JOE JONAS

Novelas de Joe Jonas
 
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sofia1



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MensajeTema: Sobre ti .   Lun Mar 25, 2013 3:34 am


Otro día en el que salgo tarde de la oficina, recuerdo cuando mi vida no era tan complicada y mi único problema era pasar exámenes en el colegio y ahora si quiero seguir viviendo tengo que trabajar para conseguir dinero. Me gusta mi trabajo no me quejo de él, el problema es mi jefe el Señor Ferguson, últimamente por su culpa he tenido que salir tarde de la oficina, él se va y yo tengo que terminar el trabajo que se supone que el debería hacer, si no fuera por que no tengo otra oferta de trabajo renunciaría a esta revista ya mismo, en fin parece que va a llover y tengo que caminar hasta la parada del bus.
Salí del edificio y me fui corriendo a la parada del bus, y para mi suerte el bus se acaba de ir ahora tendría que esperar al próximo y la lluvia a empezado a caer –si sigo mojándome con la lluvia enfermare- fue lo primero que atravesó por mi mente al sentir las primeras gotas de lluvia en mi rostro, de un momento a otro las gotas de lluvias caían en mayor cantidad y con mayor rapidez, Unos minutos después ya estaba mojada y un poco de aire empezó a soplar, me abrace a mi misma al sentir el frio recorrer mi cuerpo. De la nada un hombre con un paraguas rojo se paro a un costado de mí cubriéndome de la lluvia. Volví mi mirada hacia él, yo lo veía de perfil y el veía hacia la nada.
-¿disculpe?- dije sin dejar de verlo, el volvió su mirada hacia mi.
-no queremos que enferme ¿verdad?- me dijo y una encantadora sonrisa se formo en su rostro no se el por que pero sentí mis mejillas arder el sonrío aun mas como si se burlase de mi, acaricio una de mis mejillas, sus manos eran enormes, sonrío aun mas y volvió su mirada hacia la nada nuevamente yo no podía dejar de verlo era hermoso.
El bus llego mas rápido de lo que hubiera deseado.

-gracias- dije alejándome un poco de él, varias personas estaban formadas esperando su turno para subir al bus.
-no tiene nada que agradecer siempre es un placer ser útil para una bella mujer como usted-
-adiós- dije.
-¿sabe? Odiaría que esto sea un adiós, ¿Por qué no solo un hasta luego?- me dijo sonriendo.
-hasta luego- dije y subí al bus.
Tome asiento cerca de la ventana el bus empezó a moverse y yo no dejaba de ver a aquel extraño de paraguas rojo. Él también me veía y sonreía despidiéndose de mí con su mano.
Llegue a mi departamento, entre a mi habitación me quite la ropa mojada, llene la tina del baño y entre en ella. Mantenía los ojos cerrados con la intención de relajarme cuando de la nada recordé a aquel desconocido del paraguas rojo, una sonrisa se formo en mi rostro al recordar el gesto que tuvo conmigo, me hubiese gustado saber su nombre. Estuve más tiempo del necesario dentro de la tina pues los dedos de mis pies estaban arrugados a causa del agua, después de salir de la tina me puse la pijama y pedí pizza, estaba viendo T.V. mientras comía aun que en realidad no ponía atención a la T.V. yo pensaba en aquel desconocido, era demasiado guapo parecía modelo de revista, ¿tal vez sea uno? Aun que yo lo reconocería al trabajar en una revista conoces tantos modelos guapos y un hombre tan guapo como el si es modelo debería de ser muy famoso y si no es modelo debería serlo.



Otro día de trabajo, hoy después de varios días salí a la hora que se debe, las nubes amenazaban con soltar una fuerte tormenta y como siempre no traía conmigo mi paraguas, iba caminando hacia la parada del bus cuando lo vi que estaba cerca apresure mi paso, por suerte llegue antes de que este se fuera, tome asiento y veía por la ventana a casi todas las personas en la calle corriendo por no mojarse con la lluvia que empezaba a caer, cuando de repente lo vi, el sujeto desconocido de paraguas rojo estaba en el otro extremo de la calle con aquel paraguas viendo hacia el bus donde yo estaba, de repente su mirada se poso en mi y un momento después sonrío y yo también lo hice, el bus empezó a moverse y poco a poco deje de ver a aquel hombre.
Después de ese día, llámenme loca, pero varios días juro que ese hombre siempre estaba cerca de la parada del bus con ese paraguas rojo.
Al día siguiente se me hizo tarde, Salí prácticamente corriendo de mi departamento, antes de llegar a la oficina rogaba por que el señor Ferguson aun no estuviera ahí, pero como era de esperarse él ya estaba ahí, listo para regañarme por llegar 20 minutos tarde.

-Señorita Farrow. ¿Me podría decir cual es su hora de entrada?- él estaba en mi silla.
-es a las 8 en punto señor Ferguson- dije, ese señor puede caerme en la punta del hígado pero es quien firma mis cheques de paga.
-a las 8 en punto y ¿sabe que hora es?-
-8:30- dije despacio.
-así es, la impuntualidad habla muy mal de las personas ¿lo sabia?-
-lo siento señor Ferguson no se volverá a repetir- dije seria.
-eso espero- se levanto de mi silla camino hacia la salida de mi oficina pero antes de salir se detuvo –espero que no tenga planes para esta noche, tiene mucho trabajo hoy- dijo y se fue.
Genial otro día en el que saldré tarde, espero no salir tan tarde. Horas de trabajo seguidas para evitar salir tarde, trabaje hasta en la hora de mi comida y no sirvió de nada salí muy tarde, estaba tan estresada y enojada, que antes de ir a la parada del bus entre a un bar cercano a la oficina, tome un trago y otro, sin darme cuenta ya había pasado demasiado tiempo, salí rápidamente del bar al percatarme de la hora, corrí a la parada del bus y vi mi reloj, me enoje aun mas cuando me di cuenta que el ultimo bus había salido hace 10 minutos. Ahora tendría que esperar un taxi, cualquiera creería que es muy fácil conseguir uno, pero en realidad no lo es tanto, estuve parada alrededor de 15 minutos esperando algún taxi y nada, empecé a desesperarme y a sentir un poco de miedo, pues las calles estaban solas.

-creo que no alcanzo el ultimo autobús- escuche una voz detrás de mi, voltee rápidamente para ver quien era y me sorprendí tanto al ver a aquel hombre ahí.
-no, no lo alcance-
-¿sueles salir tan tarde de tu trabajo?- me pregunto, yo no conteste solo lo vi extrañada. –Lo siento, debe ser extraño que un desconocido llegue de la nada haciéndote preguntas, personales- dijo con una linda sonrisa en el rostro.
-si, un poco extraño-
-lo siento, no pretendía asustarle. Me llamo Joseph Jonas, trabajo en ese edificio- dijo señalando del otro lado de la calle y después estiro su mano yo la tome.
-el gusto es mio, me llamo _______ trabajo en el edificio de ahí- dije señalando el edifico que estaba en la esquina de la calle de atrás.
-¿eres reportera?- me pregunto.
-no, soy una de las editoras. ¿Y tu eres…?-
-yo soy escritor-
-¿de verdad?-
-si, ¿Por qué te sorprende?-
-no por nada, una simple reacción-
-ok, supongo que a esto sonara muy extraño pero, ¿quieres que te lleve a tu casa?, ya se no nos conocemos y…-
-está bien- dije interrumpiéndolo.
-¿de verdad?-
-si, ¿Por qué le sorprende?-
-no lo se, creí que dirías que no, después me darías una bofetada y te echarías a correr- no pude evitar reír ante su comentario.
-¿sabe? Posiblemente lo hubiera echo pero usted inspira confianza- dije sonriendo y era verdad, algo había en los ojos y en la sonrisa de hombre que me hacían sentir bien.
-bueno señorita ya que le inspiro confianza, ¿puede dejar de hablarme de usted y decirme Joe?-
-ok, gracias Joe y tu puedes decirme solo _______-
-ok, entonces ______ mi auto es ese de ahí- dijo señalando un lindo carro negro. Nos acercamos al automóvil el abrió la puerta del copiloto para que yo entrara. Le dije la dirección de mi departamento y durante el camino me contaba un poco de su trabajo en verdad era interesante y el una persona muy divertida. No lo había notado pero llevábamos casi 20 minutos platicando frente al edificio de donde vivo.
-gracias por traerme Joe- le dije después de bajar del auto, ambos estábamos frente a la puerta del edificio.
-fue un placer ____ y más aun poder platicar contigo-
-gracias, lo mismo digo- se acercó a mi y me dio un beso en la mejilla yo le sonreí y entre al edificio.


Al día siguiente en la oficina estaba de excelente humor y creo que todos lo notaron, a pesar de que el señor Ferguson intento hacerme enojar no lo consiguió, esa sonrisa en mi rostro no se borraba.
-vamos _____ dime el ¿Por qué? De esa sonrisa- me pregunto Rose una compañera y amiga de la oficina también editora.
-por nada en especial- dije mientras revisaba unas notas para el próximo numero de la revista, ambas estábamos en mi oficina.
-a mi no me engañas querida, ¿es por un hombre?- me pregunto con tono malicioso y en vez de contestar sonreí como estúpida y la imagen de Joe llego a mi mente. – ¡ES POR UN HOMBRE!- grito.
-no hagas escandalo Rose- le dije.
-¿dime quien es el? ¿Lo conozco? ¿Nunca me habías hablado de algún pretendiente? Creí que éramos amigas-
-¡hey! Calmada, claro que somos amigas- le dije.
-¿Entonces porque no me hablaste de el?-
-Rose te estás creando algo que no es, no es ningún pretendiente o algo parecido por eso no te había dicho nada-
-¿pero si es por un hombre, verdad?- dijo.
-amm se podría decir que si-
-¿Quién es? ¿Trabaja aquí?-
-se llama Joseph Jonas y no, no trabaja aquí, trabaja en una editorial frente a la parada del bus-
-¿es guapo?-
-amm si… lo es- dije sonriendo.
-con solo ver tu cara me no me queda duda de que no lo sea. ¿Te invito a salir?-
-no, solo me llevo a mi departamento anoche, por que no alcance el último bus-
-¿de verdad? Que lindo-
-si, supongo que lo es, ahora señorita es hora de que nos pongamos a trabajar-
-ok- dijo dándose por vencida.
Llego la hora de la comida y Rose y yo salimos a un restaurante cercano a comer. Íbamos caminando hacia aquel restaurante cuando pasamos frente al edificio donde Joe me dijo que trabajaba no pude evitar volver mi mirada hacia el –con la esperanza de verlo- seguimos nuestro camino, entramos al restaurante y tomamos asiento cerca de la ventana, hicimos nuestra orden y mientras esperábamos platicábamos un poco. Rose es una gran persona y sobre todo una buena amiga, desde el día en que entre a trabajar a la revista ella y yo nos llevamos muy bien, es muy divertida e inteligente.
Nuestra comida llego en cuestión de minutos, Rose y yo comíamos mientras platicábamos y bromeábamos un poco. Estaba riendo sin pena alguna a causa de un chiste que Rose me conto, cuando mi mirada se topo con la mirada de un hombre, al instante deje de reír, aquel hombre sonrío y yo hice lo mismo. Rose lo noto y volvió su mirada hacia donde yo estaba viendo, cuando caí en que aquel hombre que no dejaba de ver era Joe agache la mirada hacía mi plato.
-¿Quién es ese hombre _____?- me pregunto Rose.
-nadie… importante- dije ¿nerviosa?
-¡espera! ¿Ese hombre es Joe?- me pregunto Rose.


-disculpen la interrupción señoritas pero no podía evitar venir a saludar a tan bellas mujeres- dijo una poderosa pero dulce voz, tanto Rose como yo volvimos nuestra mirada hacía el. –Hola _____- dijo con una hermosa sonrisa, se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla.
-hola Joe- dije intentado controlarme, Rose hizo un sonido extraño con su garganta para llamar la atención. -lo siento, ella es Rose, una amiga y compañera de mi trabajo- dije.
-usted señorita le hace honor a su nombre están bella como una rosa, soy Joseph, pero ya que es amiga de _____ puede decirme Joe- dijo y le dio un beso en la mano, por un momento me invadieron unas ganas tremendas de querer golpear a Rose o por lo menos ser ella, para ocultar lo que probablemente sería celos tome un trago de refresco.
-gracias Joe, _____ me ha hablado mucho de usted- dijo Rose al escuchar eso casi me ahogo con la bebida, Joe me volvió a ver y mis mejillas me ardían.
-puedes hablarme de tu-
-gracias- dijo Rose.
-¿y que te ha dicho ______ de mi?- dijo el, volvió su mirada hacia mi y me sentí sumamente intimidada.
-que tu la…-
-solo que me llevaste a mi departamento anoche- interrumpí pues conociendo a Rose terminaría contándole que yo dije que quería casarme con el o algo así de extraño e imposible. Rose y Joe volvieron su mirada hacía mi, Rose un poco enojada por haberla interrumpido y Joe con un gesto burlón que me hacia ruborizar.
-¿Por qué no te quedas a comer con nosotras Joe?- pregunto Rose, yo la vi mal y ella solo encogió los hombros, el rio y mi cuerpo se erizo.
-me encantaría pero vine acompañado- dijo y volvió su mirada hacía la mesa donde él estaba hace unos momentos había una mujer en la misma mesa. –en otra ocasión será, un gusto conocerte Rose- dijo y le dio un beso en la mejilla. –hasta luego _____- se acercó a mi y me dio un beso en la mejilla pero antes de alejarse susurro “sin celos, ok?” cuando se alejó por completo de mi sonrío y se fue hacía su mesa.
-¡OH MI DIOS! Es muy guapo y lindo- dijo Rose.
-lo se- dije sin despegar mi mirada de él, estaba platicando con aquella mujer que lo acompañaba en su mesa.
-¿crees que sea su novia?- me pregunto Rose.
-posiblemente o su esposa-
-estoy segura de que su esposa no es-
-¿Por qué no?- pregunte curiosa.
-bueno no tenia sortija de matrimonio-
-eso no significa nada, pudo habérsela quitado-
-si, pero si está comiendo con su esposa ¿porque se la quito? Si yo fuera su esposa me molestaría que no la tuviera puesta- dijo Rose, claro que si fuera su esposa no dejaría que ninguna mujer se le acercara-
-estás loca, ¿sabes? Igual puede ser su novia ¿yo que se? Además no me interesa- dije y seguí comiendo Rose también lo hizo, continuamos con nuestra platica sin sentido aparente pero no podía evitar volver mi mirada hacía la mesa donde se encontraba Joe.

-¿cariño, estas segura que no quieres que te lleve a tu departamento?- me pregunto Rose.
-segura, aún es temprano, me iré en el bus, gracias de todas maneras-
-está bien, cuídate cariño-
-si, tu también-

Rose se fue en su auto y yo empecé a caminar hacía la parada del bus, el cielo estaba despejado, esta noche no iba a haber lluvia, llegue a la parada del bus y solo había una persona de espaldas a mi esperando.



-¿quieres seguir esperando? O ¿prefieres que te lleve a tu departamento?- dijo aquel hombre, volví mi mirada hacía el y a esta Joe sonriendo como siempre.
-gracias, pero prefiero esperar- dije rápido.
-¿Por qué, prefieres hacer eso?- dijo y se acercó a mi.
-por qu… por que voy a comprar algo para comer y el bus me deja justo frente de ahí- me excuse.
-yo también puedo pasar por ahí, por mi no hay problema-
-¿no te vas a rendir, verdad?-
-eres muy inteligente- dijo.
-ok, puedes llevarme-
-por aquí señorita- dijo con tono gracioso, señalándome el camino hacia su auto.
-¿Dónde quieres para a comprar?- me pregunto de pronto.
-amm ahí esta bien- dije, refiriéndome a un Burger King con auto servicio.
-ok- hice mi pedido y Joe también hizo uno, del otro lado por una ventanilla nos entregaron nuestra orden y seguimos nuestro camino hacía mi departamento.
-tu amiga Rose, es simpática-
-si, lo es-
-¿Por qué la callaste cuando estaba apunto de decirme que le dijiste de mi?- dijo sonriendo.
-no la calle, simplemente evite que contara una de las más grandes mentiras inventadas-
-¿tanto así?-
-si, es muy exagerada algunas veces-
-¿entonces no le hablaste de mí?-
-si, te lo dije solo le conté que me llevaste a mi departamento anoche, por cierto serán dos noches seguidas, ¿hay algo que pueda hacer por ti?-
-amm creo que si, hay algo-
-pues dime, si puedo te ayudo-
-¿podemos cenar juntos?-
-¿Qué?-
-si, veras después de que te lleve a tu departamento yo regresare al mio y cenare solo, y la verdad no me gusta hacerlo-
-amm claro, podemos cenar juntos-
-genial, gracias- dijo y yo sonreí.
Llegamos a mi departamento y lo invite a pasar, subimos las escaleras hasta el 5to piso y caminamos hasta aquella puerta del fondo, abrí aquella puerta y lo invite a pasar.
-toma asiento- le dije mientras yo caminaba hacía la pequeña cocina.
-lindo lugar- dijo.
-gracias, es pequeño pero está bien solo soy yo- dije sonriendo mientras tomaba asiento en una de los sofás de la sala.
-¿no tienes mascotas?-
-no- dije.
-¿no te gustan?-
-me gustan pero nunca he pensado en tener una, ¿tú tienes?-
-si, un perro-
-genial, ¿puedo hacerte una pregunta?-
-claro- dijo sonriente y después le dio una mordida a su hamburguesa.
-¿Qué quisiste decir con lo que me susurraste esta tarde en el restaurante?-
-nada, solo quería hacerte saber que no tienes nada de que preocuparte- dijo coqueto y burlón >> ¿Cómo es posible eso?<<
-¿Preocuparme de que?- pregunte.
-de mi, tu amiga y la mujer que me acompañaba está tarde- dijo. Reí para ocultar mi nerviosismo.
-¿Por qué tendría que preocuparme por ti? Y aun mas ¿por esa mujer que te acompañaba?-
-no puedes engañarme _____, esta tarde te pusiste celosa- reí aun mas.
-¿yo celosa? ¿De ti? No me hagas reír por favor- dije.
-no pretendo hacerte reír y no intentes ocultarlo, tu sabes muy bien que no te gusto nada la forma en que trate a Rose y mucho menos verme comer con aquella mujer-
-lamento decepcionarte galán, pero no me importa como trates a Rose y mucho menos saber que comes con tu novia-
-sabia que te gustaba pero nunca creí que al grado de intentar adivinar quien era esa mujer para mí- dijo burlón.
-¿entonces no es tu novia?- pregunte ansiosa y el río aun mas –ya me lo imaginaba, no creo que un hombre como tu pueda tener novia- dije para disimular un poco.
-no, no es mi novia es una colega muy guapa por cierto- intente no darle importancia.
-que bien-
-¿ahora yo puedo hacerte una pregunta?- dijo.
-ok-
-¿tienes novio?-
-que directo-
-gracias, ¿entonces tienes?-
-no, no tengo-
-me lo imaginaba-
-¿Por qué?
-pues si tuvieras novio no esperarías el bus todos los días sola o cuando te dejara el bus no tendrías que recurrir a un extraño para que te lleve a casa-
-supongo que tienes razón, por cierto ¿siempre estás ahí?-
-¿ahí donde?-
-en la parada del bus-
-algunas veces pero últimamente he ido muy seguido-
-¿Por qué?- dentro de mi quería que ese ¿Por qué? Fuera yo.
-amm como sabes soy escritor y me gusta ir a ese lugar a ver a las personas e inspirarme para escribir algo, también voy al parque y algunas veces viajo en metro, pero no he dejado de ir a ese lugar por que he empezado a escribir una historia y mi inspiración está ahí-
-¿y sobre que es la historia que escribes?-
-me encantaría decírtelo, pero lo sabrás hasta que lo termine-
-ok- dije un poco desanimada.
-pero te prometo algo, ¿si?-
-¿Qué?-
-tú vas a ser la primera persona que la lea-
-¿de verdad?-
-claro-
-genial- Joe y yo seguimos platicando, en verdad era entretenido estar con el, me hacia reír, sonrojar y enojar todo al mismo tiempo.
-¿quieres saber algo curioso?- me dijo metiendo en su boca las ultimas papas.
-¿Qué?-
-no se tu apellido-
-¿no?-
-no señorita, no me lo ha dicho-
-lo siento señor Jonas, mi apellido es Farrow-
-_______ Farrow, me agrada- lo dijo de una manera tan curiosa que me encanto escuchar mi nombre completo salir de su boca.
-bueno señorita Farrow es tarde y tengo que retirarme-
-no hay problema señor Jonas, un gusto compartir la cena con usted- Caminamos a la puerta del departamento.
-espero que no sea la ultima vez- dijo sonriendo se acercó a mi, levanto mi rostro delicadamente con su mano y deposito un suave beso en mi mejilla. –Dulces sueños _______-
-dulces sueños Joe- sonrío y se fue.


