocido, es él, mi amigo, mi compañero de piso y ahora de cama… es Joe… estoy enamorada de Joe.
Me desperté dando un salto… ¡¡que susto!! Tanto sexo me afecta la cabeza…


1

Me desperté dando un salto… ¡¡que susto!! Tanto sexo me afecta la cabeza…
-¿Qué te pasa, tesoro? –volví a dar un brinco, no me acordaba de que estaba en su cama… giré la cabeza- ¿una pesadilla?
-Algo así… -no mentía, me abrace a él, no estaba enamorada, tan solo es un amigo al que adoro, y ese era un mal sueño…- ¿Qué hora es?
-Las seis y cuarto.
-¿Tan temprano?
-Pues va a ser que si. ¿Por qué no duermes un poco más, preciosa? –sonreí-
-No, dentro de una hora me tengo que levantar, prefiero hacer el vago en la cama…
-Yo se algo, que nos servirá de entretenimiento…
-¿Qué? –pregunté sin caer, bajé la mirada- ¡¡Joe, por dios!! ¡Eres insaciable!
-Tengo que refortalecer bien nuestra relación… –se me contrajo el estómago, pero pasé olímpicamente de él, le sonreí y le di un pequeño beso-
-¿Ah si? ¿y como lo piensas hacer? –le pregunté juguetona-
-Así… -dijo rozando sus labios contra los míos, sentí un hormigueo por todo el cuerpo… se estaba tan bien así…- ¿voy bien?
-Mmmm…
Sacó la lengua y me perfiló –mas o menos- los labios con ella, yo entreabrí los labios un poco, y cuando noté su lengua a una buena distancia le di captura con mi boca a la vez que ambos gemíamos –suavemente- seguimos besándonos, hasta que nos tuvimos que separar para buscar un poco de aire.
Joe se había subido poco a poco –casi sin que me diera cuenta- encima mía, estaba entre mis piernas, y yo notaba su dureza contra mi centro –chorreante- me froté contra él, lo quería dentro, quería sentirlo… separé más las piernas y alcé la cintura a ver si así… me la metía.
Dejó mi boca, y bajó hasta mi cuello, el cual besó un poco antes de bajar más… hasta mis senos… eché la cabeza hacía atrás y arqueé la espalda, entregándome a sus caricias a él…
De repente un gritó salio de mi garganta y de la suya… me la había metido.
Comenzó a moverse, lenta pero profundamente, en la habitación se escuchaba nuestras respiraciones agitadas, nuestros jadeos, gemidos…
De repente se paró y cambió de posición, se colocó boca arriba en la cama, conmigo encima…
-Cabálgame… -musitó-
Apoyé mis manos en el pecho de Joe e hincando las rodillas en el colchón empecé a subir y bajar… despacio, haciendo que el gimiera, con sus manos comenzó a acariciarme los pechos, mientras yo seguía subiendo y bajando, apretando las paredes de mi vagina, para provocar más placer, intentando que perdiera el control…
-_______ –gimió él-
Me sentía poderosa, seguí con el mismo ritmo, arriba y abajo, manteniendo el control… pero de de repente ese control se fue, Joe bajó una de sus manos hasta mi clítoris y empezó a acariciarlo, eché la cabeza hacía atrás, y comencé a moverme más rápido.
Noté como se empezaban a contraer las paredes de mi vagina e intenté poder controlarme de nuevo…
-Eso es nena, eso es… -susurró-
No pude, no pude coger el control, Joe me hacía perderlo… Lo noté tensarse dentro de mí, me agarró de la cintura, y me ayudó a moverme, al cabo de unos segundos me corrí, alcancé el orgasmo y Joe me siguió…
Me dejé caer sobre él, exhausta, rendida, y él me acarició la espalda, mientras yo intentaba –más o menos- respirar.


No se cuanto tiempo pasó exactamente, pero permanecimos así un tiempo, en silencio, yo encima de él, y él acariciándome la espalda…
-Creo que va siendo hora de que nos arreglemos para ir a trabajar –dije en un susurro-
-Si, creo que si…
Con pereza y mucho trabajo me levante. Lo miré, y se noto como me ardía la cara, ¡¡me puse colorada!! Algo que hacía tiempo que no me pasaba… Él me miró con una sonrisa burlona y lo miré empequeñeciendo los ojos… Me giré y me metí en el cuarto de baño…
-¡¡Ehh!! ¡¡Que este es mi cuarto de baño!! –Me gritó golpeando la puerta-
-En mi cuarto hay otro –le dije-
-¡Pero ahí están todas mis cosas! ¿Cómo me voy a afeitar en tu cuarto de baño? _______ ábreme…
Me lo pensé, era bien cierto que aquí estaban todas sus cosas, pero no lo iba a dejar entrar… se tendría que apañar con mis cosas, entrar después de mi, o ducharse y después terminar aquí…
-No te voy a abrir –le dije-
-Venga ya. No hay nada que no haya visto… ni tocado.
Una sonrisa divertida se dibujó en mi boca, ni tocado… ni saboreado. Se podría decir que me había comido entera… Pero no lo iba a dejar entrar. Abrí el grifo de la ducha, esperé a que se calentara el agua y me metí debajo del chorro, Joe golpeó varias veces más la puerta, y me tentó a que se la abriera. Pero no iba a ceder… Los porracitos en la puerta cesaron, y yo me relaje más debajo del agua caliente. Terminé de ducharme, me cepille el pelo, y salí del baño, reliada en la toalla de Joe, con la intención de ir a mi habitación a vestirme, también había sido una desventaja para mi ducharme en su baño, pues no tenía nada de lo que yo utilizaba…
Salí del baño y me sorprendió que Joe no estuviera en su habitación, a lo mejor se había decidido a ducharse en mi baño… me tocaría esperar.
-¡¡Joe!! –lo llamé saliendo de su cuarto. No respondía. Seguramente se estaría duchando- Aaahhh ¡¡maldito, dame la toalla!!
Me giré de repente, Joe me había pegado un tirón y me había arrebatado la toalla, su toalla, dejándome completamente desnuda.
-La necesito –me dijo-
-Eres un maldito, ¡Joe, dámela!
-Ven por ella –me dijo balanceándola y mirándome, con los ojos vidriosos. No pensaba ir, no iba a caer en su juego- Vamos ven…
Ya me había visto desnuda, así que no había nada que ocultar… levanté la cabeza, bien alta, mostrando mi dignidad, giré sobre mis pies y me dirigí a mi habitación… Me debía de ver ridícula, con tan solo una toalla en la cabeza y andando desnuda, me sentía un tanto incómoda, pero no se lo iba a dejar saber… caminé y entré en mi habitación…
Solté un suspiro. Ya había llegado.
-Aaahh –Noté el cuerpo… desnudo de Joe, abrazarme por detrás, y dejarme caer en la cama- ¡¡Joe por dios!! Me vas a matar. ¡¡Levántate!!
-¿Y si no quiero?
-¡¡Joe!! ¡¡Que te levantes caray!! Que me tengo que vestir, y tú te tienes que duchar.
-Ya me he duchado… es que tú eres muy lenta…
-Si, claro… venga Joe, que tengo que ir a trabaj… -la voz se me quebró, el muy gracioso, había metido su mano, su preciada mano entre mis piernas…- Joe… -susurré con voz ronca-

-_______ –dijo él-
De repente el timbre sonó, y ambos nos sobresaltamos.
-Eh… voy a abrir –dijo él-
-Yo me voy a vestir –contesté-
Me vestí a toda maquina, y cuando salí, me encontré a “mi mejor amiga” Camilla. La odio. Se preguntaran por que. Simple: es una calienta braguetas. Hace un tiempo era mi amiga, pero digamos que dejamos de serlo cuando la pillé en la cama con el que en aquel entonces era mi novio.
Pasé echa una fiera por la cocina ¿Cómo se atrevía Joe a dejarla entrar? Él sabía perfectamente que era mi enemiga número uno, ¿Por qué me hacía esto?
-Hola, ______ - un diminutivo de tu nombre. Me saludó la idiiota-
-Hola –prácticamente le gruñí- y adiós.
Salí echa una fiera de casa y me dirigí al trabajo. Con un humor de perros.


Definitivamente no entiendo a ______, ¿Por qué se habría enfadado? Solo estaba en la cocina hablando con Cam… ¡¡mieerda!! ¡¡mieerda!! Lo que si es definitivo es que soy idioota.
Camilla es la chava con la que _______encontró a Robert en la cama… ¿Cómo no he caído? ¡Normal que se enfade conmigo! Aunque yo no tengo culpa…
-¿Entonces me los vas a hacer Joe?
-¿Qué?
-A ver, te explico. Tú arquitecto. Yo necesito uno para mi cocina. Te ofrezco el trabajo. ¿Lo entiendes ahora?
-Si, lo entiendo, no hace falta que me hables así.
-Perdona, es que te lo he dicho muchas veces.
-Es que no te prestaba atención.
-Vale, pues préstame esa atención que hace falta para que me entiendas.
Sería idiota camila.
-No me interesa el trabajo, Camilla.
-Te voy a pagar muy bien
-No lo quiero.
-¿Es por _____- diminutivo de tu nombre - , verdad?
-No la llames así sabes que lo odia
-OK, pero es por ella?
-Eso no es asunto tuyo.
-Venga ya, te vi mirarla, estás enamorado de ella.
-Te sigo diciendo que no es asunto tuyo.
-No te conviene Joe.
-¿Quién lo dice?
-Tú… necesitas una mujer de mi estilo –dijo acercándosele, rozándose contra él-
-¿Una golfa? –preguntó sin pensar-
-¡No te pases!
-¿Me he pasado? Creo que no, simplemente dije la verdad, no todo el mundo se revuelca con el novio de su amiga, y ahora si no te importa sal de mi casa, tengo que ir a trabajar.
-No fue así, Robert…
-A mi no me importa. Haz el favor de irte, tengo que ir a trabajar.
-Pero…
-¿Eres sorda? Creo que no. ¡Vamos!
Fui un poco irrespetuoso, pero ahora mismo lo único que me importaba era ______, y que no esté enfadada conmigo, que teniendo en cuenta su carácter, está enfadada.
Salimos de la casa.
-Te llevo –me dijo. Quise morderla ¿es que no entendía?-
-No… gracias. No voy a la oficina.
-Ah… hasta pronto.
-Adiós.
Lo de que no iba a la oficina… no era cierto. Pero _______ y yo trabajamos en el mismo sitio, solo que apenas nos vemos. Yo no suelo estar allí mucho tiempo, suelo estar viajando de un lugar a otro. Pero ese día no. Tenía que verla y asegurarme de que no estaba enfadada.
Me monté en mi coche –un mercedes- y conduje como nunca lo había echo, a la Oficina.
-¿Está en su despacho? –Le pregunté a la secretaria de _______-
-Si, señor Jonas.
-Gracias, Mary.
Como siempre, me sonrió, y luego entré en el despacho. Cuando abrí la puerta no pude evitar excitarme, la sangre me hirvió al verla inclinada sobre la mesa, con el trasero en pompa, llevaba una falta por arriba de las rodillas, le quedaba tan bien… si se la levantara un poco… si metiera la mano por debajo… si terminara lo que empecé hace un rato…
Sacudí la cabeza. Yo había ido a hablar. Carraspeé y ella se giró.
-¿Qué haces aquí? –casi me gruñó-
-________…
-No me digas, espera, espera que lo averiguo: ya has terminado con la zorra de mi amiga y ahora vienes a terminar conmigo.
Sentí como si un puñal me atravesara el estómago.
-Si eso es lo que crees, será mejor que me vaya…

¿Por qué le había hablado así? Ni yo misma me entiendo…
Joe se giró y se encaminó hacía la puerta, ¡se iba! No, no, no se podía ir, él no tenía culpa de nada.
-Joseph –lo llamé, mi voz sonó desesperada, no quería que se fuera y mi propia voz me dejó en evidencia, el parecía que no me hubiese oído por que seguía caminando- ¡no te vayas… por favor!
Entonces se giró hacía mi.
-Lo siento muchísimo –me dijo, me quedé pasmada, ¿Qué es lo que sentía?- siento haber dejado entrar a casa a la zorra -terminó imitando mi tono, no pude evitar sonreírle.
Me acerqué hacía él y lo abracé, no me entiendo ni yo misma, un escalofrío recorrió mi cuerpo, y me pegué más a él, alcé la cabeza, quería sentir sus suaves labios contra los míos, quería que su lengua acariciaba el interior de mi boca…
Hice lo que quise, lo besé. Y él me contestó con el mismo entusiasmo que el mío, su mano recorrió mi espalda, por debajo de mi camiseta, hasta la altura de mi sujetador, al llegar volvió a bajarla. Se separó de mi jadeante.
-¿Sabes que estás muy sexy con esa falda…? –me preguntó con una media sonrisa, contra mi boca.
-¿Ah si? –pregunté picarona, lo deseo tanto…
-Aja… -susurró, y a continuación posó su mano en mis nalgas, me presionó contra su cuerpo, y pude notar cuan excitado estaba… tanto como yo, noté como mis braguitas se mojaban cada vez más, su boca reclamó la mía, y me besó con vehemencia.
-Pues me la regalaste tu –susurré cuando me dejó respirar… Él sonrió y me volvió a besar.
-Por tu cumpleaños –me contestó ¡se acordaba! Una parte de mi no pudo evitar alegrarse.
Un segundo más tarde noté la mano de Joe contra mi entre pierna, la había introducido por dentro de las bragas y me acariciaba, un gemido se escapó de mi boca, y al segundo siguiente me encontraba apoyada contra una pared.
-Estás tan caliente –me susurró, haciendo que me estremeciera- tan húmeda –continuó mientras me acariciaba- tan dispuesta para mi, para que te tome…

Un gemido se escapó de mi garganta, me quitó las bragas y se las llevó hasta la cara, luego mientras me miraba se las guardó en el bolsillo… introdujo de nuevo la mano debajo de mi falda y retomó las caricias.
Alargué mi mano y le acaricié el pecho por encima de la camisa, quería sentirlo, le desabroché los botones de dicha camisa, y lo toqué acariciándolo… le lamí el pecho, los pezones, seguí bajando hasta la altura de su ombligo, le desabroché los pantalones ansiosa y liberé su miembro –duro- del interior de los calzoncillos, con la mano la acaricié de arriba abajo, le pasé la lengua, gemí… y él también.
De repente sus fuertes manos me levantaron y me pegaron contra la pared, antes de conseguir reponerme de la sorpresa, él me penetró con un solo movimiento, firme y profundo, me mordí el labio para no gritar, enganché mis piernas en torno a su cintura, él me besó acallando mis gemidos, mientras me embestía una y otra vez, lento y profundo.
Con las manos me agarré a sus hombros, mi cabeza chocó contra la puerta al echarla hacía atrás, sus labios acariciaron mi cuello, besándolo lamiéndolo, bajó y bajó, me mordió los senos –suavemente- por encima de la camiseta, mojándomela, realmente tenía que hacer un gran esfuerzo por no gritar, por no emitir un fuerte sonido…
-Así no… -dijo más para si mismo que para mi-
Me levantó la camiseta y apartó la tela del sujetador, liberando mis senos, y los besó, mi cabeza volvió a chocar contra la puerta, sonando, él levantó la cabeza, pero lo miré para que supiera que no pasaba nada.
Y siguió entrando y saliendo de mi, una y otra vez, mientras nos acariciábamos, nos tocábamos, de repente mi cuerpo comenzó a tener espasmos, las paredes de mi vagina se contraía…
-… me corro… -gemí, él gruñó y aceleró, de repente clavé mis uñas en sus hombros, y me corrí.
Él siguió empujando hasta que consiguió su propia liberación. Me abrazó y yo lo abracé a él, sabía que si en ese momento pisaba el suelo, me caería, mi cuerpo temblaba tanto que una gelatina parecía piedra a mi lado.
Abrazándome me llevó al sofá y se sentó conmigo en su regazo, seguí abrazada a él un rato más…
-Eres increíble –me dijo besándome un hombro.
-Pues anda que tu también –contesté sin pensar. Con él había experimentado el mejor sexo de toda mi vida, pero no se lo iba a decir, no por ahora… Me levantó la cara que yo tenía apoyada en él y me sonrió antes de darme un suave beso en los labios.
-Creo que es mejor que nos vayamos vistiendo –me dijo. Llevaba razón.
Me dejó a su lado y me puse de pie, una vez que estuve segura de que mis piernas me sujetarían. Me coloque toda la ropa bien, entré en el cuarto de baño y me miré al espejo, ¡dios estaba horrible! Estaba despeinada, las mejillas las tenía muy rojas, rojas de deseo… eso me hizo sonreír, el maquillaje había desaparecido, el pinta labios no estaba, y el rimel se me había corrido, cuando se me habían saltado las lagrimas, cosa de la que me acababa de dar cuenta.
Joe entró al cuarto de baño y se lavó la cara, yo me estaba retocando el lápiz de labios.
-Me has dejado echa una salvaje –me quejé- vaya pinta tenía.
-Estabas preciosa –me contradijo.
Ambos salimos del baño y él se dirigió a la puerta. De repente me acordé de que no llevaba bragas.
-Joe…
-¿Si? –preguntó girándose hacía mi con una tierna sonrisa.
-Mis bragas –dije con un poco de pena- devuélvemelas.
-No –me contestó.
-¿Cómo que no?
-Ahora son mías, ciao amore –me dijo, y salió de mi despacho, dejándome con la boca abierta y confundida ¿desde cuando se dedicaba a decirme amor en italiano?.