Al día siguiente llegue casi corriendo a la oficina, Rose aun no llegaba y al parecer el señor Ferguson tampoco.
-hola ______- me saludo Christian asistente de uno de los fotógrafos de la revista y también un buen amigo.
-hola Chris- me acerque a él y le di un beso en la mejilla.
-querida, hay algo para ti en tu oficina- me dijo sonriendo, yo lo vi sin entender y camine a mi oficina, al entrar ahí pude ver en mi escritorio una bolsa de papel, deje mis cosas por ahí y tome asiento, agarre la nota que estaba a un lado de la bolsa.
“Tus celos son lindos pero mas cuando son por mi… J. Jonas.”
Al terminar de leer aquella tarjeta sonreí como estúpida y algo dentro de mí se sacudió, dentro de la bolsa de papel había un café. Lo saque y le di un sorbo, estaba totalmente perdida pensando en lo que Joe había tenido un detalle muy lindo, pero gracias a los gritos del señor Ferguson volví a la realidad y empecé con mi trabajo.

-¡____ querida mía!- grito Rose al entrar a mi oficina.
-deja de hacer escandalo Rose, el señor Ferguson ya llego-
-lo siento cariño, umm ¿café?- me dijo al ver el vaso en mi escritorio.
-si café- dije sonriendo.
-tú no tomas café de esa cafetería-
-lo se, pero me lo han obsequiado-
-¿Quién?- pregunto contenta. Abrí el cajón superior de mi escritorio y saque la tarjeta que venía con el paquete. -¡oh mi Dios! Ese hombre es perfecto y quiere algo contigo- empecé a reír.
-Estás exagerando Rose, puede hacer eso con cualquier mujer- dije intentando poner una excusa -¿o no?- dije al final sonriendo.
-yo creo que no, esta interesado en ti pero ¿tu lo estas en el?-
-no lo se, ¿sabes? Es guapo y muy lindo, pero no se, no quiero hacer ilusiones Rose, siempre termino lastimada-
-amm tal vez tengas razón _____, pero no creo que Joe quiera hacerte daño o algo parecido-
-amm tal vez- La idea de que Joe pretendiera algo conmigo me emocionaba pero a la vez me hacia sentir insegura y también tener un poco de miedo, las cosas en el amor nunca han ido muy bien para mi e ilusionarme nuevamente sin que pase nada es lo menos que quiero hacer. Quería distraer mi mente de todas esas ideas cursis y ridículas sobre una posible relación con Joe así que me dedique a trabajar lo mas que pude no se si fue suerte o que, pero justo mañana sábado saldría el siguiente numero de la revista así que tenía trabajo de sobra.
Al término del día la revista estaba lista para imprimirse, como siempre un gran trabajo por parte de todos, a pesar de que el señor Ferguson nos regañaba por cosas sin importancia es divertido el último día para terminar el siguiente número de la revista.

Estaba en la parada del bus y un frio viento corría por la ciudad mi delgado abrigo no me servía de mucho, el autobús estaba por llegar lo veía acercarse, todas las personas que estábamos esperando la llegada de este hicimos una fila para poder subir ordenadamente, faltaban solo 2 personas para yo poder subir al transporte cuando de repente alguien me jala del brazo y me hace perder mi lugar.
-¿Qué rayos sucede?- grite soltándome de aquel agarre.
-alguien está enojada- volví mi mirada y aquel enojo desapareció al ver esa sonrisa burlona y esos hermosos ojos frente a mi.
-¿estas loco? El autobús me dejara- dije.
-demasiado tarde _____, ya te dejo- dijo y cuando volví mi mirada hacía el bus él ya había avanzado.
-gracias Joseph, ahora tendré que esperar el otro- dije seria.
-¿Estas enojada?- me pregunto.
-no- dije sería y camine para acercarme un poco mas a la orilla de la acera.
-pareces enojada-
-pues no lo estoy-
-no lo parece- dijo, parecía un niño pequeño.
-no me importa-
-vez si estas enojada-
-¿y que si lo estoy?-
-te vez linda enojada- golpe bajo.
-gracias por el café-
-perdón por hacerte perder el bus-
-no hay problema-
-será mejor que te lleve a tu casa-
-no es necesario-
-entonces me quedare aquí hasta que el siguiente bus llegue-
-¿estas loco?-
-soy un escritor, se supone que debo estarlo- yo solo sonreí, él se paro justo a un costado de mi sin decir nada. Varios minutos pasaron y ninguno decía nada, era tan extraño, de repente sentí sus brazos alrededor de mi cuerpo. –Estás helada- susurro.
-bueno tengo frio- dije, el me abrazo aun mas fuerte y frotaba sus manos con mis brazos, yo sentía que me derretía ante ese acto, el bus llego.
-que pases linda noche- me dio un beso en la frente y dejo de abrazarme.
-gracias, tu también- dije sonriendo sin poder quitar mi mirada de sus ojos era como si me hipnotizara.
-¿señorita va a subir?- llamo mi atención el conductor. Yo solo asentí y subí al transporte.


Era sábado y como acostumbro me levante muy tarde, busque algo para desayunar y después de darme una ducha, fui a visitar a mi madre tenía mas de un mes que no lo hacía.
-_____ creí que no vendrías hoy- me saludo mi madre después de darme un beso en la mejilla. -pero me alegra que estés aquí-
-a mi también mamá-
-¿Qué quieres que te sirva para tomar cariño?-
-un té, esta bien, gracias- dije mientras mi mamá caminaba hacía la cocina y yo a la sala.
-¿y Alex?- le pregunte a mi mamá por mi hermano menor.
-no debe de tardar en llegar- dijo mi mamá regresando a la sala con dos tazas de té. -¿Qué tal el trabajo cariño?-
-amm supongo que bien, no quiero quejarme pero estoy esperando alguna oferta en otra revista-
-tranquila cariño, ya llegara algo mejor-
-gracias ma- Las conversaciones con mi madre siempre eran muy interesantes y amenas.
-te ves cansada cariño, ¿Por qué no vas a recostarte? Te avisare cuando la cena esté lista-
-ok, gracias ma- dije, le di un beso en la frente y subí las escaleras, entre a mi antigua habitación llena de posters pegados, fotos con amigas y muchos peluches sonreí al ver todo eso, pero preferí no dormir ahí así que entre a la habitación de Alex, me recosté en su cama y sin darme cuenta me quede profundamente dormida.
Mi sueño fue interrumpido por mi hermano que se había aventado sobre mí.
-hola hermanita- dijo con una enorme sonrisa en su rostro, estaba prácticamente sobre mí.
-hola Alex, sabes hermanito, me encanta que me abraces pero me estas aplastando- le dije el solo río y se quito de encima.
-mamá dice que la cena está lista- dijo levantándose de la cama para después salir de la habitación y yo detrás de él.
Durante la cena, no podía parar de reír con las historias graciosas que mi padre y madre contaban y los comentarios sin sentido de Alex, algunas veces cuando estoy sola en mi departamento extraño estar así con mi familia riendo pero llega el momento en el que tienes que crecer y dejar todo aparte para hacer algo para ti, justo como lo intento hacer. La cena termino y yo me quede en casa de mis padres, a la mañana siguiente Alex me despertó para desayunar y después fuimos a dar un paseo por ahí, a pesar de llevarme varios años de edad con mi hermano en verdad nos entendíamos y me gusta hablar con el.
-entonces, ¿alguna persona especial en tu vida, Alex?- le pregunte mientras caminábamos con un café cada uno en las manos.
-amm no en realidad, no quiero amm enamorarme o algo así de alguna chica de aquí- me contesto después de darle un sorbo a su café.
-¿Por qué no?-
-no lo se, quiero estudiar en New York-
-¿de verdad?- el asintió -¿mis papás lo saben?-
-amm no se los he dicho directamente pero las mis opciones de universidad están en N.Y. entonces, estoy seguro que por lo menos ya lo imaginan-
-pero ¿estas consienten que si te vas a N.Y. van a querer que vivas conmigo o cerca de mí?-
-si lo se, pero no me importa, de echo creo que sería divertido- dijo sonriendo yo también lo hice y lo abrace.
-te quiero mucho ¿sabes?-
-si lo se y yo a ti, y amm ¿Qué hay de ti?- me pregunto.
-¿Qué hay de que?-
-sabes de lo que hablo, ¿hay alguna persona en tu corazón?-
-amm no en realidad- dije y sonreí al recordarlo.
-¿Quién es?- ¿Cómo diablos se dio cuenta?
-amm no es nadie en realidad, no estoy segura de que seamos si quiera amigos, es complicado-
-ok no entiendo, explícate- le conté como fue que conocí a Joe y todo lo que había pasado en las ultimas semanas.
-me parece que quiere algo contigo-
-no lo se, no creo-
-¿no lo crees? O ¿no quieres creerlo?-
-creo que hay un poco de ambas pero más de la segunda-
-invítalo a salir-
-¿Qué? No-
-¿Por qué no?-
-no nos conocemos-
-pues por eso mismo, así platicaran y se conocerán-
-no lo se, no creo que lo haga-
-bueno, yo creo que no es tan malo, tal vez se lleven muy bien y quien sabe tal vez tenga cuñado-
-estas loco, ¿lo sabias?-
-si, en eso nos parecemos- empecé a reír por su comentario y el también.
Después de aquel paseo con Alex, tuve que regresar a mi departamento.



Durante el camino no pude evitar no pensar en lo que Alex dijo, no era tan mala idea, podría decirle que vayamos a comer algo para que le agradezca las cosas que ha hecho por mí. Estaba decidida le pediría una cita el único detalle es que no tengo su numero o alguna otra forma de contactarlo. Tal vez fue lo mejor, ¿Qué haría si me decía que no? Intente no tomarle tanta importancia, llegue a mi edificio, subí las escaleras y entre a mi departamento, me deje caer en el sofá y prendí la T.V. Cuando alguien llamo a mi puerta, me levante a regaña dientes, cuando abrí la puerta me sorprendió ver a la señora Rinch, mi vecina ahí.
-hola señora, ¿todo bien?- le pregunte.
-si, todo bien, es solo que ayer y hoy vino un muchacho-
-¿un muchacho?-
-si, muy guapo, ayer estuvo tocando un rato y después se fue y hoy también pero hoy se quedo mas tiempo era como si te estuviera esperando, le dije que no estabas y que posiblemente llegarías más tarde-
-gracias, ¿le dijo como se llamaba?-
-si, pero no lo recuerdo, pero también me dejo esto para ti me pidió que no lo abriera y no lo hice- me aseguro la mujer de unos 35 años entregándome un pequeño papel doblado.
-gracias señora Rinch-
-por nada ______- la señora entro al departamento de un costado y yo cerré la puerta del mio, tenia aquella hoja doblada en mis manos y no podía esperar a saber que decía.
“Te vas sin decir nada, ¿Qué es lo que pretendes? ¿Volverme loco? Eso lo logras tan solo con mirarme y sonreír…
Una llamada de tu parte no me vendría nada mal 2487364248. J. Jonas”

Decir que sonreí como estúpida es poco, quería gritar, esas cosquillas en mi estomago se intensificaban y me gustaba, simplemente lo disfrutaba.
Tome mi celular y marque los números que estaban en aquel papel, pero no apachurraba el botón de llamar, simplemente no lo hacia, no se si por miedo o por que, pero no lo hacía. Después de pelear conmigo misma, hice la llamada.
-buenas tardes- escuche su voz.
-ho... hola- dije.
-¿disculpe quien habla?-
-soy _______-
-¿_______? Creí que no llamarías-
-pues lo he hecho-
-y me alegra- estoy segura que dijo eso sonriendo.
-mi vecina me dijo que has venido ayer y hoy-
-si lo he hecho, ¿estas en tu departamento?-
-si- dije.
-¿te molestaría dar un paseo conmigo?-
-no-
-genial, estoy ahí en un rato-
-ok- al terminar la llamada con Joe, corrí a mi habitación y me deje caer boca arriba en mi cama, sentía que volaba o algo parecido, era como sentir esa primera ilusión cuando eres muy joven, simplemente inexplicable y genial.
Estuve así un largo rato hasta que me di cuenta que Joe no tardaría en llegar, me levante y me cambie de ropa. Estaba en la sala “viendo” T.V. cuando unos golpes en la puerta volvieron a sacudir mi estomago.
-ya voy- dije. Camine a la puerta y la abrí



-hola _____- me dijo y antes de poder decir algo él se acercó me abrazo y me dio un beso en la mejilla. -¿nos vamos?-
-ok, solo dame un momento- Entre rápido tome mi bolso, mis llaves y salí de ahí.
-¿sabes? Es muy lindo que esta escrito en el papel que le dejaste a mi vecina-
-gracias, espero que ella no lo allá leído- dijo.
-¿Por qué?-
-por que lo escribí solo para ti-
-gracias, en realidad fue muy lindo. ¿Y por qué fuiste mi departamento?-
-¿la verdad? No tengo idea, el sábado cuando me di cuenta ya estaba afuera de tu departamento y decidí ir a visitarte, cuando no saliste creo que me preocupe un poco y regrese hoy pero no aun no estabas…-
-si, fui a visitar a mis padres, fuera de la ciudad-
-me hubiera gustado escuchar eso mucho antes- dijo con una sonrisa burlona en su rostro.
-¿a que te refieres con eso?-
-bueno sé que esto sonara extraño, pero cuando no te encontré en tu departamento el sábado me preocupe y cuando regrese a mi departamento gracias a mi imaginación me hice una idea muy alejada a la realidad de lo que estabas haciendo-
-¿y cual fue esa idea?- pregunte.
-que habías ido a algún bar que conociste a alguien interesante y que habías regresado muy tarde, por eso regrese hoy, pero cuando volví hoy y no te encontré termine imaginando que posiblemente si tienes novio y estuviste con el-
-Joseph Jonas, ¿te pusiste celoso?-
-supongo que si, debes sentirte halagada es muy difícil hacerme sentir celos, pero supongo que te lo debía después de hacerte querer casi matar a tu amiga cuando la salude-
-eso no es verdad- dije seria, él se acercó a mi y me abrazo.
-¿recuerdas lo que decía la nota?- yo asentí -¿puedes repetírmelo?- volví a asentir. Podía escuchar como respiraba e incluso su corazón latir. -Te vas sin decir nada, ¿Qué es lo que pretendes? ¿Volverme loco? Eso lo logras tan solo con mirarme y sonreír- dije, volví mi mirada hacia él y al verlo sonreír yo también lo hice.
Caminábamos por central park estoy segura que lo recorrimos mas de 5 veces pues cuando puse atención a mi alrededor ya no había mucha gente ahí.
-parece que caerá una tormenta- dije.
-posiblemente- dijo Joe viendo hacia el cielo. –vamos a comer, ¿si?-
-ok- entramos a un restaurante a un costado del parque.
-entonces, ¿Qué tal la visita a tus padres?-
-bien, tenia mucho que no los visitaba en verdad los extrañaba y a mi hermano-
-¿tienes un hermano?-
-si, se llama Alex es menor que yo, ¿y tu tienes hermanos?-
-si, uno mayor y dos menores que yo, tiene mucho que no los veo-
-¿Por qué no?-
-los 4 vivimos muy lejos del otro as mas tiene como 4 años que no estamos mis 3 hermanos yo y mis padres juntos, es complicado por que nos queremos mucho pero por cosas del trabajo es muy complicado coincidir en fechas para poder juntarnos todos-
-umm que feo, debes de extrañarlos mucho, ¿no?-
-demasiado-
-tal vez en navidad puedas verlos u año nuevo-
-posiblemente año nuevo, pero navidad es imposible-
-¿Por qué?-
-ahora mismo ellos están en Europa y para mi es imposible ir en esa fecha-
-auch, aun falta un poco de tiempo tal vez al final si puedas-
-tal vez. Ya es un poco tarde, vamos- yo asentí, y justo cuando salimos del lugar la lluvia empezó a caer.
Joe paso su brazo detrás de mi abrazándome y así acercándome a su cuerpo, volví mi mirada hacia el justo en el momento que él lo hizo ambos sonreímos y seguimos caminando, estábamos atravesando central park cuando las pequeñas gotas de lluvia que habían empezado a caer ahora no eran tan pequeñas y caían con mas rapidez, fuerza y cantidad.
-¿Qué pasa?- me pregunto Joe al ver que estaba muy seria.
-nada, es solo que me molesta esto-
-¿Qué?- pregunto ¿asustado?
-la lluvia, no me gusta mojarme bajo la lluvia siempre me enfermo es una especie de odio- dije mientras montones de gotas de lluvia empapaban mi rostro haciendo ver lo menos bonita posible, Joe sonrío y me acerco aun mas a él.
-tal vez pueda ayudar a hacerte cambiar de parecer sobre la lluvia-
-¿y como?-
-a las personas que no les gusta la lluvia es por que nunca han recibido un beso bajo ella- dijo volví mi mirada hacia él su sonrisa me hipnotizo no se en que momento detuvimos nuestro andar, acaricio mi rostro con su mano y después acaricio mis labios con su pulgar, no sé que me pasaba pero no me podía mover y tampoco lo quería hacer, Joe empezó acercarse sus ojos y mis ojos empezaron a cerrarse poco a poco, sentía su respiración chocar con mi rostro.
Sus labios estaban sobre los míos se movían lentamente y yo, yo solo me dejaba llevar el sabor de sus labios era diferente, especial, perfecto, una de sus manos acariciaba mi rostro con la misma delicadeza de aquel primer beso. Se alejó un poco de mi cuando abrí mis ojos vi su incomparable sonrisa y sus ojos viéndome y haciéndome sentir especial.