Me metí la mano en el bolsillo y sonreí, llevaba en el bolsillo la prueba de mi “delito” la cara de sorpresa de _______ cuando le dije que me llevaba las bragas me acudía a la mente una y otra vez, y cada vez que me viene, no puedo evitar sonreír.
-¿Qué haces aquí? –la voz de mi hermano Nick me sorprendió.
-Eh… nada pasé a decirle a _______ una cosa –no era del todo mentira…
-Pues traes una cara ¡parece que te acabas de dar un revolcón! –uy uy…
-¡Que dices, Bro! ¡Estas obsesionado ¿eh?! –tenía que salir de ese marrón.
-Bueno un poco, necesito una mujer ¿Qué te parece si nos vamos de fiesta esta noche? Así no dormimos solos hoy –Uhmm… me hubiera gustado más la proposición si fuera a dormir solo… pero me parece a mi que hoy dormir solo, no voy a dormir solo, de hecho espero no dormir…- ¿Qué dices?
-Me parece que no, no me apetece tengo trabajo –buena excusa, seguro que cae ¡o eso espero!
-Venga ya Joe, estás siempre igual con el puto trabajo, parece que solo vives para él, ¡lo que necesitas es una buena ligada! –tuve que morderme el labio para no sonreír, ¡si el supiera lo que acababa de ocurrir!
-Que no, que no Nick, mira mejor llama a Kev y van los dos, tengo que acabar… eh… lo que empecé… tengo un asunto pendiente.
-Bueno, bueno, pues tu te lo pierdes Joe, mañana te contaré como es la afortunada –le dediqué una sonrisa.
-Jejee, mañana me cuentas. –miré el reloj- oye que voy tarde, me tengo que ir.
-Bueno, yo voy a ir a ver a _______ le tengo que entregar estos documentos a tu vieja…
-Mi vieja no es…
-Mucha suerte que tienes, mira que está buena, pero es algo cerrada, si se abriera un poco –me dijo con picardía, tuve que apretar los puños para no partirle la cara- ¿eh ..que te pasa?
-¡Que te estás pasando, Nick! Te recuerdo que _______ es mi amiga, así que un poco de respeto ¿entendido? –le pregunté con el ceño fruncido, a lo mejor me estaba pasando, pero en ese momento no me importaba.
-Hey, hey, ya, ya, comprendido, nada de meterse con la jefa.
-Exactamente… -o te las verás conmigo, fue mi pensamiento, pero cerré la boca, no quería peleas, y menos en la oficina…- ya nos vemos.
-Ya te cuento mañana.
-si,si… -contesté sin ningún entusiasmo y me fui.
Estaba cabreado, verdaderamente enfadado… ¿como se atrevía a hablar así de _______? Le abría partido la cara…
Metí la mano en el bolsillo para coger un cigarro, pero me topé con algo de tela, una tela muy suave: sus bragas. Sonreí.
Me metí en el coche y empecé a conducir, mi imaginación voló exactamente hacía la cama que ________ y yo compartiríamos esa noche… y lo que íbamos a hacer… Sin pensármelo dos veces di media vuelta con el coche y me dirigí a un sexshop, entré pero no me entretuve mucho, por que con cada cosa que miraba mi imaginación volaba, me dediqué a pedir, un tanga y un sujetador comestibles, los pagué y salí.
Me lo voy a pasar muy bien hoy… comiéndome a ________.



Por fin acabé en la oficina… lo peor fue la reunión con Marco, odio como me come con los ojos, pareciera que fuera un dulce y él tuviera mucha hambre, lo repelo… pero al ser la jefa no me queda de otra que tratar con él… ¡Quien dice que ser jefe de algo es tenerlo todo tirado se equivoca muchísimo!
Llegué a casa… -¡por fin!- después de ducharme y ponerme algo cómodo me tiré en el sofá, encendí la tele y me puse a zappear.
-Nada interesante –dije apagando la tele… como siempre. Nunca hay nada interesante en la tele, por lo menos a esta hora, que casualmente es la hora en la que puedo llegar a casa…
Encima hacía calor, llegaba el verano y era insoportable estar, para colmo, el aire acondicionado se había roto… y él técnico no llegaba nunca.
Me dirigí a la nevera.
-Algo refrescante –supliqué.
En la parte de arriba… nada. Y en la de abajo, aunque había helados no me apetecía… así que me decidí por un hielo.
Cogí la cubitera, y saqué varios hielos de ella, los metí dentro de un vaso, y me senté en el taburete de la cocina.
Empecé a jugar con el primer hielo, los dedos se me congelaban al igual que los labios, pero por lo menos refrescaba, y a decir verdad me lo empezaba a pasar bien, luchando por no mojarme entera, cuando se acabó cogí el siguiente, primero sorbí el agua que se había derretido, probé a frotarme el hielo por los labios, y el agua acabo recorriéndome el cuello, rápidamente me lo sequé con la mano, hice lo mismo y me volvió a pasar lo mismo…
-¡Estate quieta! –me di tal susto, pegué tal brinco que casi me caigo del taburete. Pero por suerte, Joe me sujeto.
-Me asustaste imbécil –fue lo primero que le dije. No era una buena bienvenida, pero me había asustado. Él me sonrió, y yo me quedé desconcertada.
-Es que te iba a secar el agua?… -dijo con voz seductora, obviamente lo pensaba secar… y si él no me hubiera asustado, ahora no se me habrían metido las gotas entre las bubis…
-Obviamente –fue mi respuesta. No se que tiene, ni como lo hace, pero tiene el poder de hacer que mis pensamientos huyan…
-Es que… -empezó a decir, tragué saliva- si te secas… no puedo hacer esto –dijo pasando la lengua por mis labios, mi respiración comenzó a ser entrecortada- ni esto –continuó, y pasó la lengua por donde el agua había pasado…
-Joe… -susurré. De repente tuve mucho más calor, mis pensamientos eran extraños, bueno, eran eróticos: Joe y yo en la cama… haciendo muchas cosas…
Él me dedicó una sonrisa, y cogió otro hielo del vaso, me giró y se puso frente a mí.
-Abre los labios –me dijo, la verdad no me lo pensé, entreabrí los labios, y él pasó el hielo, y luego la lengua, de mi garganta se escapó un gemido. Él se separó y se metió el hielo en la boca, lo tenía entre los labios, y comenzó a quitarse la ropa, la chaqueta cayó en el sofá junto a la corbata, después la camisa los siguió y un poco más tarde los pantalones, Joe estaba en calzoncillos y calcetines, me dieron ganas de reírme, se veía gracioso, pero antes de que me diera cuenta, me comenzó a quitar la camiseta y mis pantaloncitos…
-Pero que…
-Shh –siseó- Me acabo de dar cuenta de que me encanta el hielo –dijo con una sonrisa que hizo que mi corazón se acelerara- Ahora estamos en igualdad –añadió, refiriéndose a la ropa- Bueno no… tu tienes algo más –y echó las manos a mi espalda para desabrocharme el sujetador- Ahora estamos igual.

-Joe–susurré. Me sentía tan excitada que todo me daba igual, tanto el echo de estar semidesnuda –solo por las bragas me libraba- en la cocina, como el que estuviera la ventana abierta…- ¡La ventana! –grité, OK, eso no me daba igual, ahora se asoma el morboso de nuestro vecino y nos ve en plena acción… no, esa idea no me gustaba- Joe…
-¿Qué? –preguntó él.
-La ventana… -murmuré- está abierta, nos pueden ver…
-Uhm… así verían la suerte que tengo.
-Joe…
-OK, OK, ya la cierro, pero tu vienes conmigo.
-¿Qué?
Joe me cargó en sus brazos, le rodeé la cintura con las piernas, y me agarré a sus hombros.
-Veo que ahora entiendes.
Le sonreí. Joe bajó la persiana. Se acercó de nuevo a la encimera de la cocina y cogió el vaso…

-Uhm… nos hemos quedado sin hielo –se quejó. Entonces abrió el frigorífico y rellenó el vaso con mas cubitos de hielo- me estás matando _______, estás tan mojada… me estás mojando la barriga y me estoy volviendo loco –me confesó.
-Pues no se a que esperas para llevarme a la cama –le espeté, la verdad yo también me estaba volviendo loca, sentía la punta del miembro de Joe contra mi… lo quería dentro…
-Ya voy tesoro… pero no tengas prisa, antes voy a beber de ti…
-OH… -fue el único sonido que se escapó de mi garganta. Iba a beber de mí…
-Abre la boca –me dijo. Lo hice, enseguida colocó un cubito de hielo entre mis labios, lo sujeté con los dientes, y enseguida el abrió la boca y se metió la otra mitad en la suya… El hielo se estaba fundiendo en nuestros labios, las gotas de agua recorrían nuestros cuellos y seguía bajando. La excitación iba ascendiendo, poco a poco el cubito de hielo fue achicándose y cupo en uno de nuestras bocas, Joe me hizo abrir la boca con la lengua y buscó el cubito de hielo, jugamos con él, pasándonoslo, saboreándonos, hasta que se fundió.
No se como, pero ahora estaba tumbada sobre la cama, bueno si se como, él me había traído, pero yo no me había dado cuenta… estaba demasiado pendiente de mi cubito de hielo, y su boca… su lengua… su sabor… ¡Dios, me estaba volviendo loca!
-Es hora de beber… -musitó. ¿De beber? ¿Qué…? Sentí las manos de Joe tirando de mis bragas, al cabo de unos segundos volaron, cayeron en algún lugar de la habitación…
-Joseph…
-Shh –siseó él besándome.
-¡Deja de ser tan mandón! –me quejé.
-Shh –volvió a sisear él, ¡de verdad a veces me sacaba de mi lugar! Pero no se iba a quedar a…
-¡¡OH dios!! –Sentí la lengua de Joe contra mi sexo- Dios –esa lengua debería ser un pecado... desde luego sabía hacer que me distrajera.
-Eso es, tesoro, deja de quejarte y disfruta.
Me besó, después colocó un cubito de hielo en mis labios, abrí la boca para atraparlo, pero el no me dejo. Lo bajó por mi cuello, acarició mis pechos con el cubito, y siguió bajando y bajando de repente lo sentí contra mi intimidad, el frío hizo que me sobresaltara, pero enseguida noté su lengua seguir el rastro del hielo.
-Aaah… Joseph… dios…
Puedo jurar que su lengua es maravillosa, se movía de arriba hacía abajo, presionando sobre mi entrada, haciendo círculos alrededor de mi clítoris, haciendo que me costara respirar, y pensar, sin se consciente arqueaba mis caderas para él, entregándome a él…
Sus manos estaban agarrándome por mis nalgas, y él me controlaba.
-Quieta mi vida –me susurró- tranquila…
¿Pero como me pedía eso, como quiere que me esté quieta o tranquila, cuando su dulce lengua me tortura, me lleva a un lleva de viaje a un mundo de placer? Mis jadeos era cada vez más audibles, y tenía que concentrarme de vez en cuando en respirar, por que se me olvidaba, solo sentir, eso quería, sentir…
Y eso hacía… sentir.
Joe me levantó más con sus manos, y me presionó contra su boca, ¿se puede morir de placer?
Mi cuerpo comenzó a sacudirse en espasmos, mi sexo se contraía, anunciando la llegada de mi orgasmo, arqueé más mi cintura, deseosa, buscando mi liberación… quería llegar ya, quería correrme de una vez por todas.
Me aferré a las sábanas, y apoyando los pies en el colchón me volví a arquear, más, todo lo que podía, hacía él, estaba a punto… a punto…
Pero de repente él paró.
Y yo me quedé bloqueada.
Lo miré confundida, ¿Por qué había tenido que parar justo cuando yo iba a llegar? Abrí la boca para quejarme, pero él me silenció besándome, se colocó entre mis piernas y entró en mí, de una sola embestida. Haciendo que alcanzara el orgasmo.
Grité y me aferré a sus hombros.
Él me besó, hambrientamente, y de igual modo le correspondí, entonces, comenzó a moverse dentro de mi, penetrándome, lenta y profundamente al principio, para ir más rápido después…
Solté el aire que había aguantado sin querer.
-Dios Joe… -gemí, o más bien susurré.
-Eso es nena, correte para mí… -me pidió entrecortadamente.
Y lo hice. Justamente un poco antes de él se tensara dentro de mí, y se corriera conmigo…
Se dejó caer sobre mi, y yo lo abrazó, le di un beso en el hombro y respiré hondo. Al cabo de unos segundos él se colocó a mi lado, liberándome de su peso.
-Eres increíble, tesoro.
-Puedo decir lo mismo –le repliqué.
-No tenía yo pensado el jugar con hielo –me confesó él, bueno siempre es bueno improvisar ¿no?- de hecho, traía yo una cosa… para comer…
-¿Comida? Tengo hambre –dije repentinamente. Él se rió.
-No es exactamente comida –dijo, y lo miré- es algo que te pienso poner…
Eing, me dieron ganas de decir, pero me contuve…
-¿Me vas a decir que es? –pegunté, estaba impaciente.
-Es… -de repente el sonido del móvil lo interrumpió, salió de la cama, completamente desnudo y fue a contestar.
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MensajeTema: Re: Sexo con mi amigo   Sáb Dic 04, 2010 8:55 pm

Me quedé en la cama, tumbada boca arriba, pensando en que sería eso que me “iba a poner” miedo me daba, pero lo descubriría…



Como no llegaba, me metí en la ducha, y al salir me lo encontré sentado en la cama, vestido con tan solo unos calzoncillos. Le sonreí pero el no pareció verme.
-¿Quién era? –pregunté, y a decir verdad, curiosa.
-Mañana me voy de viaje.
Sentí como si un cubo de agua fría me hubiera caído encima, ¿Qué se iba de viaje? No podía irse. Para que me voy a engañar, si que puede, no me pertenece, tan solo es mi amigo, un amigo con el que comparto un sexo fantástico, pero nada más. Además, volvería pronto… ¿o no?
-¿A dónde vas?
-Me mandan a España, para acabar un proyecto.
-Ah… ¿Por cuánto tiempo?
-Eh… no lo se, no se si serán meses, o quizás un año.
Miré hacía abajo, y hacía el frente, para asegurarme de que nadie me presionaba la garganta, por que me estaba asfixiando, nadie tenía una mano alrededor de mi cuello. Y Joe se iba. Se iba. Y yo no podía hacer nada. Por que no me pertenecía. No somos nada. Solos dos personas que comparten la cama. Sexo. Y nada más.
-Ah… -fue lo único que salió de mi boca.
Y me fui de su habitación. Exactamente a la mía…