-sigamos, aun falta mucho para llegar a tu departamento-
-ok- dije, empezamos a caminar de nuevo y volvió a abrazarme, ninguno decía nada pero el silencio termino cuando yo estornude. –Creo que enfermare- dije.
-aun falta mucho para llegar a tu departamento y estas empapada, tal vez esto suene muy extraño-
-todo lo que me dices suena extraño- dije sonriendo él también lo hizo.
-gracias, creo. Pero lo que quiero decir es, mi departamento está cerca de aquí mucho mas que el tuyo, ¿quieres ir secarte y esperar a que la lluvia pase?- volví a estornudar.
-supongo que es mejor que caminar hasta mi departamento, a menos que quiera morir de neumonía- dije.
-entonces ¿vamos?- dijo sonriendo, yo asentí.
Caminamos hacia su departamento de verdad estaba cerca solo media manzana y ya estábamos fuera del que me dijo que era su edificio era bonito por fuera, cuando el portero nos vio, saludo a Joe y a mi también amablemente, entramos al elevador y tanto el como yo estábamos escurriendo Joe me veía y sonreía al verme temblar a pesar de que me estaba abrazando, estábamos frente a frente.
-tu maquillaje se corrió un poco- dijo aguantando una carcajada.
-bueno, eso suele pasar cuando esta en contacto con el agua- dije intentando limpiar donde posiblemente estaba manchado por mi maquillaje.
-luces como un mapache-
-eres demasiado lindo, para ya- dije, no se en que momento la vergüenza de hablas con Joe desapareció y ahora podía decirle lo que fuera sin miedo.
-un mapache muy lindo- dijo tomando mi mano con la que intentaba limpiar mi rostro le dio un pequeño beso el sonrío y yo no pude evitar suspirar. El elevador se detuvo en ese momento. –Es aquí- tomo mi mano y salimos del elevador, caminamos un poco por aquel pasillo de paredes con tapiz de rombos un tanto extravagantes a mi parecer. Entramos a su departamento era mucho mas grande que mio.
-lindo lugar- dije al entrar.
-gracias- dijo. –voy por algo de ropa seca para ti- dijo yo solo asentí, él se fue y yo me quede viendo las fotos en los porta retratos de la sala. –Toma, supongo que esto te cubrirá lo suficiente- dijo entregándome una camisa enorme.
-gracias, amm ¿en donde esta el baño?- pregunte.
-donde todos, al fondo a la derecha- sonrío.
-gracias- dije y fui hacia el baño.
Me quite toda la ropa mojada solo me deje la ropa interior me puse la camisa que Joe me dio era muy larga y me cubría bien por no lo suficiente para alguien penoso como yo. Salí del baño con la ropa mojada en mis manos.
-dame eso, la pondré en la secadora- me dijo quitándome la ropa de las manos él ahora tenía un pantalón seco pero la misma camisa mojada, camine detrás de el hasta donde estaba la secadora y lavadora, dejo dentro mi ropa yo estaba recargada en el marco de la puerta observándolo, tenía un perfil realmente detallado, no podía dejar de verlo era como si quisiera guardar su imagen en mi memoria por siempre. Se quito la camisa mojada para ponerla dentro de la secadora y OH MI DIOS que músculos no me lo hubiera imaginado, estaba perdida viéndolo.
-si sigues viéndome de esa manera no te dejare ir nunca de aquí- al escuchar su voz volví a la realidad y él ahora estaba demasiado cerca de mi y por alguna razón esa sonrisa tierna ahora era mas que sexi. –me gusta mas como se ve esa camisa en ti que en mi- dijo, tomo mi rostro entre sus manos y me dio un beso en la frente. Un rayo atravesó el cielo en ese momento. –creo que la lluvia no va a parar en un rato, ¿Qué te parece si vemos una película?- yo asentí el me tomo de la mano y me llevo hasta la sala, cuando me siento mas cómoda con el o de alguna forma no tan cohibida el hace algo para regresarme al principio y hacerme sentir como una tonta adolecente con un chico mayor.
-amm ¿que película veremos?- le pregunte.
-lo dejo a tu decisión- abrió un mueble y dentro del muchas demasiadas películas –elige la que quieras mientras yo voy por algo para comer- dijo. Al cabo de algunos minutos el regreso con un bol lleno de palomitas y yo estaba sentada en el sofá. -¿elegiste una película?- me pregunto.
-si, esta- dije entregándole la película en la mano.
-My week with Marilyn-
-si, tiene mucho que quería verla- dije sonriendo, el me entrego el bol de palomitas y mientras él ponía la película yo comía palomitas, cuando la película ya estaba en el D.V.D.
-espera- dijo y fue a algún lugar, no tardo mucho en regresar, se sentó en el mismo sofá que yo un poco alejado de mí y me entrego una manta, yo volví mi mirada hacia él.
-supongo que tienes un poco de frio- dijo.
-¿tu tienes frio?- le pregunte.
-no, ¿Por qué?-
-curiosidad- dije sonriendo, tome la manta tape mis piernas con ella mientras Joe sostenía el bol con palomitas. –Listo- dije, le quite el bol de las manos y él le puso play a la película.
-estas muy lejos y quiero palomitas- dijo de pronto.
Yo volví mi mirada hacia el no dije nada y solo lleve un puñado de estas a mi boca, el solo me vio mal se acercó a mi, creí que me quitaría el bol de palomitas pero lo que en verdad hizo fue tomarme entre sus brazos y llevarme muy cerca de él, al hacer esto la manta descubrió por completo mis piernas. Joe lo noto y antes de que yo pudiera volver a tapar mis piernas Joe lo hizo, tomo la manta y la subió delicadamente rozando levemente con su mano mi pierna yo vibre por dentro y estoy segura que Joe lo sabe, sonrío para después abrazarme y hacerme recargar mi cabeza en su pecho desnudo, mi corazón latía y no podía poner atención a la película estaba demasiado distraída pensando en cosas sin sentido. Joe dejo de lado el bol ahora sin palomitas, rodeo mi cuerpo con ambos brazos acercándome mas a él yo como reflejo pose mi mano en su pecho, la película estaba a la mitad y yo empezaba a poner atención en ella, el empezó a acariciar mi brazo lo cual empezó a relajarme.
-no… no hagas eso- dije adormilada.
-¿Por qué?- pregunto, volví mi mirada hacia él.
-me voy a quedar dormida- dije.
-por mi no hay problema- me dio un beso en la mejilla e hizo que volviera a acomodar mi cabeza en su pecho.
Y tal como lo dije me quede dormida, ni siquiera vi el final de la película, no se exactamente que estaba soñando pero fue un sueño lindo de eso estoy segura. Si por mi hubiera sido, me hubiese quedado así entre los brazos de Joe toda la noche pero gracias a mi móvil sonando tuve que despertar. Me moví un poco y Joe también lo hizo pero en vez de soltarme me apretó aun más, mi celular aun sonaba pero el sonido de la respiración de Joe combinado con el latir de su corazón me distraía por completo.



-Joe, Joe necesito contestar mi celular, Joe- dije moviéndolo un poco, el dejo de abrazarme tan fuerte y yo pude liberarme de sus brazos me levante y camine hacia la mesa en la entrada donde había dejado mi celular, lo tome y conteste tan insistente llamada, sin siquiera ver la pantalla y saber quien hablaba.
-hola- dije adormilada mientras caminaba nuevamente a la sala.
-¿Por qué no contestas?- escuche la voz de Rose ahora parecía estar enojada a juzgar por el volumen de voz que utilizaba.
-estaba durmiendo- dije y me senté en el mismo sofá donde hace unos momentos estaba plácidamente dormida.
-llame a tu departamento y nunca me contestaste, ¿sigues en casa de tus papás?- antes de poder contestar sentí los brazos de Joe rodear mi cintura.
-no ya regrese de casa de mis papás- dije riendo, al sentir la respiración de Joe en mi cuello.
-¿en donde estas entonces?- Joe me jalo y ambos empezamos a reír. -¿______? ¿Con quien esta señorita?- dijo esto ultimo demasiado fuerte y Joe escucho.
-¿Quién es me pregunto Joe?- aun rodeándome con sus brazos.
-es Rose- dije.
-¿me permites?- dijo refiriéndose a mi celular yo asentí y le entregue el celular, dejo de abrazarme y se levanto, yo me quede observándolo desde el sofá.
-hola Rose… Soy Joe… no te preocupes por ______, esta conmigo, adiós- dijo y colgó.
-¿que dijo?- pregunte.
-que te cuide- sonrío.
Se acercó para entregarme el celular yo estaba prácticamente acostada en el sofá, dejo el celular caer en el sofá y después acomodo sus brazos a los costados de mi a la altura de mis hombros, me puse tan nerviosa que empecé a reír, Joe me veía y también sonreía de un momento a otro la risa se acabó y Joe mordió levemente su labio provocando en mi unas ganas tremendas de querer besarlo de nuevo.
Estaba tan cerca de mí, estaba segura que me besaría de nuevo o al menos yo quería que hiciera eso de nuevo >>te hare sufrir<< estoy segura que eso atravesaba su mente en ese momento pues cuando yo creí que sentiría de nuevo sus labios en los míos lo que paso fue que un tierno roce de su nariz con la mía, no voy a negar que eso no me encanto pero hubiese preferido otra cosa, beso mi frente sonriendo. Yo seguía en la espera de un beso cuando estaba apunto de estornudar, volví mi cabeza a un costado y estornude haciendo que él se alejara de mi.
-la lluvia ya paro, ¿quieres que te lleve a tu departamento?- me pregunto.
-si, gracias- dije.
-voy por tu ropa-
-ok- Joseph se fue y regreso con mi ropa en sus manos, me la entrego y camine hacia el baño, cuando salí del baño ya con mi ropa ahora seca Joe estaba afuera esperándome.
-¿nos vamos?-
-si- caminamos a la puerta. Estábamos dentro del elevador y ninguno de los dos decía nada, salimos del edificio y en cuento salimos se sintió mucho frio.
-será mejor que regrese por un abrigo para ti- dijo y se dio media vuelta.
-no, está bien, vamos- dije después de detenerlo al tomar su mano el sonrío, soltó mi mano y me abrazo.
Durante el camino hacia mi departamento ninguno decía nada sin en cambió no había silencio pues yo no dejaba de estornudar. Llegamos a mi edificio.
-¿quieres pasar?- le pregunte.
-me encantaría, pero ya es un poco tarde y tengo que pasar por Winston a la veterinaria-
-tu perro ¿verdad?-
-si-
-esta bien, gracias por el paseo Joe- dije.
-no gracias a ti, por aceptar venir conmigo- ambos sonreímos se acercó a mi y me dio un beso en la mejilla mas largo de lo normal, se alejó de ahí y espere a verlo subir a su auto y yo entre a mi departamento.


A la mañana siguiente cuando mi alarma sonó, en verdad no quería levantarme mi cuerpo me dolía al igual que mi garganta y no se diga mi cabeza, no me sentía nada bien ni un poco, termine por levantarme me di una ducha con la esperanza que después de esta me sintiera un poco mejor pero no fue así, desayune algo rápido y me tome una pastilla la cual no hacia efecto cuando llegue a la oficina.
-primor te ves fatal- me dijo Rose, entrando a mi oficina.
-gracias- dije.
-deberías pedir unos días-
-amm no se-
-bueno en lo que lo piensas quiero que me cuentes lo que paso ayer- sonreí al recordarlo.
-nada, fui a mi departamento después de visitar a mis padres, Joe me invito a dar un paseo acepte, cuando estábamos de regreso empezó a llover nos empapamos y fuimos a su departamento para secarnos pues estaba mucho mas cerca que el mio, me presto ropa seca mientras la mía se secaba, vimos una película y me quede dormida, después tu llamada me despertó y Joe me llevo a mi departamento- dije prácticamente sin respirar.
-¿en serio solo paso eso?-
-amm si- dije y las imágenes de aquel beso y el posible siguiente beso vinieron a mi mente al igual que las imágenes de Joe abrazándome manteniéndome cerca de su pecho.
-ok, dime, ¿que mas paso?-
-amm pues, cuando íbamos de regreso a mi departamento y empezó a llover me beso- no pude evitar suspirar –fue tan dulce, el beso mas dulce de la vida y cuando estábamos en su departamento yo tenía una camisa puesta que apenas me cubría y Joe no tenía playera, me quede dormida en su pecho durante la película y el me abrazaba- dije.
-¿y que más?- me pregunto emocionada.
-nada más- dije.
-¿Qué? ¿Me estas diciendo que estabas en el departamento de Joe semi-desnuda al igual que el y no paso nada mas que abrazos?- dijo alterada.
-amm si-
-¡oh por dios, tu quieres volverme loca!- dijo.
-cálmate y deja de gritar me duele la cabeza. ¿Sabes? Le voy a decir al señor Ferguson que me siento pésimo- dije y me salí de mi oficina.
-hola Susan ¿puedo pasar a hablar con el señor Ferguson?- le pregunte a la secretaria.
-amm, claro déjame avisarle- yo asentí, ella tomo el teléfono y le dijo que yo quería hablar con el –puedes pasar ____-
-gracias-
-señorita Farrow, tome asiento- me dijo.
-gracias- dije y lo obedecí.
-disculpe señor Ferguson, pero me enferme y no me siento nada bien, ¿puedo tomarme el día?- dije fingiendo voz de enferma pues la cara ya la tenía.
-amm supongo que no hay problema en que lo haga, no hay mucho trabajo en esta semana, por qué no se toma el resto del día y los siguientes dos- dijo.
-¿de verdad?- pregunte sin poderlo creer.
-si, habido muy buenas criticas sobre la portada de la revista y en parte es gracias a usted señorita, así que no veo que allá problema en que se tome unos días para recuperarse- dijo.
-gracias señor Ferguson- dije y salí de la oficina sin poderlo creer, el señor Ferguson no era mi persona favorita en el mundo pero con esto tal vez las cosas cambien.
Entre a mi oficina y note algo en mi escritorio, me acerque y había un papel doblado por la mitad, lo tome en mis manos y lo abrí.
“Caminar bajo la lluvia, platicar bajo la lluvia, abrazarte bajo la lluvia y aun mejor besarte bajo está… J. Jonas.”
Nuevamente una sonrisa estúpida se formo en mi rostro, se me estaba haciendo costumbre sonreír de ese modo. Guarde aquel papel doblado en mi bolsa al igual que el primero que me había dado, tome mis cosas, me despedí de mis compañeros y salí del edifico, llegue a la parada de bus y mi cuerpo a un me dolía mis ojos estaban llorosos y quería dormir, baje del bus después de un rato, llegue a mi departamento y me sentía realmente mal.


Me di una ducha, me puse pijama y me recosté en mi cama, después de un rato me quede profundamente dormida, el sonido insistente de mi móvil termino por despertarme al abrir los ojos el dolor de cabeza volvió con mayor fuerza, estire mi mano hasta alcanzar mi celular y conteste.
-hola- dije sin ganas.
-señorita Farrow ¿me ha extrañado?- al instante reconocí su voz.
-hola Joe- dije.
-¿estas bien?- pregunto se escuchaba un poco asustado.
-si, solo un poco enferma-
-¿por lo de ayer?-
-si- dije.
-¿en donde estas?-
-en mi departamento-
-ok, te veo en un rato- dijo.
-no es necesario que vengas, solo es un resfriado y…-
-y no te estoy preguntando, nos vemos- no me dejo si quiera contestar pues colgó.
Deje caer mi celular en mi cama y después yo, volviéndome a quedar dormida. Hasta que unos golpes en la puerta me despertaron. Me levante y camine hacia la puerta para después abrirla.
-hola Joe- dije intentando sonreír.
-hola ______- dijo se acercó a mi y me dio un beso en la frente.
-pasa- le dije.
-gracias, ahora señorita vaya a la cama yo la cuidare- me dijo.
-no es necesario-
-a la cama- ordeno, dejo unas bolsas de plástico en la mesa y después me empujo hasta mi habitación. Me acosté en mi cama y Joe me arropo. –Muy bien señorita dígame ¿Qué esta tomando?-
-amm en la mañana tome una pastilla-
-¿y que más?-
-nada más- dije el me vio mal y salió de mi habitación pero regreso en cuestión de un par de minutos con un vaso con agua en la mano. –Tomate esta pastilla- me dijo entregándomela yo la tome y me le quede viendo.
-______ dime, ¿crees que te haría daño?- yo sonreí y negué con la cabeza. –vamos _____ tómala te sentirás mejor-
-ok- me tome aquella pastilla.
-ahora intenta dormir mientras yo preparo algo-
-¿algo?-
-tu duerme, no te preocupes- me dio un beso en la frente y salió de mi habitación yo solo lo obedecí. Después de un rato no pude seguir durmiendo me levante con cuidado me sentía mal como si todo cuerpo hubiera sido aplastado. Camine hacia la cocina y me encontré con una escena que nunca hubiera imaginado, Joe cocinando.
-lindo delantal- dije, Joe volvió su mirada hacia mí y sonrío.
-¿Qué haces despierta? Ve a dormir- me dijo.
-ya me canse de dormir-
-bueno entonces siéntate, esto pronto estará- dijo y reviso algo que había en la estufa.
-huele bien-
-gracias-
-no tenia idea de que supieras cocinar-
-bueno me gusta hacerlo- sonrío y el teléfono de mi departamento empezó a sonar, él fue por el a la cocina y contesto.
-hola- dijo. –si, habla a su departamento, soy Joe un amigo, si señora… amm es tu madre- dijo entregándome el aparato.
-hola ma- dije.
-¿Quién es ese sujeto?-
-un amigo mamá, se llama Joe-
-¿Qué hace en tu departamento?-
-enferme y él se ofreció a cuidarme-
-¿no es peligroso?-
-claro que no lo es mamá, tiene puesto un delantal y está preparando algo para comer- dije.
-amm está bien hija cuídate-
-si, chau ma- dije y colgué.
-amm ¿todo bien?- me pregunto Joe cuando termine la llamada.
-si, todo bien- dije.