Una extraña sensación invadía mi cuerpo y no se por que. Por fin me había llegado la oportunidad de mi vida, por fin me habían llamado para hacer el trabajo que persigo desde hace unos años, ahora que tengo la oportunidad, no me quiero ir.
Otras veces me he ido de viaje, días, semanas, incluso a veces meses, y siempre me había molestado dejar a _______ atrás, sobre todo por que es una amiga a la que adoro, la conozco desde que éramos unos bebes, aun me acuerdo cuando la vi por primera vez con sus dos trenzas castañas, y su aparato, Cody, se había acercado a ella y le había tirado de las coletas, verla llorar me dio no se que, y corrí en su ayuda, desde ese momentos fuimos amigos.
Siempre había sido alguien que se intentaba esconder de los demás, y yo en cambio era el típico chavo guapo, pero poco a poco el patito feo de mi amiga se convirtió en un cisne, y si soy sincero en un cisne realmente precioso, al cumplir los trece años, había dado un cambio monumental, pero el aparato que le pusieron la estropearon un poco, mis padre me mandaron de viaje al extranjero, dos años, cuando volví ella tenía quince, y dios que quince años… era preciosa. Los chicos la rondaban y yo a veces la celaba, en silencio claro.
Era su amigo y nada más, me mordía la lengua cuando venía a pedirme consejo, de hecho estuve enamorado de ella durante un par de años. Pero luego se pasó, conocí a Selena y nos hicimos novios, casi toda la etapa del instituto, y la universidad, ______ iba y venía sin novio fijo. Pero yo estaba contento con Selena, e incluso llegue a pensar en casarme con ella, claro, eso antes de descubrir que me ponía los cuernos…
Enseguida abrí los ojos y descubrí que no era lo que creía. De hecho ni siquiera la quería… Una tontería. Después me dediqué a ir de “flor en flor” hasta que la probé a ella, tan dulce, tan deliciosa, tan… perfecta.
Años pensando en como sería hacer el amor con ella –por que si, tenía fantasías con mi amiga-, pensando lo inimaginable y una vez lo probé fue como si… no se como decirlo, fue genial, maravilloso.
Pero bueno, a eso no es lo que iba, la cuestión es que… me voy de viaje, y ________ se queda aquí, no me gusta la sensación que tengo.
Lo mejor era aprovechar el tiempo, por que aunque me han avisado de que tengo que irme mañana, no puedo hacerlo, hablaré con el jefe para que me atrase el viaje.
Por ahora lo mejor sería aprovechar el tiempo.

Corriendo –literalmente- salí de mi habitación, para encontrarme una ________ arreglada, vestida con unos pequeños pantalones y una camiseta ancha, sus ojos verdes pintados de forma que se le vieran más hermosos –si es que era posible- ¿A dónde iba?
-¿Dónde vas? –le pregunté confundido.
-No pensarás que me pienso quedar viendo como haces la maleta ¿no? Me voy de fiesta –no me gustaba para nada el tono de su voz… pero no le iba a decir nada. Aunque eso de que saliera…
-¿Con quien vas? –le pregunte.
-Yo sola me basto para divertirme.
-¿Sales sola?
-Exactamente, te daré un premio por listo. No te preocupes, verás lo rápido que encuentro compañía…
¿Pero que rayos le pasaba, por que ese cambio de actitud? OK a ella tampoco le hacía gracia que viajara, eso lo había entendido, pero no era para tanto.
-Espera que voy contigo.
-No, tú prepara tu maldita maleta –y tras gritarme eso se fue dando un portazo. Pero que no creyera que si iba a ir así como así, gracias a lo que sea, la conozco demasiado bien y se a donde suele ir de fiesta…
No se iba a librar tan fácilmente de mí…

Con la respiración acelerada me apoyé en la pared, no se que mierda me ha pasado ni el por que he actuado como lo he hecho, me pasé con Joe… lo se, pero no lo siento.
¿Por qué se tenía que ir ahora? Justo ahora que todo entre nosotros iba tan bien… bueno para que me voy a engañar, sexo, eso es lo que hay entre nosotros, sexo y nada más, bueno, también una bonita relación entre amigos, por que tengo que decir que lo adoro, es mi mejor amigo, sobre todo desde que me rescató de las garras de cody, el tonto que me tiraba de las trenzas, pero eso ya es agua pasada.
Lo que había sentido al enterarme de que se iba, ¡¡un año!! No era normal, decaída, sin ganas de nada, la sangre me había huido del rostro, no me gustaba que se fuera, ¡¡no quería que se fuera!!
Ya antes había salido de viaje, por trabajo, o por lo que fuera, siempre se me hacía un nudo en el estómago al despedirlo, pero esta vez el nudo no se había formado solo en el estómago, también estaba alojado en el corazón.
Como cuando estaba enamorada de él a los trece años, y sus padres lo mandaron al extranjero dos años, dos años en los que nos mantuvimos en contacto por ordenador, por cartas y llamándome, dos años en las que estuve enamorada de él, ¡¡que mal lo pasé!!
Yo enamorada, y él fuera.
Justo como ahora.
-¡OH dios!
Por más que me lo intente ocultar… no sirve, estoy enamorada de mi mejor amigo…
Ufff...… pero… pero se me iba a pasar, igual que se pasó cuando era joven, se me va a pasar ahora, y lo mejor para olvidar a alguien es estando con otro.
En la universidad me enamore de Rob, y me olvidé de él en cuanto me líe con otro, claro que entonces me di cuenta de que jamás había estado enamorada de él, ni de ningún otro…
Que lío…
Lo mejor para olvidar: divertirse.
Me monté en mi coche y me dirigí a la discoteca de siempre, seguramente estarían mis amigas allí, y si no, haría lo que le dije a Joe buscar compañía.
Una media hora después, me dispuse a cruzar la puerta de la discoteca que ________ suele frecuentar, me detuve en la puerta, y la busqué con la mirada. No la vi a la primera, pero si a la tercera, estaba en la pista.
Bailando con un tipo, que la tocaba como un pulpo, ¡¡que manos mas largas!! ¡¡Pero quien se creía que era para tocarla así!!
Me acerqué a la pista y me abrí paso en la pista de baila hasta llegar a ella…
Tiré de su brazo y empuje al tipo que tenía sus manos en ella.
-¡Eh que haces, estupido! No ves que estoy bailando con ella –se quejó el imbécil
-¡Pues deja de bailar, por que la chica está conmigo!
-¿Quién lo dice? Cuando la vi estaba sola, así que ahora está conmigo.
-Mira idiota, mejor piérdete, ella es mi chica –le dije levantando el puño y agarrándola por la camisa.
-Eh, eh, relájate, Ok, si es tuya… pues para ti. No me voy a pelear por una niña que no conozco, por muy buena que esté.
Mi puño se estrelló contra su cara, antes de pensar lo que hacía, el chavo cayó a hacía atrás.
-¡Joe, para, que rayos haces! –la voz de ______me gritaba, y ella me tiraba del brazo.
Miré hacía atrás, estaba tan enfadado… cuando volví la mirada hacia delante, el tipo se había ido, y lo que había era un montón de gente mirando.
-Joseph –decía la voz de _______- ¡solo estábamos bailando!
-¡Pues no bailes, si quieres bailar baila conmigo!
-¡Pero quien rayos te has creído! No eres mi dueño
Y tras gritarme eso delante de toda la discoteca se fue pisando fuerte. La vi alejarse, y me sentí ridículo, ella solo estaba bailando y yo la había embarrado por completo…
Pero es que verla bailando con ese idiota… aggg.