Después de un rato Joe puso dos platos en la mesa y sirvió lo que había preparado, no estoy muy segura que era pero tenía pollo y en verdad estaba muy bueno, cuando terminamos de comer Joe se ofreció a lavar los platos sucios y no le permití que lo hiciera. Estábamos en sentados en un sofá de la sala viendo T.V. ninguno decía nada era algo raro y hasta un poco incomodo, el efecto de la pastilla que Joe me había dado ya casi pasaba por completo y empecé a sentirme mal de nuevo y me dieron muchas ganas de dormir, empecé a cabecear y de repente ya estaba recargada en el hombro de Joe.
-será mejor que duermas en tu cama- me dijo Joe.
-amm no, aquí estoy bien- dije adormilada, escuche la melodiosa risa de Joe y sentí como me abrazaba y después me levantaba como si fuera un bebe yo por inercia abrace su cuello. Me acomodo en mi cama y mi cabello estaba tapando mi rostro él lo hizo aun lado y acaricio mi mejilla.
-tienes un poco de temperatura, será mejor que le hable a un doctor- dijo, no se por qué pero tome su mano antes de que se alejara.
-no necesito un doctor- dije.
-pero tienes temperatura- dije he intento soltarse de mi agarre.
-no, no te vayas, quédate conmigo- dije, mis ojos estaban entre cerrados y me sentía un poco cansada, me moví un poco dejando espacio de sobra para que Joe se acostara a un costado mio, lo pensó un momento y termino por acomodarse a un costado mio, paso su brazo detrás de mi y yo acomode mi cabeza en su pecho, empezó a acariciar mi brazo con suma delicadeza.
-perdón- soltó de la nada.
-¿Por qué?- dije y levante mi rostro para poder ver sus hermosos ojos.
-por mi culpa estás enferma, si te hubiera echo caso cuando me dijiste que te enfermabas no estarías enferma ahora- dijo y en sus ojos el brillo que me gustaba no estaba.
-no es tu culpa, tranquilo- dije sonriendo y el sonrió con pesadez, volví a acomodar mi cabeza sobre su pecho, empecé a acariciarlo sin darme cuenta y el hacia lo mismo con mi brazo y empezaba a quedarme dormida. –tu no debes pedir perdón y o debo de darte las gracias- dije.
-¿las gracias por qué?-
-por qué, lograste que la lluvia me gustara- lo abrace aun mas fuerte él también lo hizo y me quede profundamente dormida.
Cuando abrí los ojos de nuevo pude ver que había mucha luz de sol fuera a pesar de que las cortinas estaban cerradas, recuerdo perfectamente que antes de quedarme dormida estaba oscureciendo, intente moverme pero un pesado brazo rodeando mi cintura no me lo permitía no pude evitar no asustarme pero después recordé que era Joe sonreí e intente moverme de nuevo para quedar frente a el cuando lo logre y vi su rostro totalmente relajado suspire, el de verdad era un sueño, acaricie su mejilla provocando que se moviera un poco sonreí y toque delicadamente sus labios con mis dedos dibujaba el contorno de estos, eran tan suaves y de un color tan diferente a otros. La mano de Joe detuvo la mía, no dejo que quitara mis dedos de sus labios pues el mantenía mi mano en ellos sonrío aun con los ojos cerrados y beso la punta de mis dedos después los dejo escapar y abrió los ojos, cuando las miradas de ambos coincidieron yo me sonroje y el sonrío.
-buenos días- dijo adormilado y después me dio un beso en la punta de la nariz.
-buenos días- dije.
-¿Cómo te sientes?- dijo mientras acariciaba mi rostro.
-mucho mejor, gracias- sonreí.
-nos quedamos dormidos-
-lo se-
-¿Qué hora es?- pregunto.
-amm… -levante un poco mi cabeza para poder ver el reloj que estaba a espaldas de Joe. –Casi las 8- dije.
-es tarde- dijo.
-supongo que si, ¿no vas a ir a trabajar?-
-amm tengo dos opciones- dijo.
-¿Cuáles?-
-una levantarme justo ahora ir a mi departamento arreglarme e ir a la oficina por el resto del día o que usted señorita y yo nos levantemos justo ahora, vayamos a mi departamento para que me cambie y después ir a algún lugar juntos- yo sonreí, como era posible que ese hombre prácticamente un desconocido fuera tan lindo conmigo. –La segunda opción me gusta mas ¿tu que opinas?-
-también me gusta la segunda- dije.
-entonces no se hable mas usted y yo señorita pasaremos el día juntos- dijo sonriendo me encantaba su sonrisa perfecta y única –te dejo para que te cambies ¿o quieres ir en pijama?-
-que gracioso eres, no tardo- dije él se levanto y salió de mi habitación, yo también me levante de mi cama busque algo de ropa para ponerme y entre al baño después de cambiarme y arreglarme un poco salí de mi habitación.

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sofia1



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MensajeTema: Re: Sobre ti .   Lun Mar 25, 2013 3:39 am



Fui a la sala donde se encontraba Joe. –Estoy lista- dije, el volvió su mirada hacia mi y sonrío haciéndome sentir diferente se acercó a mi aun sonriendo me dio un beso en la mejilla cerca de mis labios.
-esta muy linda- dijo.
-gracias- dije y estoy segura que me sonroje.
-¿nos vamos?- yo asentí, tome mi bolsa y algunas cosas y salimos de mi departamento cuando cerré la puerta de esté y guarde mis llaves dentro de mi bolso Joe tomo mi mano entrelazando sus dedos con los míos, su mano era cálida a pesar de que el día era un frio pues el invierno estaba por llegar.
Mientras bajábamos por las escaleras íbamos jugando y riendo cuando nos encontramos con mi vecina, la señora Rinch.

-buenos días muchachos- nos saludo la mujer.
-buenos días señora Rinch- dije.
-un gusto volver a verla- dijo Joe.
-lo mismo digo jovencito- volvió su mirada hacia nuestras manos entrelazadas y sonrío. -bueno supongo que tienen cosas que hacer, los dejo muchachos que se diviertan- dijo, nosotros asentimos y continuamos bajando las escaleras riendo.
Salimos de mi edificio y subimos a su auto durante el camino escuchábamos música, llegamos a su edificio aparco el auto y me ayudo a bajar de esté, subimos al elevador, estábamos parados uno al costado del otro sin decir nada, yo lo veía por el rabillo de mi ojo y cuando el volvía su mirada hacia mi de la misma forma que yo, yo apartaba mi mirada de él y cuando yo lo veía el deja de verme, era un juego tonto y no podía aguantar mi risa y antes de estallar en carcajadas Joe me abrazo y me apretó muy fuerte la fuerza aplicada no lastimaba era algo bello y especial.
Entramos al departamento de Joe y en cuanto pusimos un pie dentro de este un curioso perro corrió a nuestro encuentro.
-hola amigo, ¿me extrañaste?- dijo Joe se sentó en cuclillas para acariciándolo, el perro lucia feliz. -______ Él es Winston, Winston ella es ________- ¿nos presento? Me acerque al perro colocándome de la misma forma que Joe y lo acaricie. Winston no puso resistencia alguna a mi mano, era obvio que es un perro muy amistoso. –bueno, los dejo para que se conozcan mientras yo me arreglo- dijo Joe.
Se levanto y yo también lo hice estábamos frente a frente y Joe me veía directo a los ojos, dentro de mi sentía que debía besarlo que podía saborear el sabor de sus labios una vez mas pero la mirada de Joe me congelaba por completo, coloco su mano delicadamente debajo de mi barbilla, levanto mi rostro mientras me veía directo a mis ojos parecía que no parpadeaba, se acercó a un mas y me dio lo que tanto quería, unió sus labios con los míos, fue algo rápido pero tierno, al separar sus labios de los míos sonrío y camino hacia su habitación, yo fui a la sala seguida por Winston. Me senté en un sofá de la sala para esperar a Joe, Winston se subió al sofá también y se echo a un costado mio yo lo acariciaba mientras pensaba en el beso que Joe acababa de darme.
Estaba confundida, lo conozco hace un par de semanas y nos hemos besado dos veces y no me ha disgustado ni un poco el contacto de sus labios con los míos, pero prácticamente somos desconocidos me ha cuidado todo una noche quedándose dormido conmigo y en ningún momento intento amm ¿como decirlo? Propasarse conmigo, de echo a sido muy lindo conmigo aun mas que los novios que he tenido, él es diferente y especial me provoca querer besarlo y abrazarlo todo el tiempo, pero ¿que somos el y yo exactamente? ¿Amigos? ¿Conocidos? O ¿algo más?
-¿en que piensas?- dijo detrás de mi yo volví mi mirada hacia atrás y él estaba mas cerca de lo que creí.
-amm cosas-
-¿cosas? ¿Importantes?- dijo y me dio un beso en el lóbulo de mi odio derecho mi cuerpo se estremeció.
-si, cosas importantes- dije.
-¿quieres contarme?-
-tal vez después-
-ok, ¿nos vamos?-
-ok- me levante del sofá intentando no despertar a Winston pero no lo logre, salimos del departamento de Joe y después del edificio.
-¿Qué quieres hacer primero?- me pregunto.
-¿Qué te parece ir a almorzar?-
-ok, vamos- Subimos a su auto y llegamos a un lindo restaurante.
Para ser sincera no tenia muchas cosas en común con Joe, claro había cosas que a ambos nos gustaban pero no todo y eso me agradaba pues él me contaba cosas de las cuales yo no tenia ni idea y en verdad era entretenido escucharlo hablar y sobre todo verlo sonreír.
Después de comer fuimos a un zoológico, fue muy divertido ir con Joe, en verdad era capaz de hacerme reír con tan solo decir una tonta palabra. El día se pasó más rápido de lo normal me estaba divirtiendo tanto. Joe me llevo a mi departamento y tristemente tuvimos que despedirnos, después de que Joe se fuera a su departamento yo me di un baño y me prepare para dormir no sin antes tomar otra pastilla por mi resfriado.



Al día siguiente hice prácticamente nada y no supe nada de Joe, quería mandarle un mensaje o hablarle pero no lo hice por pena. Empecé a crearme estúpidas historias del por qué Joe no me hablo o mando un msj eso me hacía sufrir hasta cierto punto, decidí no estar así sintiéndome mal y preguntándome ¿por qué no llamo? Me cambie de ropa comí algo, tome mi bicicleta y salí a dar un paseo, no lleve nada conmigo solo un poco de dinero en la bolsa de mi pantalón. Me distraje mucho al dar ese paseo de manzana en manzana por la ciudad, regrese a mi departamento con comida china para cenar.
Estaba cenando mientras veía la T.V. cuando escuche mi móvil sonar, fui por el a mi habitación y sin ver la pantalla conteste.

-¿__________? ¿Estás bien?-
-¿Joe?- dije.
-dime, ¿Estás bien? ¿Te paso algo?-
-¿Qué? No, estoy bien-
-me alegra escuchar eso- dijo notablemente tranquilo.
-umm ¿todo bien?-
-Sí, es solo que te hable algunas veces y no contestaste, creí que habías empeorado-
-gracias por preocuparte, pero estoy bien, de echo creo que ya no tengo refriado las pastillas que me diste son muy buenas- dije, derritiéndome de ternura al saber que Joe se había preocupado por mí.
-¿entonces está todo bien? Me preocupe mucho cuando no contestaste tu celular ni el teléfono de tu departamento-
-lo siento, es que estaba aburrida y salí a pasear en mi bicicleta y olvide llevarme el celular-
-no tienes por qué darme explicaciones, pero es lindo que lo hagas-
-bueno, tú has hecho cosas lindas por mí también- ¿Por qué diablos dije eso?
-es lo que tú me provocas hacer- sonreí como estúpida al igual que lo hago cada vez que Joe me dice algo lindo.
-¿y qué tal tu día?-
-bien, tuve mucho trabajo hoy y…- sin darme cuenta el tiempo paso volando y Joe y yo platicamos durante varias horas.
Ya era tarde y Joe tenía que irse a dormir y yo imitaría su acto. Terminamos la llamada y revise mi móvil. Tenía varias llamadas de Joe y algunos msj, uno de ellos el primero que me envío en verdad era lindo.
“Puedo olvidar un cumpleaños y el nombre de alguien, olvidar donde deje las llaves y cuando fue la última vez que qué fui al dentista, pero nunca podría olvidar la primera vez que te vi ni la forma tan especial de tu boca al sonreír”.
Unos golpes en la puerta de mi departamento me despertaron en la mañana siguiente, me levante y camine arrastrando los pies hacia la puerta principal, antes de abrir me asome por la mirilla, del otro lado de mi puerta había un muchacho con uniforme y una gorra amarilla con una franja roja en ella.
-buenos días- dije confundida después de abrir la puerta y ver que el muchacho era de paquetería y tenía una caja en las manos.
-buenos días, ¿es usted la señorita ______ Farrow?- pregunto después de leer algo en la tabla con papeles que estaba sobre una caja que tenía en las manos.
-umm sí, soy yo-
-esto es para usted- dijo entregándome la gran caja con un moño rosa yo la tome. – ¿podría firmar de recibido?- me dijo señalándome la parte baja de uno hoja.
-claro- el muchacho tomo la caja yo firme y el me regreso la caja.
-Qué tenga buen día señorita- dijo con una enorme sonrisa.
-gracias- dije de la misma forma y entre a mi departamento. Lleve la gran caja hacia la sala, la deje sobre la mesa que está en el centro de la habitación y note que debajo del gran moño de listón había una nota.
“Tienes que ser paciente para ver el contenido. Espera mi llamada. J. J"
Suspire pesadamente después de leer esa pequeña nota pero al mismo tiempo sonreí. Deje la nota sobre la caja de nuevo y camine hacia la cocina, me prepare una gran taza de café y volví a la sala, me senté en un sofá justo frente a la caja y no dejaba de verla e imaginar el contenido.
El tiempo pasó y el contenido de la taza se acabó, yo aún seguía en pijama y tenía planeado seguir así el resto del día. No soportaba no poder abrir aquel paquete, me arrodillo frente a él y desate aquel gran moño rosa de listón, estaba por levantar la tapa de la caja, cuando el remordimiento me impidió terminar de hacerlo, me alejé de la caja y camine hacia mi habitación. Tenía que distraer mi mente de esa caja hasta que Joe me llamara y no tenía ni la menor idea de cuando lo haría. En mi habitación había muchas cosas desordenadas y empecé a arreglarlas ayudándome a distraerme.


De pronto mi celular empezó a sonar, corrí hasta la cocina donde encontraba mí celular, en la pantalla tenía el nombre de Joe y no dude en contestar.
-¿Qué pasa?- pregunte al contestar.
-hola linda-
-hola Joe- dije embobada mientras caminaba hacia la sala.
-espero que hayas obedecido la nota-
-lo hice- dije feliz de no haber abierto la caja hace un par de horas.
-me alegro, ¿Cómo estás?-
-umm bien ¿y tú?-
-bien también-
-umm…-
-ok, quiero que cuando terminemos esta llamada abras la esa caja, ok?-
-ok- dije emocionada.
-¿sabes _______? Eres especial, especial para mí-
-Joe yo…-
-espero que te guste lo que está dentro de la caja y sigue las instrucciones-
-¿Qué instr…- no me dejo terminar pues colgó.
Deje mi celular de lado, y tome la caja para ponerla sobre mis piernas, quite la tapa, el contenido aun no era visible pues tenía papel de color rosa, y una hoja sobre esta, tome la hoja antes de ver el contenido y al ver la letra no dude en que esa letra era la letra de Joe.
“Quiero que utilices lo que está dentro de esa caja está noche y a las 8:00 salgas de tu edificio. J. J.”
Deje la nota de lado y me apresure a ver el contenido de la caja, dentro había un lindo vestido negro y un par de zapatos de tacón alto, plateados. Sonreí y cuando volví a la realidad vi que eran alrededor de las 6:30. Nunca había sido del tipo de chicas que tardan horas arreglándose ni mucho menos, pero esta noche en verdad quería verme linda. Tome el vestido, los zapatos y corrí a mi habitación, deje las cosas sobre mi cama y entre a la regadera.
Después de un rato de estar arreglándome por fin, sentí que estaba lista. Camine hacia el espejo de “cuerpo completo” de mi habitación y al ver mi reflejo me sentí tan bien, creo que nunca me había sentido más bonita y cómoda en un vestido. El vestido era un poco arriba de las rodillas dejando a la vista mis piernas que gracias a los tacones lucían bien, el vestido tenía unas pequeñas mangas que lo hacían lucir casual pero también elegante, simplemente perfecto. Solo me maquille un poco y mi cabello lo había dejado suelto.
Aún faltaban unos cuantos minutos para que fueran las 8:00, tome una pequeña bolsa negra y metí cosas “necesarias” como mi celular y un poco de dinero. Antes de salir de mi edificio tome de mi closet un abrigo color negro pues el frio del invierno cada vez se acercaba más. Sale de mi edificio cuando ya era hora.
Joe estaba recargado en su auto, una sonrisa se formó en su rostro cuando me vio salir, se acercó a mí a paso pausado, una de sus manos estaba dentro de la bolsa de su pantalón.
-luces hermosa- dijo cuando estaba frente a mí.
-gracias- dije avergonzada y baje la mirada, Joe levanto mi rostro sosteniéndolo por la barbilla y deposito un beso en mi mejilla.
-¿vamos?- dijo ofreciendo su brazo para yo tomarlo y así lo hice, caminamos hacia su auto y me ayudo a entrar después el hizo lo mismo.
-¿A dónde vamos?- pregunte después de un rato.
-umm a mi departamento, quiero que cenemos juntos- dijo esto último viéndome de re-ojo con una linda sonrisa, yo también sonreí.
Después de cenar, Joe me llevo a la sala esta solo estaba alumbrada gracias a la luz que se filtraba desde el comedor, estábamos sentados en pequeños cojines en el piso. Ambos estábamos recargados de uno de los sofás solo que el brazo de Joe estaba detrás de mí, acariciaba delicadamente mi brazo por momentos. En la pequeña mesa de centro había una fuente de chocolate y algunas fresas.
Joe tomo una y la mojo en la fuente de chocolate, la acerco a mi boca rosándola con mis labios, yo abrí mi boca solo lo suficiente para dejar entrar el fruto. Lo mordí y Joe comió el resto, en ningún momento dejo de verme y eso me hacía vibrar por dentro.
Estuvimos así un rato, platicando y comiendo, era entretenido y de cierta manera romántico y hasta un poco excitante.
-este tipo de fresas son especiales- dijo tomando dos fresas que hacían una al estar pegadas.
-¿Por qué?- pregunte.
-se dice… que estás fresas se deben compartir- dijo delicadamente, la acerco a su boca, creí que la comería pero solo la roso con sus labios sonrío y la acerco a mi boca, yo la mordí justo por la mitad y sonreí Joe también lo hizo, se acercó un poco más a mí, sentía su aliento chocar con mi rostro, llevo el resto de la fruta a su boca. –se debe compartir con alguien especial- y antes de poder decir algo, capturo mis labios con los suyos, el sabor de la fresa y él lo hacía diferente y dulce.


Ambos nos separamos un poco su frente junto a la mía, la respiración ligeramente agitada y el aliento de cada uno chocando en el rostro del otro. No quería abrir los ojos, tenía miedo no estoy segura de que, pero eso era lo que sentía, la mano de Joe sobre mi mejilla me tranquilizo y me hizo sonreír. Joe volvió a besarme y yo no pude evitar seguir aquel beso, la mano de Joe ahora estaba en mi nuca, haciendo el beso cada vez un poco más intenso. De un momento a otro Joe y yo estábamos de pie besándonos desesperadamente, entre besos ambos sonreíamos y reíamos por lo bajo. Claro que estaba consciente de lo que estaba pasando, no había ni una sola gota de alcohol en mi cuerpo la única justificación para lo que estaba pasando, era la atracción que sentía por Joe.
Las manos de Joe bajaban el cierre de mi vestido, mientras que yo desabotonaba su camisa, cuando Joe estaba sin camisa frente a mí, no pude evitar pasar mis manos por sus pectorales hasta subir a su pecho. Cuando el vestido estaba en el suelo y yo me encontraba solo en ropa interior frente a Joe, el poso sus manos en mis caderas, mordió mi labio inferior alejándose un poco de mí. Cuando sus ojos se toparon con los míos pude ver el deseo en los ojos de él y no dudo que lo mismo se reflejara en mis ojos, sonrío travieso y como si supiera lo que estaba pensando me levanto un poco al mismo tiempo que yo daba un pequeño brinco, enrede mis piernas la rededor de él, quedando justo sobre su miembro, a pesar de que el aún tenía su pantalón pues y yo bragas, podía sentir su calor en mí, sostuvo mi cuerpo poniendo sus manos en mis glúteos y apretándolos un poco. Mis manos despeinaban el cabello de Joe mientras nuestras bocas jugaban. Pude comprobar la fuerza de los brazos de Joe, pues me llevo hasta su habitación en la misma posición, tomándome de los glúteos, era divertido, pues ambos teníamos los ojos cerrados y Joe chocaba con las paredes, cuando eso pasaba, me recargaba en ella y bajaba sus besos a mi cuello y sobre mis pechos. Joe desabrocho mi sostén y yo termine de quitármelo. Llegamos a la cama y Joe se puso sobre mí, mantenía sus manos en mis caderas y yo sobre su pecho, los besos de Joe empezaron a bajar por mi garganta y por el medio de mis pechos, poso una de sus manos sobre uno de ellos y empezó a masajearlo mientras que el otro le daba la atención necesaria con su boca, la sensación que esto producía en mí, era más que placentera, mordisqueo mi pezón haciéndome arquear mi cuerpo y gemir un poco, pude sentir como Joe reía aun con su boca sobre mí, repitió la acción con mi otro pecho, yo me retorcía de placer y Joe reía. Tome a Joe por la nuca y lo hice subir de nuevo a la altura de mi rostro, necesitaba sentir la calidez de sus labios sobre los míos.
De un momento a otro, ambos estábamos completamente desnudos, besándonos y acariciándonos, Joseph me susurraba cosas al oído, cosas lindas que contrastaban con lo que nuestros cuerpos deseaban. Joe elevo una de mis piernas recargándola sobre su hombro, rozo su miembro con mi entrada haciéndome gemir, antes de entrar en mi coloco un condón en su miembro, poco a poco fue entrando en mí, él era tan grande y me gustaba. Las embestidas de Joe hacia mí a cada momento eran un poco más fuertes y con mayor rapidez, las manos de Joe estaban en mis pechos, apretándolos casi estrangulándolos, mis pezones nunca habían estado tan duros y yo tan excitada, intentaba ahogar mis gemidos en mi garganta pero no podía necesitaba dejarlos salir, Joe lo disfrutaba al igual que yo, lo podía ver en su rostro y escuchar los rugidos provenientes de su garganta.
Retiro por completo su miembro de mí y eso me molesto, haciendo que refunfuñara, Joe lo noto y río aún más, acerco su rostro a mí la respiración agitada de ambos me excitaba aún más el sudor resbalaba por el cuerpo de ambos, Joe acaricio mi rostro y me beso.
-eres tan… tan…-
-¿tan…?- dije a hilo de voz mi vista estaba nublada. El elevo mis piernas y cada una la poso sobre uno de sus hombros.
-tan… todo- gruño esto último mientras su miembro entraba con tanta fuerza en mí. Yo mantenía mis manos en su espalda, enterrando mis uñas en ella.



El calor de una mano acariciando mi espalda me despertó, me moví un poco y después abrí los ojos, para encontrarme con Je acostado a un lado mío. Sonreí al verlo y él también lo hizo.
-hola- dije mi voz estaba un poco ronca.
-hola preciosa- dijo sonriendo también.
-Joe yo…-
-ven, acércate a mí- dijo abriendo sus brazos, yo me levante un poco ambos seguíamos desnudos, me acomode entre sus brazos, y enrede mis piernas con las de él. Yo acariciaba su pecho mientras el acariciaba mi espalda.
-lo de anoche fue…- dije después de un rato.
-fue divertido y muy dulce-
-sí lo fue, pero…-
-¿pero?- repitió serio.
-Joe, te conozco hace algunos días y no sabemos mucho el uno del otro y acabamos de tener sexo-
-no sé tú, pero para mí fue algo más que solo sexo, posiblemente no “amor” pero si algo especial- dijo yo suspire.
-tienes razón, pero lo menos que quiero que pienses de mi es que soy de esas mujeres que andan por la vida acostándose con el primer chico atractivo que se pone en su camino- dije hablando muy rápidamente.
-nunca pensaría eso de ti ______, eso tenlo por seguro y así como tú no quieres que yo piense eso sobre ti, yo no quiero que pienses que soy la clase de hombre que se hace el romántico con las mujeres para tenerlas una noche en su cama y no volverles a hablar después de eso- yo sonreí y lo abrace aún más fuerte haciendo que mis pechos se apretaran más en su costado.
-eres un escritor, estoy segura que muchas mujeres han recibido halagos de tu parte-
-umm te aseguro que no han sido muchas posiblemente menos de las que te imaginas, pero tú eres especial muy especial para mí y un día entenderás el ¿Por qué?- levante mi cara, mis labios y sus labios estaban rosando, ambos sonreímos y después unimos nuestros labios. Al separarnos volví a acomodar mi cabeza en su pecho y el siguió acariciando mi espalda.
-creo que esto se hace antes de tener sexo pero… ¿cuéntame más sobre ti?- el rio al escuchar mi pregunta y después deposito un beso en mi cabeza.
-eres tan dulce-
-gracias Joe tú también lo eres-
-¿dime que quieres saber?-
-umm no sé, lo que quieras contarme- Joe empezó a contarme historias y anécdotas de él y su familia ambos reíamos mucho.
-creo que nunca te había escuchado reír tanto- me dijo.
-bueno nunca me habías contado historias tan graciosas- dije aun riendo.
-me gusta tu risa-
-gracias-
-¿sabes que más me gusta de ti, y me gusta mucho más que tus ojos y tu sonrisa?- dijo sonriendo de una manera un tanto traviesa.
-umm no se- dije.
-el lunar que está debajo de tu seno derecho y solo es visible cuando este se levanta- al escuchar eso sentí una profunda vergüenza y al escuchar a Joe reír mis mejillas empezaron a arder, tape mi cara con mis manos, me senté en la cama tapando mi cuerpo con la sabana y mis manos aún estaban en mi rostro. -¿Que pasa linda?- me pregunto Joe al ver mi reacción.
-nada, eso fue muy vergonzoso- dije.
-______, linda, no tienes por qué sentir vergüenza- quito mis manos de mi rostro, sostuvo mi rostro entre sus manos para que no apartara mi vista de la de él. –Es un lunar muy lindo- dijo sonriendo.
-que tonto eres- dije, intente alejarme de Joe, en verdad sentía mucha vergüenza, Joe no me dejo alejarme de él, besándome. –Necesito saber qué hora es- dije después de terminar nuestro beso.
-umm 7:40- dijo después de revisar su celular.
-tengo que irme- dije.
-Quédate un rato más, podemos desayunar juntos-
-me encantaría Joe, pero tengo que ir a trabajar y apenas tengo tiempo para ir a mi departamento y arreglarme- dije, me levante de la cama cubriendo mi cuerpo con la sabana. Joe no dijo nada, solo me observaba buscando mi ropa interior en el piso de la habitación.
-¿Por qué te cubres? Ya te he visto desnuda-
-lo sé, pero soy una persona penosa aunque no lo creas- dije, por fin había encontrado mi ropa, me puse las bragas, Joe reía por lo que le dije, yo lo vi mal y después le di la espalda, deje caer la sabana que cubría mi cuerpo, termine de ponerme el sostén, cuando los brazos de Joe rodearon mi cintura.
-no parecías muy penosa anoche- dijo en susurro y beso el lóbulo de mi oído. Me volví para quedar frente a él y sonreí. Lo bese y el a mí, sus manos estaban en mi cadera y me apretaban hacia él.
-Joe en verdad tengo que irme-
-umm está bien. Tengo una idea, me arreglo, te llevo a tu departamento y después te llevo a tu trabajo, ¿sí?- dijo rosando su nariz con la mía.
-está bien, pero no tardes mucho, ¿ok?-
-entendido- Le di un beso rápido en los labios me di vuelta para ir a buscar mi vestido en la sala, Joe me dio una palmada en el trasero, yo volví mi mirada hacia él y solo rodé los ojos mientras él sonreía.
Después de que Joe terminara de cambiarse, fuimos a mi departamento, termine de arreglarme lo más rápido posible y salimos de mi departamento.
-gracias por…- no pude terminar lo que estaba diciendo pues Joe, salía del auto, camina hacia la puerta del copiloto y la abrió para ayudarme a salir.
-gracias- le dije.
-es un placer señorita Farrow-
-gracias por traerme señor Jonas- le dije estaba por dar media vuelta para caminar hacia el edificio pero la mano de Joe me detuvo.
-esa no es forma de despedirse- puso una de sus manos en mi nuca, acerco mi rostro al de él y me beso, claro yo también lo bese, es imposible resistirse a un beso de Joe Jonas.


Estaba en mi oficina haciendo el trabajo acumulado en los días que no había asistido a trabajar, no era mucho pero si lo dejaba para después todo sería un caos. Estaba muy concentrada en mi trabajo que no note cuando Rose entro a mi oficina.
-¿no piensas saludarme?-
-¡oh! Hola Rose-
-Hola ______- dijo viéndome seriamente.
-umm ¿pasa algo malo?- le pregunte.
-no sé, dímelo tú-
-¿a qué te refieres?-
-¿Qué pasó en estos días que no viniste? Ni una sola llamada-
-tranquila Rose, no pude llamarte por qué estuve ocupada-
-cariño estabas enferma-
-lo sé, pero no te preocupes de verdad estaba bien cuidada- dije sonriendo al recordar a Joe.
-¿Quién te cuido?-
-Joe-
-¿JOE?-
-sí, pero te cuento en la hora de la comida-
-está bien, pero con lujo de detalle ¿ok?-
-umm lo pensaré- Rose sonrío y salió de mi oficina, yo seguí con mi trabajo, el sonido de mi teléfono irrumpió la tranquilidad de mi oficina.
-______ Farrow- dije al levantar la bocina.
-Hola _____, el señor Ferguson quiere verte en su oficina-
-ok, gracias Susan- Deje la bocina en su lugar. Fui a la oficina de mi jefe, pensando en que me pudiera decir, posiblemente estaba enojado por los días que no fui a trabajar, pero no tendría por qué estarlo pues le mismo dijo que tomara esos días para recuperarme ¿Qué estará pasando?
-Buenos días señor Ferguson ¿quería verme?-
-Buenos días señorita Farrow, por favor tome asiento-
-gracias- dije y obedecí lo que me pidió. -¿está todo bien?- pregunte.
-sí, solo quería saber si su salud había mejorado, pero creo que está de más preguntárselo, luce muy bien hay algo en usted que cambio-
-bueno, me siento muy bien, estoy días me sentaron bien-
-de maravilla diría yo- dijo, llámenme loca, pero la forma en la que mi jefe me hablaba y la forma en que me veía me hacía pensar que estaba coqueteando conmigo, seguramente son solo ideas mías, el señor Ferguson tiene una familia y toda una vida echa, es algo imposible y prefiero que no lo sea. Después de una plática un tanto extrañar con mi jefe, fui a mi oficina.


A la hora de la comida Rose y yo fuimos a un restaurante a un costado del edificio donde trabajamos.
-¿Por qué Joe cuido de ti?- me pregunto Rose.
-pues se sentía culpable de que yo estuviera enferma-
-ok, eso lo entiendo, ahora dime ¿Qué paso?-
-umm pues un día se quedó dormido conmigo en mi cama- los ojos de Rose abrieron al escuchar eso –Tranquila no pasó nada, umm y el siguiente día no fue a trabajar por estar conmigo, y ayer en la noche me invito a cenar en su casa y…- mordí mi labio y sonreí al recordar lo sucedido.
-¿Y? ¿Qué más paso?-
-digamos que pasamos la noche juntos- dije sonriendo.
-a juzgar por tu cara no durmieron, ¿Qué paso?-
-umm tuvimos relaciones- dije muy bajo.
-________ Farrow, ¿me estás diciendo que tuviste sexo con un desconocido?-
-umm prácticamente no es un desconocido- me defendí.
-cariño, no quiero juzgarte, pero has tenido novios con los que has andado durante 3 meses y no paso más allá de caricias. ¿Qué paso, te drogo o estabas borracha?-
-no, estaba en mis 5 sentidos- ella sé quedo observándome –En serio Rose, yo no me resistí en ningún momento, y sé que apenas lo conozco y por un momento creí que no iba a querer verlo de nuevo después de lo de ayer, pero no es así, me siento bien con lo que paso, sin remordimientos o algo así-
-umm está bien _____, pero ten cuidado, te estas encariñando muy rápido de Joe y tal vez el también de ti, pero no quiero que sufras ¿ok?-
-tranquila Rose y gracias-
-¿entones ya son novios?- dijo Rose con una enorme sonrisa y la sonrisa que se había formado en mi rostro desapareció.
-no exactamente-
-¿no?-
-umm no, de hecho no se ni que somos- dije con una mueca en el rostro.
-umm será mejor que lo averigües antes de que lo que sientes por Joe crezca más-
Al término de la jornada de trabajo, recogí mis cosas, salí del edificio y lo primero que vi provoco que mi interior temblara. Camine hasta Joe que estaba frente a mi recargado en su auto.
-Hola Joe- le dije.
-Hola- sonrío y deposito un beso en la comisura de mis labios. –Vamos, te llevo a casa- dijo haciéndose a un lado, abrió la puerta del copiloto para que yo entrara.
-gracias- le dije cuando él ya estaba dentro del auto.
-¿Qué tal tu día?- me pregunto.
-bien, no hubo algo interesante en el ¿Y el tuyo?-
-bien, lo que estoy escribiendo va por buen camino- dijo sonriendo ampliamente.
-me alegro, no se mucho de tu trabajo-
-bueno no hay mucho que decir, soy escritor y escribo- dijo de forma graciosa.
-ya sé, pero ¿Qué escribes?-
-umm bueno, algunas veces algunos periódicos me piden que escriba alguna historia para alguna edición especial, pero generalmente libros, libros ¿Cómo decirlo? Pequeños-
-¿pequeños?-
-sí, son libros pequeños algunas páginas y eso es todo-
-me encantaría leer uno de tus “pequeños libros”-
-umm lo harás cuando te deje leer lo que escribo ahora-
-¿Por qué?-
-no lo sé, por lo regular la gente que son mis amigos y familiares no los leen porque a mí no me gusta-
-no entiendo-
-la verdad ni yo entiendo muy bien, pero no se me siento incomodo, tú serás la primera persona a la que yo le entregare un libro escrito por mí en las manos-
-supongo que debo sentirme afortunada, ¿no?- Joe solo volvió su mirada hacia mí y sonrió. Después de un raro llegamos.
-¿quieres pasar?- le dije cuando estábamos fuera de la puerta de mi departamento. –Podemos tomar algo o no sé- dije, me sentí tan estúpida, no quería que Joe se fuera.
-supongo que puedo quedarme un rato- Entramos a mi departamento.
-¿quieres una cerveza, refresco o agua?- le pregunte.
-una cerveza está bien- dijo. Estábamos sentados en un sofá, e tenía su brazo sobre mis hombros manteniéndome cerca de él.
-¿puedo pedirte algo?- me pregunto Joe.
-claro-
-no trates de buscar algo de mí- yo solo lo vi sin entender –Si, como buscar información sobre mí en internet- eso me asusto un poco –no te asustes cariño, es solo porque, dicen que puedes conocer a un escritor por lo que escribe y no siempre es verdad, y mis libros no dicen lo que soy-
-umm ok, no te preocupes no buscare nada de ti-
-gracias- poso su mano en mi mejilla, sus labios rosaban con los míos.
-¿Qué te parece si el sábado hacemos algo juntos?-
-claro- ambos sonreímos y me beso, la suave presión de sus labios sobre los míos me encantaba al separarnos ambos sonreímos.
-tengo que irme linda-
-ok- dije un poco triste. Lo acompañe a la puerta de mi departamento.
-mañana tengo que ir a Los Ángeles por mi trabajo, tal vez regrese tarde-
-umm que tengas buen viaje- le dije manteniendo una sonrisa fingida.
-gracias- Joe poso su mano en mi mejilla acariciándola –solo será un día, nos veremos el sábado, ¿ok?- yo solo asentí, se acercó a mí y beso mis labios, yo no pude evitar no morder su labio el sonrío y repitió la misma acción con mi labio.
-nos vemos el sábado entonces- dije.
-sí, nos vemos pronto nena- me dio un último beso en la frente y se fue.