Nerviosa me detuve en la puerta, y abrí mi bolso, se supone que había dejado de fumar, pero necesitaba un cigarro ¡¡ya!!
El corazón me dio un vuelco cuando vi a Joe entrar en la discoteca, tan guapo como siempre, es todo un rompe corazones, y yo no quiero que me rompa el mío…
Por eso mismo me había puesto a bailar con el tonto ese, no me acuerdo del nombre, se que me había estado rondando toda la noche, y que lo utilicé para… si soy sincera, darles celos a Joe, aunque por otra parte me hubiera gustado que al verme “ocupada” se alejara de mi…
¡¡Pero no solo le había dado celos, si no que le había dado un puñetazo!! No se si sentirme feliz o matarlo por esa maldita reacción, jamás lo había visto así.
Y no se si me guste o no… “Está conmigo” esas frases rondaban en mi cabeza, por el simple hecho de que habían salido de sus labios, ¡¡ojala fuera cierto!!
Me di cuenta de que las lágrimas me quemaban los ojos, y que corrían por mis mejillas, con la mano me apuré a quitarlas, no había motivo para llorar.
Joseph no era nada mío.
Estoy enamorada de él ¿y que? Seguro que pasa…
Tenía que aprovechar el tiempo que tuviera con él.
-Lo siento… -su voz sonó a mi espalda. Respiré hondo, me giré y me tiré sobre él, busque su boca con la mía, hambrienta de él…
Me rodeó la cintura con sus brazos y me pegó a su cuerpo, excitado, ahogue un gemido.
-Llévame a casa –le pedí.
-_______ yo…
-Calla, mañana te vas, es mejor aprovechar el tiempo.
Y sin dejarlo decir nada más lo besé de nuevo.
Llevarla a casa y hacerla mía… Era un buen plan, pero no quería llevarla a casa, quiero disfrutar con ella de un paseo, un helado… ¿cursi? Bueno, es lo que me apetece.
Lo que no me apetece mucho es irme de viaje a España, que curioso, llevo años detrás de ese proyecto y ahora que lo consigo… no lo quiero.
Pero… ¿me debo de quedar por ella? ¿Cómo se que dentro de dos semanas no se cansa de mi como de sus demás chicos? ok yo se por que siempre está cambiando, _______ y su “voy en busca del amor” un amor que no se si encuentre, o si lo hace sea de otro, y no yo, ¿y debo de estar aquí, esperando a que lo encuentre y perder mi oportunidad?
Si ella me dijera que me ama… que me quede.
-¿Qué te pasa? –me pregunto.
-¿Eh… a mi, por que lo dices?
-Dejaste de besarme -¿Ah si? Me pregunte, obvio a ella no…
-Lo siento.
-Llévame a casa, Joe, y hazme el amor… -uh, hacer el amor… tres palabras que ella no usa, siempre, sexo… me acosté con tal… hacer el amor… si, eso es lo que hacemos nosotros… el amor.
-No… -susurré.
-Pero ¿Por qué? ¿No quieres hacer… hacerlo conmigo?
-Si que quiero _______, pero también quiero pasear –ella me miró con incredulidad. Y yo asentí para que supiera que no había oído mal.
-¿Pasear? –pregunto haciendo una mueca.
-Y bailar, y más cosas.
-Pero…
Antes de que siguiera hablando la besé, no quería que pusiera quejar, pasearíamos, la llevaré a la playa, la playa en la que tantas veces hemos estado…

Llevábamos paseando… unos quince minutos, pasear… me quedé de piedra cuando él me lo propuso… el pasear implicaba algo más, ya no era solo sexo. Un sentimiento extraño se alojó en mi pecho, me sentía bien, y a la vez mal… cada vez me enamoraba más, y él se iba a ir.
Y yo me quedaría sola.
-¿Dónde me llevas? –pregunté intentando dejar de pensar.
-Ya lo verás –me susurró, y yo me estremecí- ¿tienes frío?
Amor es lo que tengo, amor por ti…
-Un poco.
Joe me agarró de la cintura y me pegó hacía él, abrazándome caminábamos juntos… como una pareja. Los ojos me ardieron, quise llorar. ¿Por qué no podíamos ser una pareja? ¡¡Por que no!! Me tuve que gritar, parpadeé varias veces para hacer desaparecer las lágrimas.
-¿Estás bien?
-Si –contesté- ¡la playa! –grité de repente, y como una niña pequeña eche a correr, el mar, la arena, el cielo estrellado. Me paré de repente.
Estaba feliz, pero de pronto la tristeza me invadió, por que él se iba a ir y yo iba a sufrir de nuevo.
Me giré y miré al mar: las olas iban y venían… se oía el viento me quité los zapatos y hundí los pies en la arena, estaba fría, pero me gustaba la sensación de perderme en ella…
Noté una manos en mi cintura y supe que era él ¿Quién si no? Eché mi cuerpo hacía atrás y me apoyé él, su aroma me inundó y quise llorar. Pero no lo iba a hacer tenía que ser fuerte.
Respiré hondo y me giré hacía él, mirándolo a los ojos, me intenté convencer de que se me iba a pasar. Hacer el amor con él por última vez era la solución.
Rodeé su cuello con mis brazos y tiré de él. Quería que me besara unas ves. Luego iríamos a casa y haríamos el amor. Por última vez.
Sus labios rozaron los míos, y los entreabrí dejando paso a su lengua que se adueñó de mi boca.
El beso poco a poco fue siendo más intenso, me costaba respirar con normalidad y a él le pasaba lo mismo, su mano se posó en mi espalda y me pegó más contra él. Gemí al sentir su miembro duro

El beso poco a poco fue siendo más intenso, me costaba respirar con normalidad y a él le pasaba lo mismo, su mano se posó en mi espalda y me pegó más contra él. Gemí al sentir su miembro duro.
Rompió el beso y se arrodilló tiró de mi mano hasta que cedí poniéndome de rodillas.
-Vamos a ver las estrellas –susurró con voz ronca.
-Tengo una idea mejor –dije poniéndome de pie- vamos a bañarnos.
-¿Qué?
-Si, si… al agua Joe.
-No
-¿No? Tú te lo pierdes…
Me alejé de él y comencé a quitarme la ropa. Me quité las bragas y se las lancé, mientras me miraba extrañado.
-¡Estás loca! –me gritó.
-¿Vas a venir? –le pregunté mientras me adentraba en el agua. Lo vi quitarse la ropa y correr hacía mi.
Me apresuré y me metí del todo en el agua
-¡Está fría! –grité sin poder evitarlo.
Enseguida él me abrazó.
-Te lo intenté advertir –me dijo- pero ya que estamos aquí te voy a hacer entrar en calor –fue un susurro, que hizo que mi cuerpo se estremeciera.
Me agarró de las nalgas y me alzó, le rodeé la cintura con las piernas y el cuello con los brazos. ÉL me besó con ferocidad, Me froté contra él y lo oí gruñir. Me pegó más contra su cuerpo. Jadeé al sentir la punta de su miembro presionando en mí entrada de mi vagina. Me moví intentando que entrara completamente en mi, pero él me sujetaba por lo cual no tuve éxito.
Me agarré a sus hombros y bajé mi cintura haciendo que entrara en mí… completamente.
-¡Dios! –jadeé. Me sentía tan bien estando así con él…
-Ahora somos uno –susurró él, manejándome, moviéndome, un nudo se alojó en mi estómago, pero lo ignoré y me dediqué a disfrutar.
Agarrándome de la cintura me movía y yo hacía lo mismo agarrándome a sus hombros, le seguía el ritmo. Busqué su boca y lo besé, mientras nos besábamos, él metió una mano entre nosotros, y buscó mi clítoris, lo presionó, lo acarició… Jadeé rompiendo el beso. Era demasiado. Cada día era mejor.
Las paredes de mi vagina comenzaron a contraerse, y yo me quedaba sin aire. Me moví con mas urgencia buscando mi liberación quería y no quería correrme . Si lo hacía conseguía mi objetivo, pero entonces se acabaría…
Joe me guiaba, me iba a llevar al mundo del placer, mi cuerpo se sacudía en espasmos, anunciando mi orgasmo, me aferré a él y me contuve. Apreté las paredes de mi sexo, para que él se corriera conmigo.
Me penetraba profundamente, lento y profundo. Grité su nombre mientras me corría y él gritó el mío cuando se tensó dentro mío. Apoyé mi cabeza en su hombro e intenté respirar con normalidad, él dobló las rodillas e hizo que el agua nos refrescara un poco. Me dio un beso en el cuello y cerré los ojos.
Me siento fatal. Muy mal. Sin ganas de nada. Ya han pasado exactamente cincuenta y ocho días y diez horas desde que Joe se había ido.
Los días son eternos, el trabajo sirve para entretenerme, hago horas extras para matar el tiempo, recojo la casa varias veces al día, leo… pero nada hace que me olvide de él.
Además de que ¡¡Es Imposible!! Me llama por lo menos una vez al día y lo peor… es que me he acostumbrado a esas llamadas.
Desde el día de la playa todo fue distinto…
Joe no se fue al día siguiente, si no a la semana, me dijo que le habían dado una semana de plazo para decidirse. Y yo recé para que se quedara. Sin éxito. Durante esa semana todo fue diferente a como era anteriormente, nuestra relación fue más intima e intensa.
Hacíamos el amor todas las noches, y casi todas las mañanas. Salíamos a cenar, a las discotecas, fuimos a la playa –donde hicimos el amor de nuevo- también fuimos de comprar y al cine. Al campo y a por un helado paseando…