Al día siguiente mientras trabajaba en las páginas principales para el siguiente número de la revista, recibí una llamada.
-_____ Farrow-
-hola hermanita- la alegre voz de mi hermano me alegro el día al saber que hoy no había posibilidades de ver a Joe.
-Hola Alex, ¿todo bien?-
-sí, solo llamaba para saludar a mi hermana favorita-
-¿Qué quieres?- dije.
-umm ¿puedo ir a visitarte?-
-umm claro ¿Cuándo?-
-mañana-
-ok, pero ¿Por qué? No se supone que aún no tienes vacaciones-
-sí, pero solo será el fin de semana-
-ok, ¿a qué hora llegaras?-
-aun no lo sé, pero cuando suba al tren te aviso-
-ok, entonces te veo mañana en la estación-
-sí, gracias ____ te quiero-
- y yo a ti Alex-
Después de terminar la llamada con Alex continúe con mi trabajo sin distracción alguna.
A la mañana siguiente el sonido de mi móvil me despertó.
-¿hola?- dije adormilada.
-hola hermanita, acabo de subir al tren- escuche la voz de Alex.
-umm ok, te veo en un par de horas-
-ok, _____- termino la llamada deje mi celular y volví a acomodarme en la cama, tenía mucho sueño no quería despertar. Si por mi fuera me quedaría en mi cama todo el día y cuando Alex llegara a la estación y me hablara para preguntarme donde estaba, le diría que tomara un taxi para acá y listo pero mi plan se fue a la basura cuando unos golpes en la puerta de mi habitación me obligaron a levantarme de la cama. Mi bata para dormir que era un poco más arriba de la rodilla pero ahora estaba enrollada hasta mi cintura mientras caminaba hasta la puerta donde no dejaban de golpear acomode mi bata.
-¿Qué desea?- dije al abrir la puerta. Mi mandíbula inferior cayó al suelo cuando vi a Joe frente a mí sonriendo divertido. –Joe- dije sorprendida.
-umm desea que esa bata no existiera- dijo, volví mi mirada hacia mi cuerpo y mis mejillas empezaron a arder, antes de poder decir algo Joe ya me tenía entre sus brazos.
-¿Por qué no llamaste?- le pregunte. Estábamos entrando a mi departamento el cerro la puerta detrás de él.
-si te hubiera llamado seguramente no te hubiera encontrado así- dijo y me dio un pequeño beso en los labios sonriendo, mis brazos estaban cruzados detrás de su nuca.
-exacto, no estaría echa un desastre- dije.
-te ves linda así, me gustas sin maquillaje- yo sonreí y volví a besarlo.
-gracias, pero aún estoy en pijama, que pena- dije y enterré mi rostro en el hueco de su cuello.
-tienes razón, que pena, deberías dejarme ver ese lunar que tanto me gusta- dijo, su voz era ronca y sexi. Su mano bajo por un costado de mis caderas al borde del final de la bata, empezó a acariciar mi pierna y poco a poco fue subiendo debajo de la bata. Levante mi rostro y antes de poder decir algo mis labios ya estaban bajo la suave pero exigente presión de sus labios. Un ligero gemido escapo de mis labios cuando Joe se alejó un poco, yo no permití que dejara de besarme y lo jale hacia mí de nuevo, su lengua y la mía empezaba a jugar entre ellas. El teléfono de mi departamento empezó a sonar. Me separe un poco de Joe pero el imito mi acto no me lo permitió.
-déjalo… sonar- dijo entre besos no me pude negar, no podía negarle nada a ese hombre.
-espero que si no contestas sea porque estas en camino a la estación- la voz de mi hermano hizo que me separa por completo de Joe. El solo me vio buscando una respuesta.
-tengo que cambiarme- dije-
-¿qué sucede cariño?- me pregunto mientras yo caminaba hacia mi habitación.
-puedes tomar asiento si quieres o tomar lo que quieras del refrigerador- le dije, no cerré la puerta de mi habitación. Entre al baño me di la ducha más rápida de la vida y cuando regrese a mi habitación me sorprendió ver a Joe acostado en mi cama.
-¡uh! Que sexi- dijo, yo solo volví mi mirada hacia el mientras buscaba algo de ropa. -¿Qué pasa?- me pregunto.
-voy a tener visitas- Estaba dándole la espalda mientras me cambiaba.
-¿puedo saber quién?-
-sí, mi hermano Alex y tengo que ir por el a la estación-
-¿por eso te llamo?-
-sí, me había quedado dormida pero usted señor me despertó- dije sentándome en la orilla de la cama para ponerme zapatos deportivos, Joe me abrazo y sentí su cálida respiración en mi oído. –Puedes acompañarme si quieres- le dije.
-claro, sería interesante conocer a tu hermano-

Joe y yo estábamos en la estación de trenes esperando a Alex. Mientas lo hacíamos platicábamos, Joe me mantenía frente a él con sus brazos alrededor de mi cintura mientras que mis manos estaban en sus hombros, por momentos Joe besaba mi frente o nariz, yo sería inevitablemente cuando lo hacía, era muy tierno. Cada momento que pasaba con Joe me convencía de lo romántico que era.
-espero no interrumpir- dijeron detrás de mí, me volví hacia tras y Joe alejo sus manos de mí. –Hola hermanita- dijo Alex con un tono gracioso de voz.
-hola Alex- dije, me acerque a él, le di un beso en la mejilla y después lo abracé. –Él es Joe…- no sabía con qué título presentar a Joe, así que solo calle.
-soy Alex, hermano de _____- dijo y estiro su mano Joe la tomo y sonrío.
-un gusto conocerte- contesto Joe. Alex veía a Joe y Joe a él, yo veía a ambos y no sabía que decir.
-umm ¿quieres ir a comer algo?- le pregunte a Alex.
-claro ¿Por qué no?-
-¿quieres venir con nosotros Joe?- le pregunte, al ver que el no dijo nada ni reacciono de alguna forma.
-claro, será un placer- Los tres fuimos a un restaurante de comida rápida. Al principio de la comida yo intentaba hablar de algo de cualquier tema, era un poco incómodo estar entre Joe y Alex y ellos solo se vieran a los ojos. Era demasiado para mí y fui al tocador, cuando regrese a la mesa, Joe y Alex platicaban abiertamente y me parece que ni siquiera notaron mi regreso.
Fuimos a un parque y rentamos 3 bicicletas, fue divertido pasar el día con mi hermano y con mi… y con Joe, me alegro ver que Alex y Joe se llevaran bien, no es que Joe y yo seamos exactamente algo formal, pero el hecho de que se sintieran cómodos el uno con el otro me alegraba, al término de la tarde le pedí a Joe que me llevara a Alex y a mí al departamento, pero en vez de hacer eso nos llevó al cine.
-¿Qué película quieten ver?- pregunto Joe.
-Elige tu Joe- le dije.
-no, yo los estoy invitando elijan ustedes- dijo.
-umm entonces tu Alex, elige- Alex estaba dándonos la espalda Joe y a mí.
-no tenías por qué traernos al cine- le dije en el oído.
-lo sé, pero si no los traía tendría que haberlos llevado a tu departamento y me gusta estar contigo- dijo y me dio un ligero beso en los labios yo sonreí.
Después de la película fuimos a comer sushi, y después de eso inevitablemente Joe nos llevó a mi departamento, estábamos en la entrada este, Alex entro y yo me quede en la puerta con Joe.
-gracias por todo Joe- le dije.
-Lo que sea por ti ______- yo sonreí y antes de poder decir algo, los labios de Joe ya estaban devorando los míos. –Te veo pronto cariño- yo solo asentí y entre a mi departamento.
-¿Qué tal la pasaste?- le pregunte a Alex, ambos estábamos en el sofá de la sala viendo T.V.
-bien, umm Joe me cae bien ¿es el sujeto del paguas del que me hablaste?-
-sí, es el-
-creí que dijiste que no tenías oportunidad con el-
-no dije eso- me defendí.
-bueno eso diste a entender y no lo niegues. ¿Qué paso?-
-no lo sé, las cosas se dieron de una forma extraña-
-entonces… ¿son novios?-
-no exactamente-
-umm ok, mamá me dijo que la última vez que hablo le contesto un muchacho, ¿fue el?-
-sí, el contesto-
-bueno supongo que mi mamá me preguntara si me entere de algo de él-
-posiblemente ¿Qué le dirás?-
-nada, digo tu eres mayor y puedes hacer lo que quieras, no entiendo por qué mamá segué tratando controlarte a un a distancia-
-ni yo Alex, pero te aseguro que hará lo mismo contigo- dije el me vio mal y después sonrió.
Al día siguiente, Alex y yo fuimos a algunos museos que él quería visitar, comimos solo comida chatarra durante toda la mañana y la mayor parte de la tarde. Lo acompañe a la estación de trenes, después de comprar su boleto, estábamos esperando a que el tren llegara.
-umm ¿Cómo me dijiste que se apellida Joe?- me pregunto.
-umm Jonas- dije.
-¿Joe Jonas?- repitió.
-si, ¿pasa algo malo?-
-umm no exatamente, es solo que su apellido se me hace familiar- estaba apunto de decirle que era escritor pero sabia que si le decia investigaría sobre el y no quería que lo hiciera si Joe no quería uqe yo supiera algo de el por medio del internet no creo que prefiera que mi hermano lo sepa.
-tal vez lo escuchaste en la escuela-
-umm no lo sé- dijo pensativo.
Alex subió al tren, antes de que el se fuera le dije que me llamara cuando estuviera en casa. Regrese a mi departamento y al entrar me sentí un poco melancolica. Alex no me visitaba seguido pero cuando lo hacía me encantaba, amo a mi hermano, cuando vivíamos juntos en casa de nuestros padres, me gustaba jugar con el aun que peleábamos seguido pero siempre terminábamos hablando y jugando de nuevo como si nunca hubiera pasado algo. Me gustaba estar acompañada de mi familia algún amigo y últimamente de Joe.


Los días pasaron y el invierno llego, mi relación con Joe, si es que se le puede llamar relación, no ha avanzado realmente, sigo sin saber que somos exactamente. Algunas veces hemos salido con Rose y alguna de sus conquistas, es divertido pasar tiempo con él.
El mes de diciembre había llegado y el espíritu navideño con él, las calles de la ciudad estaban adornadas con luces y moños. Mis vacaciones navideñas acababan de empezar, para celebrar que tanto Joe como yo, ya teníamos vacaciones fuimos a una obra de teatro en el centro de la ciudad, Joe pasaría por mí a mi departamento.
Estaba frente al espejo, viendo mi apariencia después de terminar de arreglarme, pero no me convencía nada lo que veía en el espejo, el vestido azul no terminaba de convencerme me cambie de zapatos varias veces y el peinado también. Me gustaba salir con Joe, pero cuando era una “cita” formal o elegante como ir al teatro me estresaba, pues Joe siempre se veía genial y yo siempre tenía miedo de desentonar con él. Casi era hora de que Joe llegara a casa y yo aún no estaba listo o al menos aún no me sentía bien.
Unos golpes en mi puerta me hicieron darme cuenta que Joe ya estaba fuera de mi departamento, camine hasta esta y antes de abrir alargue un suspiro.
-hola- le salude, el no dijo nada solo se acercó a mí, con uno de sus brazos rodeo mi cintura y me acerco a él, sus labios y los míos se unieron mientras entrabamos a mi departamento, el cerro la puerta con la mano libre, y siguió besándome.
-luces hermosa. ¿Qué te parece si no vamos al teatro y nos quedamos aquí?- dijo en mi oído, yo solo reí y volví mi mirada hacia sus ojos, no pude evitar volver a besarlo.
-tenemos que ir, lo prometiste- le dije.
-está bien. ¿Nos vamos?- yo solo asentí tome mi bolsa y antes de salir de mi departamento me puse mi abrigo.
La obra fue muy entretenida me encanto poder ver “Sweeney Todd” después de la obra fuimos a cenar, y después fuimos a mi departamento. Cómo casi siempre invite a Joe a pasar a mi departamento.
-¿quieres algo para tomar?- le dije mientras me quitaba el abrigo él estaba sentado en uno de los sofás.
-umm no, te quiero a ti abrazándome- dijo, yo sonreí y camine hasta donde estaba el, antes de sentarme Joe me jalo y acomodo en su regazo acunándome en sus brazos.
-lo pase muy bien hoy, gracias- le dije y le di un beso en la mejilla.
-creo que me merezco más que un beso en la mejilla- Lo vi divertida, el enterró su cara en mi cuello y empezó a besarlo, él sabe que siento muchas cosquillas en el cuello, y mi reacción fue obvia empecé a reír e intentaba alejarlo de mi cuello pero no podía.
-ya Joe, para- dije entre risas.
-ok, pero dame un beso de verdad- dijo.
-¿Qué el que te di no es de verdad?- pregunte.
-sí lo es, pero quiero otro, como si me quisieras-
-¿Cómo si te quisiera?- dije levantando una ceja. Joe sonrío enterró sus dedos en mi cabello y me beso.
-así- dijo al terminar de besarme.
-¿entonces me quieres?- le pregunte. Era raro Joe y yo llevamos un tiempo considerable siendo lo que sea que somos y me parece que nunca me ha dicho que me quiere o yo a él. Nunca le había tomado atención a eso, pero ahora por alguna razón quería saberlo.
-umm ¿tú qué crees?-
-no lo sé, por eso te pregunto-
-¿te digo algo?-
-umm ok-
-saber que no crees que te quiero es incómodo- dijo.
-yo no dije eso- el me vio indicándome que siguiera hablando. –Es solo que me gustaría escucharlo de ti- dije avergonzada.
-te quiero- dije en mi oído. –Te quiero tanto ______, no creí que algún día iba a poder querer tanto a alguien como te quiero a ti-
-¿de verdad?-
-claro linda, te quiero mucho, y estoy seguro que te quiero más de lo que tú me quieres-
-¿Cómo sabes que te quiero?- le dije.
-umm fácil, tus ojos siempre tienen ese brillo que me encanta y cuando me vez no puedes evitar sonreír y…-
-basta señor modesto- dije.
-¿entonces no me quieres?-
-claro que si Joe- dije, recargue mi cabeza en su hombro, el cansancio empezaba a apoderarse de mi cuerpo.
-¿tienes sueño?- yo solo asentí. -¿Quieres que te lleve a tu habitación?-
-no- dije.
-¿Por qué no?-
-Por qué no quiero que te vayas- dije y lo abrace aún más fuerte. –quédate conmigo esta noche ¿sí?-
-umm ok- Se levantó del sofá conmigo en los brazos y camino hasta mi habitación, me acostó en mi cama y después él se acostó a un lado mío.
-no quiero levantarme- dije con los ojos cerrados.
-¿para qué te vas a levantar?- me pregunto Joe.
-no voy a dormir con vestido y aún con maquillaje-
-tienes razón, quítate el vestido- dijo divertido.
-tonto- me levante de mi cama sin muchas ganas camine a mi armario busque una pijama y después camine hacia el baño, cuando salí de este ya sin maquillaje y con pijama puesta, pude ver a Joe bajo las cobijas de mi cama. Camine hasta la cama, me acomode bajo las cobijas al igual que Joe.
-estas muy lejos- dijo, después de que yo apagara la luz.
-no, tu estas muy lejos- dije.
-no, tu estas lejos- ya no dije nada más, empezaba a quedarme dormida, cuando sentí los brazos de Joe rodeando mi cuerpo y acercándome a él.
-te dije que tú estabas lejos-
-eres muy necia-
-gracias. Oye pronto será Navidad-
-tienes razón, ¿Qué cas a hacer?-
-lo que todos los años ir a casa de mis padres y ¿tu?-
-no lo sé, supongo que estaré en mi departamento con Winston-
-¿no veras a tu familia?-
-no, tal vez en años nuevo. ¿Cuándo te vas a casa de tus padres?-
-umm no lo sé, supongo que en un par de días tengo que hacer unas compras antes-
-umm bueno, tenemos algunos días para estar juntos antes de que te vayas-
-si, supongo que si- sonreí y acurruque mi cuerpo en el de Joe.


Al día siguiente me desperté antes que Joe, la verdad no había dormido mucho en la noche el saber que Joe estaría solo en navidad me hacía sentir triste. Me levante de mi cama sin despertar a Joe, tome el teléfono y camine a la cocina para poder hablar y no preocuparme de despertar a Joe.
-hola cariño- me saludo mi madre.
-hola mamá-
-¿Cómo estas linda?-
-bien ma y ¿tu?-
-bien también, ¿está todo bien?-
-si, bueno no, todos depende-
-explicate niña-
-umm veras, quería saber si puedo llevar a alguien a casa para navidad?-
-claro hija, no veo ¿Por qué no?-
-gracias ma-
-¿y quién es hija?-
-ya le conocerás ma, te veo en unos días-
-ok cariño, cuídate-
-si tú también, adiós- Deje el teléfono y camine de nuevo hacia mi habitación, Joe seguía dormido, me metí en la cama y abrace a Joe por la espalda, empecé a besar su hombro desnudo, pues se había quitado la camisa antes de quedarnos dormidos. Él empezó a moverse, se dio la vuelta quedando frente a mí, cuando sus ojos y los míos se encontraron ambos sonreímos.
-espero que no te hayas propasado conmigo anoche- dijo, yo empecé a reír y antes de decir algo sus labios estaban sobre los míos.
-Joe…- dije cuando sus labios se apartaron de los míos.
-¿Qué sucede?- me pregunto, su voz era tan dulce.
-umm es que…- no sabía cómo invitarlo a pasar navidad conmigo y mi familia y el solo me veía esperando a que yo dijera algo, coherente. –hable con mi mamá- dije por fin.
-que bien _____, me parece genial que tengas comunicación con ella- dijo sin entender.
-no, bueno si, pero me refiero a que… ¿quieres pasar navidad con mi familia y conmigo?- dije, sentí como mis mejillas se encendían, Joe se quedó observándome y no decía nada. –claro que si no quieres no hay problema, yo creí que…- no pude terminar de hablar pues Joe me estaba abrazando muy fuerte.
-claro que me gustaría ______- dijo.
Un día antes de irnos a casa de mis padres Joe y yo paseábamos por el centro comercial para terminar de hacer las compras navideñas, que en realidad, solo jugábamos como niños pequeños. Mientras estábamos ahí, justo en el centro del gran centro comercial, había un árbol enorme de navidad y un hombre vestido de Santa Claus, los niños se acercaban a él y se tomaban fotos a su lado con el gran árbol detrás. Joe y yo nos formamos en la fila para poder tomarnos una foto con él, primero fue mi turno de pasar con Santa, me senté a un costado de él, nos tomaron una foto.
-¿Qué vas a querer está navidad?- me pregunto, yo reí.
-umm me gustaría…- me acerque al oído del hombre y susurre lo que quería el hombre volvió su vista hacia mí y después de un rato sonrío. –Gracias Santa- dije y me levante de su lado, después Joe se acercó al hombre y también le tomaron una foto con el hombre, e imito mi acto de susurrar lo que quería para navidad en el oído de él. El hombre que tomaba las fotos me dijo que volviera a sentarme junto con santa y tomaron una nueva foto, Joe, Santa y yo. Era una foto muy buena.
Joe y yo íbamos caminando riendo sin poner atención en el camino, cuando chocamos con una persona.
-lo siento- dije, aquel hombre se volvió hacia nosotros.
-señorita Farrow- me saludo el hombre.
-hola señor Ferguson- dije al ver a mi jefe, estreche mi mano con la de él. –él es Joe, es…-
-su novio, mucho gusto en conocerle- dijo estrechando la mano de mi jefe, yo volví mi mirada hacia Joe ¿escuche bien? ¿Dijo novio?
-no sabía que tenía novio, señorita Farrow- dijo.
-ni yo- susurre, Joe me abrazo acercándome más a él.
-¿disculpe?- dijo mi jefe.
-no nada, ¿de compras?- dije para cambiar de tema.
-sí. Bueno no los detengo más, feliz navidad- dijo.
-Feliz navidad- dijimos Joe y yo al unísono, el hombre se alejó de nosotros. Joe y yo seguimos caminando, yo no dije nada.
-¿quieres ir a cenar?- me dijo Joe yo solo asentí. Caminamos hasta un restaurante dentro del centro comercial. Hicimos nuestra orden.
-¿Qué pasa _______?- me pregunto Joe.
-nada, solo estoy pensando- dije y era cierto, no podía dejar de pensar en lo que Joe le dijo a mi jefe.
-¿y en qué piensas?-
-pienso en lo que le dijiste al señor Ferguson-
-¿tu jefe?-
-si, a el-
-¿Dije algo que te molesto?-
-no, pero si me confundió. ¿Por qué le dijiste que somos novios?-
-¿no viste como te veía? Es obvio que ese señor no quiere que solo seas su empleada-
-Joe, el señor Ferguson tiene una familia-
-¿y eso que? No es un impedimento para que intente algo contigo-
-¿crees que yo me prestaría a algo así?-
-no, pero no me gusta nada como te ve, es mejor que sepa que tienes novio-
-Joe, exactamente ¿qué somos tú y yo?- dije, desde hace mucho quería hacerle esa pregunta, pero nunca encontraba el momento adecuado y por un momento creí que ese era el momento.
-umm…- el ya no dijo nada y yo tampoco, terminamos de cenar y regresamos a su auto, dejamos las bolsas en la cajuela del auto y subimos a su auto, nos encaminamos a su departamento pues saldríamos de su departamento a casa de mis padres al otro día.
Entramos al edificio, subimos al elevador y ninguno decía nada, era muy incómodo, demasiado. Entramos a su departamento, ambos nos agachamos para tocar a Winston, cuando levantamos nuestra cabeza, su rostro y el mío estaban muy cerca el uno del otro, quería besarlo, pero en vez de hacerlo me levante rápidamente.
-¿puedo darme una ducha?- le pregunte.
-claro, utiliza el baño de mi habitación, yo utilizaré el otro- dijo.
-ok, gracias- camine hacia la habitación de Joe, donde estaban mis maletas tome ropa y entre al baño, cuando salí de esté ya con pijama, vi a Joe en su cama, también recién bañado. Nuestras miradas se encontraron y ambos sonreímos, guarde la ropa que me había quitado dentro de una de mis maletas y fui a la cocina. Estaba tomando agua cuando unos brazos me rodearon por detrás.
-no me gusta estar así- dijo Joe en mi oído su respiración chocaba contra mi piel haciéndome vibrar.
-a mí tampoco Joe- dije, me volteo y quede frente a él, con una mano en mi cintura me mantenía cerca de él, mientras que con la otra acariciaba mi mejilla. Él se empezó a acercar a mi estaba a punto de besarme, pero yo moví mi rostro y enterré mi cara en su cuello.

–Lo siento Joe- dije aun con el rostro escondido, el acariciaba mi espalda.
-tranquila cariño- me dijo.
-lo siento Joe, pero necesito saber que somos, sé que es estúpido, pero…-
-escúchame- me dijo tomando mi rostro con ambas manos. –tú y yo somos novios desde el primer momento en que te vi, desde ese día en el que vi a aquella chica enfadada por que la lluvia la había mojado-
-Joe…-
-¡Joe nada! querida, tú eres mi novia ¿entendiste?- yo solo moví la cabeza para asentir. -¡genial! Ahora que todo está claro, dame un abrazo y un beso- dijo soltándome. Le di un pequeño beso en los labios y después lo abrace.-perdóname ¿si?- dijo.
¿Perdonarte qué?-
-que no aclare desde un principio nuestra relación. Te quiero _____, te quiero mucho-
-y yo a ti Joe-
Al día siguiente ambos íbamos en su auto hacia casa de mis padres. Durante el trayecto cantábamos, jugábamos y reíamos. Mi celular empezó a sonar, baje el volumen de la música y conteste.
-hola- dije.
-hola hija- me saludo mi papá.
-¡hey! ¿Todo bien?-
-sí, tu mamá me dijo que traerías a alguien, ¿quieres que arreglemos una habitación de huéspedes?- me pregunto mi papá.
-si, mejor las dos- dije.
-¿Por qué?- me pregunto mi papá.
-no quiero dormir en mi antigua habitación-
-umm ok, ¿Cómo se llama tu amiga?- me pregunto mi papá.
-¿Qué amiga?-
-tu madre me dijo que era una amiga quien venía contigo-
-no es cierto, yo nunca le dije que era una amiga- dije volví mi mirada hacia Joe, el me vio sin entender lo que decía por teléfono.
-¿entonces?-
-digamos que es un amigo- dije sonriendo.
-¿tu novio?-
-si- dije y sonreí.
-ok, tú le dices a tu mamá- dijo mi padre divertido, cuando yo aún vivía en casa de mis padres e iba al colegio, mi mamá era muy celosa conmigo al igual que lo es ahora con Alex, cuando me fui a vivir a N.Y. mi madre estuvo enojada algún tiempo pues no quería que me fuera, al final con ayuda de mi padre termino aceptándolo y mi papá el no fue celoso de echo siempre me decía que ya era hora de le presentara a mi novio a un que ese novio no existiera. Claro que ahora el se niega a decirle a mi madre que mi novio es quien pasara navidad con nosotros es posible que se moleste un poco.
-auch, mejor dile tu Brian- algunas veces a mi padre le hablaba por su nombre.
-no señorita, tú le dices-
-¿por favor?-
-ok, le dire que vienes con un chico y nada mas e intentare calmarla para cuando lleguen-
-ok, gracias papá-
-por nada hija, ¿a que hora llegaran?-
-umm no se, en un par de horas-
-ok, nos vemos y con cuidado-
-si, adiós- termine la llamada con mi padre y solte un suspiro.
-¿todo bien?- me pregunto Joe.
-umm supongo que si, la verdad no lo se-
-explicate-
-veraz, mi madre creía que una amiga me acompañaba-
-¿y eso es malo?-
-no exactamente malo, pero mi mamá es muy protectora y celosa con Alex y conmigo-
-te entiendo mi mamá es así con mis hermanos y conmigo- ambos sonreímos. -¿hablabas con tu papá?-
-si, le dije que eras un chico y me pregunto que si eras mi novio y me dijo que yo le dijera a mi mamá que tu eres mi novio-
-¿crees que se moleste?-
-no, bueno no creo, mi papá dijo que intentara calmarla-
-eso no suena muy bien. Sera mejor que te deje en casa de tus padres y yo vuelva a mi departamento- dijo.
-no tonto, todo estará bien-
-¿segura?-
-si, confía en mí-
-ok- Joe se acercó a mí y me dio un ligero beso en los labios antes de que el semáforo cambiara de color y le dejara avanzar de nuevo.


Estábamos los dos parados frente a la puerta principal de la casa de mis padres.
-¿Cómo luzco?- me pregunto Joe.
-muy bien- dije acomodando su bufanda. –tranquilo Joe, todo va a estar muy bien- le di un beso en los labios y después toque el timbre, lo escuche suspirar y tome su mano. Yo también estaba nerviosa pero si Joe lo notaba no nos ayudaría nada.
La puerta se abrió y sentí como si un balde de agua fría callera sobre mí.
-Hola hija- me saludo mi papá, solté la mano de Joe para abrazar a mi padre.
-Hola papá- le dije. –Umm él es Joe- dije.
-un gusto conocerlo señor Farrow- dijo Joe y estiro su mano para saludar a mi papá. Mi padre vio la mano de Joe, volvió su mirada hacia mí y dijo. >>Que simpático muchacho” después se volvió hacia Joe y lo abrazo. Yo solo sonreí mi papá era así cariñoso y no juzgaba a nadie de un momento a otro.
-me alegra que estén aquí muchachos, pasen- nos dijo mi padre. –tu mamá está en la cocina, le dije que venias con un muchacho y se puso a cortar vegetales, no la están pasando muy bien- susurro mi padre para que solo yo escucharla, volví mi mirada hacia el un poco asustada. –Pasen a la sala hija, voy a avisarle a tu madre que están aquí-
-gracias- dije el me dio un beso en la frente y fue hacia la cocina. –Te dije que todo iba a estar bien- dije tomando la mano de Joe, ambos acabábamos de entrar a la sala. Joe sonrío, dibujo el contorno de mi rostro con la yema de su dedo, estaba a punto de besarme cuando escuchamos pasos acercándose y la voz de mi padre y una mujer que obviamente era mi madre.
-¡Querida!- dijo mi madre al verme.
-hola mamá- dije, me acerque a ella y la abrace.
-me alegro de verte hija-
-yo también. Mamá él es Joe- dije.
-un gusto conocerla- dijo el, se acercó y extendió su mano para saludar a mi madre ella la tomo y sonrío.
-mucho gusto Joe- dijo y volvió su mirada hacia mí, sabía lo que esos ojos querían saber.
-es mi novio- dije sin respirar.
-no sabía que tenías novio- dijo mi madre sonriendo pero esa sonrisa daba miedo.
-bueno, quería decírtelo de frente y que conocieras a Joe, por eso no lo había comentado antes- dije, me pare a un costado de Joe, podía ver en sus ojos el nerviosismo, tome su mano para intentar calmarlo y yo también calmarme.
-¡estoy en casa!- escuche la voz de Alex -¿Qué pasa?- dijo al llegar a la sala, nadie decía nada. -¡hey Joe!- lo saludo Alex.
-hola Alex- dijo Joe sonriendo, Alex se acercó a Joe y lo saludo con un choque de manos.
-así Hola _______- dije.
-lo siento, hola hermanita- me dijo, se acercó a mí y me dio un beso en la mejilla. -¿pasa algo malo? El ambiente está muy tenso- dijo Alex.
-voy a terminar de cocinar- dijo mi mamá y se dio la vuelta.
-salió mejor de lo que esperaba- dijo mi papá sonriendo.
-supongo que si- dijo y lo abrace.
-¿Qué pasa?- insistió Alex.
-Joe y yo somos novios y le acabo de decir a mamá- dije, Joe estaba en un estado raro no había expresión alguna en su rostro.
-¿de verdad?- dijo Alex, mi papá, Joe y yo asentimos.
-¿me prestas las llaves de tu auto?- le pregunte a Joe.
-umm claro- dijo las saco del bolsillo de su pantalón y me las entrego.
-ven Alex vamos por las maletas- le dije a mi hermano el asintió.
-el acompaño- dijo Joe.
-no, nosotros vamos- le dije, el sonrío de lado, sabía que quedarse a solas con mis papás sería un tanto incómodo.
Alex y yo fuimos al auto, y empezamos a meter las maletas a la casa, llevábamos las últimas 3.
-¿desde cuándo son novios?- me pregunto Alex.
-no estoy muy segura-
-¿Por qué?- le explique cómo estuvo todo con Joe durante un tiempo y el momento en que me dijo que siempre habíamos sido novios. –Él es extraño- dijo.
-supongo que sí, pero me agrada- dije sonriendo.
-¿su apellido es Jonas, segura?-
-umm si-
-¿Por qué?-
-recuerdo que alguna vez leí algo y lo había escrito un tal J. Jonas-
-es el- dije.
-¿de verdad?-
-si, ¿por qué te sorprende?-
-por nada en especial- Alex no dijo nada más. Después de subir las maletas de Joe a una de las habitaciones de huéspedes y las mías a otra, fuimos a la sala en busca de Joe y mi papá, pero solo estaba mi papá.
-¿y Joe?- pregunte. El bajo el periódico que leía.
-en la cocina con tu mamá-
-¿Qué?-
-tranquila cariño- dijo y volvió a empezar a leer. Yo camine a la cocina. Al entrar me sorprendió ver a mi mamá y Joe cocinando.
-hola- dije.
-hola _____- dijo mi madre sonriendo.
-¿todo bien?- pregunte.
-si cariño- dijo mi mamá.
-solo compartíamos consejos de cocina- dijo Joe.
-este muchacho es muy buen cocinero- dijo mi mamá.
-lo sé- sonreí y camine a un costado de Joe. -¿Qué paso?- susurre.
-no sé, cuando me di cuenta ya estábamos cocinando- dijo también susurrando.
-que bien- dije, el sonrío se acercó a mí y me dio un beso en la frente.
-¿quieres ayudarnos?- pregunto mi mamá.
-la cocina no es exactamente lo mío- dije y camine fuera de la cocina.
En un par de horas sería Navidad, yo estaba en mi habitación arreglándome para la gran cena que Joe y mi madre habían preparado, había olvidado por completo la fijación que tenía mi madre por las personas que cocinaban sobre todo los hombres, siempre quiso que yo aprendiera a cocinar pero la idea no me emocionaba y el hecho de que a Joe le gustara ayudo a que mi madre olvidara por completo su pequeña rabieta.



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sofia1



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MensajeTema: Re: Sobre ti .   Lun Mar 25, 2013 3:41 am



La hora de la cena llego, todos estábamos sentados a la mesa, Joe a un costado de mí, Alex enfrente de Joe y mi papá y mamá cada uno a la cabeza de la mesa. Durante la cena, mi mamá no dejaba de hacerle preguntas a Joe, preguntas sobre cualquier cosa sin importancia, al igual que mi papá, Alex no decía nada y eso era muy raro, en fin. Fue una cena como de navidad común, después de cenar salimos al patío para ver los fuegos artificiales. Joe y yo estábamos sentados en un columpio blanco para 2 personas en el patío trasero, mis papás y mi hermano estaban alejados de nosotros viendo los fuegos artificiales también.
Joe y yo nos mecíamos levemente, el brazo de Joe estaba detrás de mí y mi cabeza recargada en su hombro.
-gracias- susurro en mi oído.
-¿gracias?- repetí. -¿Por qué?-
-por esto, ha sido una de las mejores navidades que en pasado y es gracias a ti y a tu peculiar familia- yo reí.
-cuando quieras- dije, Joe poso su mano en mi mejilla y empezó a acariciarla con su dedo pulgar, nuestros rostros estaban lo suficiente cerca para poder besarnos, pero Joe solo mantenía su frente junto a la mía y por momentos su nariz y la mía se acariciaban la una a la otra. –te quiero mucho ¿lo sabias?-
-umm creo que lo había escuchado antes- dije. –Yo también te quiero Joe- dije prácticamente inaudible, y antes de poder reaccionar, la dulce presión de sus besos sobre los míos me estaba consumiendo por completo, podía vivir de solo de sus besos si fuera posible, del toque de su piel con el mío, el simple hecho de pensar que cuando abra los ojos después de terminar este dulce beso lo que veré será una de las personas más especiales, locas y románticas que están en mi vida, que cuando mis labios abandonen los de él mis ojos se encontraran con su rostro tan pasivo y cálido que me provocara querer besarlo de nuevo.
El beso termino ya que el aire empezaba a faltar tanto en sus pulmones como en los míos, lo abrace y enterré mi rostro el hueco de su cuello, aspire fuertemente para inundar mis pulmones con su olor, Joe me abrazaba fuerte pero a la vez con delicadeza, podía sentir su respiración chocar con mi cabello y el calor de sus manos acariciando mi espalda aun teniendo puesto el abrigo.
-¡es hora de abrir los obsequios!- escuche festejar a Alex.
-creo que tenemos que entrar- dije aun abrazada a él.
-¿estas segura?-
-pues si no quieres que mi mamá venga por los dos, si-
-está bien, entremos- Yo reí, nos levantamos del columpio y caminamos hacia la casa tomados de la mano, estábamos todos en la sala, entregándonos obsequios, todos recibimos obsequios incluso Joe, mi madre solía regalarnos bufandas o alguna prenda tejida por ella, supongo que cuando supo que llevaría a alguien a casa hizo una bufanda también para esa persona.
Después de un rato de platicar y ver a Alex abrir sus regalos, mis papás subieron a su habitación al igual que Alex, Joe y yo nos quedamos en la sala observando el fuego de la chimenea.
-nunca imagine recibir un obsequio de tu madre- dijo Joe viendo aquel paquete color rojo con el típico moño verde.
-¿Por qué no lo abres?-
-umm no lo sé-
-¿te da miedo?-
-umm creo que… si un poco-
-vamos, ábrelo- dije y tome el paquete y se lo di.
-ok- Joe tomo el paquete, quiero el moño y después la envoltura. –Umm una bufanda, me gusta- dijo al verla, era una bufanda bonita, color gris con azul me agradaba era como si mi madre supiera que era un chico quien iba a ir a casa conmigo.
Al día siguiente toda mi familia como de costumbre fuimos a patinar sobre hielo y después a comer pizza en el centro obviamente Joe nos acompañó. Al regresar a casa Alex y yo, bueno y también Joe, nos arreglamos para ir a una feria. Estando allá, Alex se encontró con algunos amigos y le dije que fuera con ellos, mientras que Joe y yo paseábamos por el lugar. Comiendo dulces y cualquier cosa que se atravesara en nuestro camino. Después de comer kilos de golosinas a Joe se le ocurrió la maravillosa idea de subir a los juegos mecánicos, intente convencerlo de no hacerlo, pero el termino convenciéndome a mí de subirnos a prácticamente todos. Después de subir carias veces a algunos juegos mi estómago estaba muy revuelto y Joe solo se reía de mí.
-no me parece gracioso- dije, puedo jurar que mi cara estaba pálida.
-claro que lo es, te ves fatal- me dijo riendo.
-gracias, es lo más lindo que me has dicho desde que nos conocemos- le dije rodando los ojos y le di la vuelta, el me abrazo por detrás.
-ya, no te enojes- me dijo al oído.
Joe y yo estábamos sentados en una banca esperando que el mareo se me pasara pero no se iba y mi estomagó se sentía aún más revuelto. De un momento a otro empecé a vomitar sin poderlo evitar inclinándome hacía a un costado. Me invadió una vergüenza tremenda al recordar que Joe estaba a un costado de mí, sentí sus manos en mi cabeza y recogió mi cabello en una coleta con su mano, aún más vergonzoso. Me enderece en la banca y Joe soltó mi cabello.
-voy por agua- dijo con una sonrisa burlona. Yo lo vi caminar hasta un puesto y regreso con una botella de agua. Me enjuague la boca y mis mejillas me ardían.
-deja de sonreír así- lo regañe.
-¿Por qué?-
-es vergonzoso, me has visto vomitar- dije.
-tranquila cariño he visto cosas peores- dice sonriendo.
Cuando regresamos a casa de mis padres, ellos ya estaban dormidos, Alex se fue a su habitación, yo a la mía y Joe a la de él. En cuanto estuve en mi habitación me lave los dientes, sentía un sabor amargo en la boca y no era nada agradable, después de lavarme varias veces me di una ducha, me puse el pijama y me acurruque en las cobijas para intentar dormir, pero no lo lograba.
Salí de mi habitación y camine hacia la de Joe intentando no hacer ruido para no despertar a mis padres y que se armara un escándalo. Di pequeños golpes en la puerta, nadie contesto, pose mi mano en la perilla de la puerta y la gire un poco, para mi sorpresa la puerta no tenía seguro, entre a la habitación Joe no estaba ahí, la luz estaba apagada pero la luz del baño reflejaba un poco, se escuchaba el agua caer >>debe estar dándose una ducha<< La ventana de la habitación estaba un poco abierta y mi piel lo resintió, me acerque a la cama y vi la sudadera que Joe llevaba hoy cuando estuvimos en la feria, tenía frio y la playera de mangas cortas no me proporcionaba el calor suficiente, tome la sudadera y me la puse, el olor de Joe me rodeo era como si estuviera abrasándome en ese momento. Me acosté en la cama y sin darme cuenta me quede dormida.
Empecé a sentir mi mejilla húmeda, me moví en la cama y al abrir los ojos lo primero que pude ver fue a Joe sonriendo. Su cabello estaba mojado y caían gotas de agua de las puntas mojando mi rostro.
-¿Qué hace aquí señorita?- me pregunto.
-umm no es importante… quiero dormir- me volví a acomodar en la cama y me tape con la cobija, pude escuchar la melodiosa risa de Joe, sentí como bajaba de la cama, no podía dormirme pero no quería ver que hacía.
-tus padres se van a molestar si te quedas aquí- dijo después de acostarse también en la cama.
-no se van a dar cuenta- dije, sentí sus brazos rodeándome y acercándome a él.
-dulces sueños cariño- susurro yo solo me acurruque en su pecho y me quede profundamente dormida.
Cuando volví a abrir los ojos, aún no había luz solar fuera, mire el reloj en el buró a un costado de la cama y eran 5:30 por lo regular mis padres se levantan a las 6, nunca entendí por qué. Joe estaba abrazado a mi cintura y su cabeza estaba recargada en mi pecho yo lo abrazaba a él. Estaba profundamente dormido y no quería despertarlo me moví con cuidado en la cama, le di un beso en la frente y salí de la habitación.
Después de almorzar, Joe se despidió de mis padres y Alex, pues tenía que regresar a N.Y. para hacer maletas e ir a Bristol, Inglaterra. Pues ahí pasaría las fiestas de año nuevo, con su familia.
-listo- dijo al subir la última maleta al maletero. Yo estaba parada con mis manos dentro de las bolas de la sudadera gris de Joe. –Ven aquí- me dijo y abrió sus brazos, yo camine a él y lo abrace.
-te voy a extrañar- dije.
-y yo a ti. Pero solo serán un par de semanas- dijo.
-lo sé- volví mi mirada hacia él y sonreí de lado.
-me gusta esa sudadera- dijo divertido.
-si, a mí también- ambos reímos.
-tengo que irme ______- yo asentí. –te quiero-
-también te quiero- dije se acercó a mí y me dio un beso en los labios, subió a su auto y lo vi alejarse por aquella larga calle.
Justo a las 12:1. Mi madre me dio un sobre blanco. No le tome mucha importancia hasta que estuve sola en mi habitación, lo abrí y sonreí al ver su letra plasmada en un papel.
“Como de costumbre al escuchar las campanadas empezare a pensar en todo lo sucedido en el año que acaba de terminar, en las cosas que aprendí y las cosas que perdí, la gente que conocí y me daré cuenta que hay personas que llegan a tu vida para darle luz unos momentos y otras que se quedaran por más tiempo pero tarde o temprano también se irán, pero el año pasado encontré a alguien especial muy especial que me ha hecho cambiar de parecer lo cual a muchas personas les llego a parecer casi imposible, pero esa mujer descuidada que siempre olvidaba su paraguas para protegerse de la lluvia me cautivo desde el primer momento en que la vi sonreír. Desde el primer momento quería saber todo sobre ella desde el primer momento. Me da miedo pensar que ella un día se tenga que ir y llevarse con ella la luz que ahora me hace feliz, por eso no me importa lo que suceda nunca te voy a dejar ir _______ sin intentar todo lo posible para que tu luz permanezca conmigo siempre y siga alumbrando la oscuridad que antes de que tu aparecieras rodeaba mi corazón” Joe. J.