En un principio me pregunté si se quedaría, pero después del sexto día descubrí que no sería seria así: él hacía la maleta cuando yo salía de la ducha.
Las lágrimas corrieron por mis mejillas y el me abrazó, diciéndome que también me echaría de menos. Pero yo no solo lo iba a echar de menos, sino que también se me iba a romper el corazón… Respiré hondo me sequé las lagrimas y lo besé para acabar en la cama de nuevo.
Ahora mismo espero ansiosa la llamada de Joe, debería haberme llamado hace media hora. Pero no lo había echo y empezaba a formárseme un nudo en el estómago.
El timbre de la puerta sonó pero me acurruqué en el sofá, sabía que era Demi, y no tenía ganas de estar con nadie.
Quería que Joe me llamara, quería hablar con él. El timbre de la puerta sonó de nuevo. Y otra vez. Al final decidí abrir, pero justo cuando me levanté sonó el teléfono.
Me olvidé de la puerta.
-¿Si, Joe?
-Hola Tesoro.
-Hola –contesté contenta- ¿Cómo estás? –estaba ansiosa y sabía que se me notaba, respiré hondo.
-Aburrido, como siempre. ¿Qué haces?
-Eh… nada especial ¿y tu?
-Esperando…
-¿A que? –pregunté con curiosidad. El timbre sonó.
-¿Estás en casa? –preguntó él ignorando mi pregunta.
-Eh… si –timbre.
-¿Y por que no abres?
-Prefiero hablar contigo –contesté con sinceridad.
-_______… -murmuró.
-OK, OK, ya voy. Pero sea quien sea no pienso dejar que entre –le advertí abriendo la puerta.
-¿No me vas a dejar entrar? –preguntó quitándose el móvil de la oreja.

El haber visto la cara de______ al verme en la puerta de su casa, a hecho que me olvidara de todo, y que no me arrepintiera de no haber dormido…
-OH dios mío… creo que alucino –susurró lanzándose a mis brazos- ¿Qué haces aquí?
-Tuve que volar para recoger unas cosas…
-¡No me dijiste nada, podría haber ido por ti!
-Quería darte una sorpresa –me defendí.
-Pues lo has conseguido ¡vaya si lo has conseguido! –dijo abrazándome de nuevo.
-¡De eso se trataba! ¿Bueno me vas a dejar pasar, o me tengo que quedar en la puerta? ¡Llevo un rato llamando!
-No sabía que eras tú, pasa, pasa.
La seguí al interior de la casa, y nada más cerrar la puerta se volvió a lanzar a mis brazos, abrazándome, la estreché contra mi cuerpo, la había echado tantísimo de menos… Alzó la cabeza y me miró a los ojos, había tanto que decir…
Sin poderlo evitar agaché la cabeza y rocé mis labios contra los suyos, antes de adueñarme de su boca, era tan dulce… tal y como la recordaba. Poco a poco, el beso se fue volviendo más intenta, deslicé mi lengua entre sus sedosos labios y me adueñé de su boca, buscando su lengua, para jugar con ella…
_______ me rodeó el cuello con los brazos y de pegó más a mi, se frotó, haciéndome gruñir, la deseaba… quería acariciar cada centímetro de ese delicioso cuerpo suyo, hacerla gemir y gritar de placer, hacer que se corriera…
De repente ella se soltó de mi y se alejó, estaba jadeante, al igual que yo, con las manos de arregló el pelo.
-Yo… eh… ¿Qué vas a hacer hoy? –Me preguntó- eh… voy a cambiar las sábanas de tu cuarto… eh…
-No te preocupes _____, solo vengo por hoy, y pensaba en salir a cenar contigo, si quieres claro.
-Ah… será mejor que me vaya a duchar –susurró y la vi desaparecer por el pasillo…
__¡¡Hubiera sido mucho mejor que no hubiera roto el beso!! Así hubiera disfrutado sin su compañía, de él, y no estaría triste, como estoy ahora, ¡¡solo vino de visita!! ¡¡Maldito fuera!! Las lágrimas acariciaron mis mejillas, pero furiosa las sequé, ¡¡maldito sea!! Lo amo tanto… pero me tengo que olvidar de él, si, el tiene nueva vida, una vida en España, y seguiré aquí…
Me desnudé y me metí debajo del chorro de agua –en la ducha- me aclaraba el pelo cuando de repente la cortina de la ducha se abrió, Joseph me miraba con ojos brillantes…
-Ya he esperado suficiente… -susurró mirándome de arriba ha abajo, me fijé en que estaba desnudo y empalmado…
-Joe…
-Eso es nena, Joe… soy Joe y Joe quiere jugar.

Me quedé boquiabierta por como me había hablado ¿pero quien rayos se creía?
-¿Qué dices, estás loco?
-¿Quién es David?
-¿Qué?
-Ya me has oído, ¿Quién es David?
-“Cariño, menos mal que estas en casa, ya creía que no ibas a venir a la cita de hoy, que la cama nos espera” –dijo él, y entonces me acorde de David.
-Ah…David ¿celoso? –Pregunté armándome de valor, mi desnudez no me importaba, ni me avergonzaba- ¿Cómo sabes de él, Joe?
-Te llamó por teléfono, y ni esperó a que hablara, no esperaba que tuvieras visita, ¿te acuestas con él?
Estallé en carcajadas. Y él me miró ceñudo. Alargué la mano hacía él y con un dedo acaricié su miembro erecto, arriba y abajo, el se estremeció…
-¿Te importaría, te importaría que me acostase con él, Joe? –pregunté con una voz tan ronca que apenas me reconocí, me estaba excitando…
Me agarró de las muñecas y me pegó contra la pared, solté un jadeo y lo miré a los ojos.
-Eres mía, ______, solo te puedes acostar conmigo, con nadie más.
-¿Qué te apuestas? –pregunté lamiéndome los labios, tenía la boca seca. Vi como el observaba el recorrido de mi lengua, él soltó un gruñido y atrapó mi boca con la suya, besándome con agresividad, con vehemencia, pero no me dejé intimidar… aunque en el fondo no me sentía muy bien. Le correspondí el beso de la misma forma en la que él me lo daba…
-Solo mía… -susurró.
Me alzó por las nalgas y me colocó contra la pared, agarrándome de la cintura me sujetó antes de penetrarme, de una sola embestido, grité echando la cabeza hacía atrás.
Su boca recorrió mi cuello, mientras me seguía penetrando, profundamente, me aferré a sus hombros, y me dejé llevar, me embestía profundamente, una y otra vez, una y otra vez, noté como las paredes de mi vagina palpitaban alrededor suyo, y me aferré más a él, clavando mis uñas en sus hombros, contrayendo mis paredes vaginales a propósito para que se corriera conmigo, y así fue, al cabo de varios segundo cada uno gritó el nombre del otro…
Si él no me hubiera tenido sujeta, me hubiera caído al suelo.
Apoyé mi cabeza en su hombro.
-David, es el novio de Tom, y la cama nos espera por que íbamos a tener una sesión de belleza…
Noté como su cuerpo se tensaba.
-_________ yo…
-Shhh, no quiero hablar, solo déjame disfrutar de ti antes de que te vayas…
No sabía quien estaba más confundido, si ______ o yo… el repentino de ataques de celos que me dio, por que si, eran celos, estaba fuera de lugar, jamás me había comportado así, pero las malditas palabras de ese tipo me sacaron de lugar… pensar a _____ en la cama, con otro que no fuera yo…


Estreché a ______ más contra mis brazos, y ella se estremeció… era tan bella durmiendo… parecía un ángel, algo inalcanzable, pero no lo era, era de carne y hueso y estaba a mi lado, estaba entre mis brazos.
La amaba tanto que me dolía, pero ¿y si ella no me amaba?
Mi avión salía en cuatro horas, y aún no habíamos hablado, desde el “incidente” del baño, habíamos echo el amor, habíamos comido, y salido a dar una vuelta, pero en silencio, o habíamos hablado de nada relacionado con nosotros…
-¿En que piensas? –preguntó ella acariciándome el pecho.
-En nosotros y en mi avión…
De repente se levantó de la cama y se puso una bata.
-¿Dónde vas?
-A ducharme, tengo que llamar a David.
-______…
-No te preocupes Joe, no voy a interferir en tu vuelo.
Ella desapareció en el baño y maldije por lo bajo, me levanté me vestí, necesitaba tomar el aire… Tenía que aclararme.

Cuando salí del baño y vi que él no estaba el mundo se cayó a mis pies… No estaba… se había ido, las lágrimas empezaron a quemarme los ojos.
Cogí el teléfono y marqué el número de David.
-David al aparato –contestó él.
-Hola David , siento mucho no haber ido…
-No te preocupes cielo, ya noté que tenías visita, que por cierto parecía un energúmeno cuando me contestó –no pude evitar que un sollozo se escapara de mi garganta, ojala el energúmeno estuviera aquí.
-Mi vida, ¿Qué te pasa? –preguntó David.
-Se ha ido –susurré- se fue…
-_______– me dijo con un tono que me sorprendió, estaba tan serio- ¿lo amas? –que pregunta más tonta.
-Con toda el alma –le contesté.
-¿Y que mierda haces sentada hablando conmigo y llorando? ¿Por qué no vas a buscarlo? Perdona nena, pero eres tarada si te quedas sentada llorando.
-Dav…
-Dav nada, mira cielo, lo vas a perder y te vas a arrepentir para siempre…
-Tienes razón –contesté armándome de “valor”- tengo que decirle lo que siento… Gracias David.
-De nada cielo ¡y corre!
Colgué el teléfono y marqué el de Joe, no contestaba… lo llamé un par de veces más: sin éxito. No se me iba a perder, lo iría a buscar…
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sofia1



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MensajeTema: Re: Sexo con mi amigo   Sáb Dic 04, 2010 8:56 pm

Me vestí rápidamente con lo primero que encontré quedaba una hora para que saliera el avión, no se me iba a escapar, no de nuevo…
Cogí las llaves del coche, y abrí la puerta de casa para salir cuando lo hice, me lo encontré con la mano levantada dispuesto a llamar.
-¡Joe! –hubiera saltado, si no fuera por que haría el ridículo.
-______… tenemos que hablar –me asusté, no esperó a que le dijera nada y entró en la casa- ______, no me voy a ir a ningún sitio.
-¿Qué, por que? –no quería decir eso, no era eso lo que sentía.
-¿Qué por que? ¡Por que te amo! ¡Y tú no te das cuenta! ¡Llevo años enamorados de ti! Claro, que me había engañado, diciéndome que nada más eras una cara bonita, una buena amiga, una diosa del sexo… pero no eres solo eso, eres mi vida, no se que haría sin ...ti


-¿Qué por que? ¡Por que te amo! ¡Y tu no te das cuenta! ¡Llevo año enamorado de ti! Claro, que me había engañado, diciéndome que nada más eras una cara bonita, una buena amiga, una diosa del sexo… pero no eres solo eso, eres mi vida, no se que haría sin ti.

Las piernas me flaquearon.

-Joe yo…

-_____ ¿Qué sientes por mi? Dime que no me quieres y me iré, te dejaré en paz, pero no podía irme sin decírtelo, ya me he callado bastante. ¿Y bien?

Me quedé en silencio. No por algún motivo especial, si no por que no conseguía despegar los labios, ni mi garganta quería reaccionar

-OK, cogí la indirecta. Espero que seas feliz…

¿Qué? ¿Se iba? Abrió la puerta, caminaba despacio…

-¡No, Joe, no te vayas! ¡Yo también te amo!
Él se volvió hacía mi y me miró con incredulidad.

-¿De verdad?

-Con todo mi ser. ¡Iba a buscarte cuando abrí la puerta!

-Oh _____…
Caminó hacía mi y yo hacía él, me abrazó de tal forma que me costaba respirar, pero no me importaba en absoluto, de hecho me pegué más a él.

-Nos casaremos

-¿Qué? –pregunté asombrada.

-Que nos casaremos…

-Joe…

Él soltó el abrazo.
-Eh… podemos esperar, si no te quieres casar…

-¿Y si pruebas a pedírmelo?

Él me sonrió, cogiéndome las manos y mirándome a los ojos me preguntó:

-¿Quieres casarte conmigo?

-OH Joe… claro que si –él soltó una carcajada.

-Mira lo que has liado

-¡Quería que lo preguntaras!
-_____, prométeme algo.

-Lo que quieras.

-Que nunca me dejarás…

-Jamás.

-Estaremos siempre juntos.

-Hasta la eternidad…

-Te amo, tesoro mío.

-Y yo a ti mi vida…
Sellaron su amor con un beso....



Estaban en la cama desnudos, Joe la besaba sin cesar, ella pasaba sus manos por todo su cuerpo, deseándolo amándolo, Joe bajo hasta su entrada y comenzó a absorber de ella provocando que grite su nombre que resonó en las 4 paredes de la habitación.

-Te amo tanto ______-

Dijo posicionándose encima de ella y llenándola de una solo embestida-

-Ahh dios! -

Dijo ella Aferrándose de sus hombros, mientras el iba mas y mas rápido- también te amo Joe...-dijo ella y con un ultimo embiste se corrió- ahh!!

-Ahh!! -

Después de tres embestidas el también se corrió, junto a ella, abrasándola como si se le pudiera escapar.

Cayo a su lado, con la respiración agitada..

Volteo, y la beso en los labios..

-Mi amor....te amo tanto Joe! -lo beso-

-Yo también mi cielo...no sabes cuanto

Epílogo

—Coopera un poco, por favor.

—No.

—Dijiste que podía pedir lo que quisiera para Navidad —le recordó ___—. Y quiero esta foto.

—Fue un momento de debilidad —replicó Joe.

—Pues se siente. ¡Joe, no pongas esa cara!

—Dije que podrías hacer la foto. No dije que fuera a salir guapo.

—No vas a salir guapo —masculló _________.

—¿Seguro que quieres esta foto como regalo de Navidad? ¿No prefieres un kilo de chocolate?

—Eso ha sido un golpe bajo, Jonas. Muy bajo. ¡Y quiero la fotografía! —exclamó, colocando el trípode—. Un marido ideal me daría todos los caprichos, ahora que estoy en esta «delicada» condición.

Joe miró su vientre plano bajo el peto vaquero. Aún lo asombraba que hubiese una vida creciendo dentro de ella. Una vida que habían creado juntos. Cuando llegase el verano, tendrían a su primer hijo... Pero Joe no quería decirle que lo que más deseaba en el mundo era mimarla, que tenía que resistir la tentación de llevarla en brazos a todas partes.

—Yo no. Además, ya sabías con quién te casabas.

________ disimuló una risita. Conocía demasiado bien a su marido. Y lo amaba más que nunca. Juntos estaban haciendo que aquel matrimonio funcionase. Y funcionaría siempre, estaba segura.

Joe no estaba sonriendo, pero _____ sí, mientras colocaba la cámara.

—Sí, yo sabía con quién me casaba —murmuró.

 FIN


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Sexo con mi amigo

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