Después del primer día del año tuve que volver a mi departamento en N.Y. no había hablado mucho con Joe, prácticamente nada. Solo una vez para desearle lindo año y darle las gracias por la carta que había dejado con mi madre, él también me agradeció por mi obsequio de navidad el cual deje debajo del árbol de su departamento el día que fuimos a casa de mis padres, claro está que él no se había dado cuenta hasta que regreso a su departamento.
Sonrío al recordar mi obsequio para él, tal vez para alguien no es algo muy significativo y hasta un poco tonto para esta fecha del año pero para mí y espero que para Joe también un paraguas rojo sea más que un regalo.
El antiguo paraguas rojo de Joe, se rompió un día por mi culpa, estábamos en el parque paseando, una ligera llovizna nos mojaba, Joe insistía en que me cubriera con el paraguas pero yo no le hacía caso, le quite el paraguas de las manos y me eche a correr con él, Joe me veía molesto, después de la vez que enferme Joe se puso muy paranoico con respecto a las enfermedades respiratorias y yo. Cuando estuve lo suficiente alejada de Joe, cerré el paraguas, estaba a punto de abrochar el pequeño listón para evitar que se abriera nuevamente cuando un grupo de ciclistas paso a un costado de mi haciéndome perder el equilibrio y no solo a mí también a uno de los ciclista, la punta metálica del paraguas se atoro en la llanta de la bicicleta tanto el pobre hombre como yo caímos al suelo, a ninguno nos pasó algo grabe excepto por el paraguas que se había roto. Joe se molestó conmigo no exactamente por descomponer el paraguas pero estaba molesto lo sé, al final termino sonriendo como siempre y burlándose de mí.
En verdad quería escuchar su voz, pero sabía que si debe de estar ocupado con su familia después de no haberlos visto en mucho tiempo según tengo entendido, estoy segura que está pasando tiempo con ellos y eso me hace sentir bien.
No tenía idea de cuando regresaría a N.Y. mi corazón quería saberlo, tener la esperanza de que un día lo volverá a ver, pero el estar con la incertidumbre no le hace bien, cada vez que dan un golpe en mi puerta imagino que pude ser el, o cuando golpean la puerta de mi departamento. Mi paranoica mente empieza a inventar historias del otro mundo haciéndome sufrir nada más. Intento alejar esos pensamientos absurdos, Joe me quiere y no tengo de que preocuparme o al menos eso espero.
Rose se ha ofrecido a llevarme a mi departamento como cada viernes al salir de la oficina, yo se lo agradezco pero prefiero ir en bus, me ayuda a pensar, a algunas personas no les apetece viajar en autobús pero a mí me agrada, pensar en todas las personas que han subido tan solo en ese día a ese bus, cada uno con destinos diferentes e historias diferentes detrás de ellos, es simplemente emocionante o lo es para mí.
Mientras caminaba hacia la parada del bus, puedo jurar que del otro lado de la calle pude ver un paraguas rojo >> ¿el no tener a Joe cerca, me está volviendo loca?<< seguí caminando intentando ignorar lo que me pareció ver, llegue a la parada del bus, esperando a que este llegara. Subí al bus y descarte por completo la idea de haber visto a Joe. Llegue a mi departamento, estaba muy cansada tenía mucho trabajo, lo malo de las naciones siempre era eso que al regresar el trabajo se había amontonado y tenía que hacerlo todo lo más rápido posible.
Después de prepararme algo para cenar >>así es ahora intento cocinar ha sido un propósito y espero lograrlo<< me di una ducha me puse el pijama y me acomode en mi cama, mis ojos pesaban y se cerraban rápidamente. Mi cama estaba más cómoda que otros días o tal vez simplemente estaba muy cansada de haber estado de aquí para halla todo el día con zapatos altos, la buena noticia era que era viernes y podría dormir hasta tarde. Unos golpes en mi puerta me despertaron. Gruñí. ¿De verdad estaba pasando? Faltaban tan solo 15 minutos para las 12 y alguien viene a molestar. No me levante de la cama, tenía la esperanza de quien quiera que fuera que estuviera tocando se diera por vencido al no recibir respuesta alguna de mi parte. Pero esa idea se esfumo cuando los golpes volvieron a sonar, ahora más fuerte, me levante muy molesta, ni siquiera me tome la molestia de prender alguna de las luces del pequeño departamento. Abrí la puerta estaba furiosa pero al verlo a él con esa sonrisa que tanto extrañaba y tenía tanto de no ver me desarmo por completo.
-¿Finn? ¿Qué haces aquí?- dije sin poder creerlo.
-deja las preguntas tontas para después y abrázame- dijo sonriendo. No lo dude ni un momento me avente a sus brazos, ambos nos abrazamos tan fuerte.
-¿_________?- escuche, esa voz la conocía mejor que nada y podría reconocerla entre cientos. ¡JOE!.


Me solté de Finn y lo vi, parpadee varias veces para asegurarme que de verdad era él y no una ilusión mía, cuando estuve completamente segura, camine rápido hacia él
Y lo abracé.
-Joe- dije abrazada a él, pero no escuche una respuesta proveniente de él y apenas me abrazaba, me separe de él subí mi mirada para ver su rostro y su mirada estaba completamente clavada en Finn y la de Finn en la de Joe. En el rostro de Joe se veía cierto enojo sin embargo en el de Finn había una ligera sonrisa burlona característica de él. –umm Joe, él es Finn un gran amigo-
-su mejor amigo- dice Finn aun con esa sonrisa burlona en el rostro.
-sí mi mejor amigo- continuo yo, Finn camina hacia Joe y extiende su mano para saludar a Joe, Joe la toma y después sonríe de la misma forma que Finn.
-mucho gusto Finn, soy Joe, el novio de _______- dijo y me abrazo por la cintura con un brazo para acercarme a él.
-¿tu novio?- me pregunta Finn después de soltar la mano de Joe.
-si, creí que seguías tomando fotos y seguías incomunicado, por eso no te había contado- le dije.
Nadie dijo nada por varios minutos era incomodo estar con mi novio y mi mejor amigo, en verdad nunca creí que sería así cuando se conocieran.
-umm ¿quieren pasar?- les pregunto a los dos.
-de echo _____, quería saber ¿si me dejas quedarme unos días contigo?- dice Finn sonriendo.
-claro Finn, será como vivir juntos de nuevo- digo feliz pero parece que Joe no lo está ese gruñido que soltó cuando Finn hablo.
-umm supongo que estoy sobrado justo en este momento- dice Finn. –un gusto conocerte Joe- continua y toma su gran mochila y entra a mi departamento.
-¿Por qué no me dijiste que venias?- le pregunto a Joe.
-¿Quién es el?-
-umm Finn un, mi mejor amigo-
-no sabía que tuvieras un mejor amigo- me dice.
-pues sí, lo conocí hace varios años y… no entiendo por qué hablamos de él. Te extrañe- digo y vuelvo a abrazarlo.
-y yo a ti cariño- dice y por fin me abraza, se siente tan bien tener sus brazos alrededor mío de nuevo, su olor y su esencia me acarician. Cuando nos separamos levemente ambos sonreímos, Joe se acerca a mí y me besa yo obedecí el ritmo que sus labios llevaban, era exquisito.
-si no fuera porque Finn se va a quedar en mi departamento te invitaba a quedarte conmigo-
-no te preocupes cariño, de cualquier manera tengo que regresar a mi departamento-
-ok- digo, me da un beso en la frente y sonríe.
-¿te veo mañana?-
-si- sonrío, me da un fugaz beso en los labios y se va. Lo veo desaparecer y entro a mi departamento, para encontrarme con mi mejor amigo sentado en el sofá. Me acerco a él y me siento a un costado de él, me pasa el brazo sobre los hombros y me acerca a él. –No puedo creer que estés aquí- el digo.
-perdón por no avisar-
-no te preocupes, me alegra verte, de verdad te extrañaba Finnegan-
-y yo a ti, ahora cuéntame sobre tu novio-
-umm bueno, se llama Joe Jonas es escritor lo conocí de una forma un tanto peculiar pero perfecta-
-me pareció que no le agrade-
-umm tranquilo apenas y han cruzado un par de palabras después se llevaran de maravilla-
-¿Cuánto tiempo te quedaras? Espero que no sea poco-
-no lo sé nena, supongo que unos días, estoy esperando que una revista en Australia me confirme un empleo-
-¡¿de verdad?! ¡Eso es fantástico!- digo y lo abrazo aún más fuerte.
-lo sé ¿y tú? ¿Qué tal tu trabajo?-
-umm bien-
-no es la respuesta que esperaba- me dice.
-bueno, no es el trabajo soñado, pero está bien-
-no suenas animada nena-
-bueno, no lo estoy, creí que trabajar en N.Y. sería más emocionante, antes hubiera creído que venirme a N.Y. fue un error y mejor hubiese aceptado desde un principio la propuesta de la revista en Australia-
-¿antes?-
-si, antes-
-supongo que tu novio tiene que ver con ese cambio de opinión-
-estas en lo correcto- Finn me hace acomodar mi cabeza en sus piernas y empezó a acariciar mi cabello hasta que me quede dormida.
Cuando volví a abrir los ojos estaba en mi cama con la cabeza recargada en el pecho de Finn, sonreí al recordar los días en los que vivimos juntos.
Mientras estudiaba diseño en la universidad local, hubo un concurso para poder estudiar un semestre en una universidad de Australia el último semestre de la carrera sin dudarlo concurse y obtuve una de las 10 becas que ofrecían. Recuerdo que el día que llegue al que sería mi departamento o mejor dicho habitación encontré a un chico dormido sobre la única cama que había en el lugar. Tuve que despertar al chico de cabello claro y después pelear con él porque estaba en mi cama y mi habitación, después de ir a arreglar el asunto a las oficinas nos dijeron que había un problema y que intentarían arreglarlo para que cada uno tuviera su propia cama pero mientras se solucionaba tendríamos que vivir juntos. Fue todo un caos los primeros días, Finn no me tragaba y ni yo a él, pero sentía cierta tracción física por él, me encantaba verlo dormir y también hacerlo enojar. Después de un mes de pelear, terminamos arreglando las cosas y nos hicimos grandes amigos, por un tiempo mis sentimientos hacia el no cambiaron, me rompía el corazón verlo con otras chicas pero me hacia sonreír cada vez que me llamaba “nena” al final entendí que solo era una amistad lo que podía haber entre nosotros y mis sentimientos hacia el cambiaron. Cuando terminamos la universidad, a Finn le ofrecieron tomar fotos para una revista de paisajes y a mí un puesto en una revista en Australia, Finn acepto y desde entonces lo he visto un par de meses, en cambio yo, no lo acepte y me vine a N.Y. buscando un gran trabajo y bueno no fue lo que espere.
Me levante de la cama y fui al baño a darme una ducha.
-¿___________?- escuche la voz de Finn.
-estoy en el baño-
-umm alguien toca- dijo.
-¿puedes abrir por favor?-
-claro nena- lo escucho decir y sonrío. Al terminar de arreglarme salí a la sala y ahí estaba Joe sentado en un sofá y justo frente a él Finn.
-hola Joe- lo saludo, él se acerca a mí y me abraza.
-hola cariño-
-tengo que hacer unas cosas, así que me daré una ducha si no te importa- me dice Finn.
-para nada- Finn sonríe y se va.
-¿esta lista señorita?-
-umm ok-
-¿Qué pasa?-
-nada es solo que no se me hace muy educado dejar a Finn, acaba de llegar-
-yo también-
-ya lo sé, pero a él no lo he visto en varios meses-
-dijo que tenía cosas que hacer-
-umm ok. Pero espera un momento- le digo a Joe, camino hacia mi habitación donde entro Finn. Cuando estoy ahí lo veo de espaldas sin camisa y una punzada ataca mí estómago. -¿Finn?-
-¿Qué pasa nena?- me dice y se voltea quedando frente a mí. ¿Cuándo aparecieron esos músculos marcados en su cuerpo?
-umm… voy a salir con Joe ¿te molesta?-
-de molestarme me molesta, pero no te preocupes tengo que hacer unas cosas, pero señorita, mañana estaremos juntos todo el día ¿ok?-
-está bien- digo y sonrió.
-te quiero mucho nena- me dice y me abraza.
-y yo a ti Finn- también lo abrazo y en el momento que mis manos tocan su espalda siento nuevas punzadas en un estomago ¿Qué pasa contigo ________?
-listo- digo al regresar a la sala con Joe. Salimos del edificio subimos a su auto.


-¿A dónde vamos?- le pregunto a Joe después de un rato.
-es una sorpresa cariño, pero me alegra que traigas converse y no zapatos-
-umm dime- le pido.
-no señorita, no se desespere-
-ok… umm ¿y cómo te fue con tu familia?-
-muy bien, de verdad los extrañaba mucho, fue muy divertido- un brillo en los ojos de Joe que no había visto antes apareció.
-me alegro tanto- le digo sonriendo.
-por cierto ¿alguna vez has ido Bristol?-
-umm no- digo, nunca he estado en alguna parte de Europa.
-bueno, pues tal vez vayas-
-¿Por qué?-
-mi mamá quiere conocerte-
-¿Ha sí?-
-sí, claro todos quieren conocerte pero digamos que mamá más-
-eso me hace sentir un poco de nervios-
-tranquila cariño, no pasara nada, de cualquier forma será después. Cuéntame de Finn- me pide.
-claro, umm Finn y yo nos conocimos en Australia y…- le conté prácticamente todo sobre Finn y yo, hasta que en algún momento me sentí atraída por él, Joe no decía nada solo asentía y por momentos sonreía, yo no dejaba de hablar, hay tanto que se puede decir de Finn y ahora que Joe me pide contarle sobre él, quiero que se dé cuenta que es un gran chico y amigo mío.
-umm llegamos- die Joe de pronto. Cuando puse atención al mi alrededor me di cuenta que estábamos en una especie de campo, había varios carros a nuestro alrededor. Joe salió del auto y abrió la puerta del copiloto para ayudarme a salir.
-¿Qué es esto?- pregunto.
-uno de mis lugares favoritos-
-pero…-
-ven tenemos que caminar un poco- me interrumpe, me toma de la mano y empieza a caminar.
-¿A dónde vamos?-
-para halla- señala frente a él, pongo atención y veo ¿avionetas? Y curiosos bultos caer desde el cielo.
-oh dios- digo al caer en cuenta de donde estamos. -¿paracaídas? ¿Es en serio?- le pregunto.
-claro que es en serio, espero que no hallas comido nada aun- me dice.
-¿Qué?- freno por completo mi caminar. -¿no pretenderás hacerme brincar?- le digo.
-no, no solo lo pretendo lo vas a hacer-
-pero…-
-pero nada ____, te va a gustar, te lo aseguro, además brincaremos juntos-
-ok- digo < me repito. Después de caminar un poco llegamos a un local, después de unas rápidas clases de como brincar y ponernos los trajes subimos a la avioneta, creo que estaba temblando y Joe se burlaba de mí.
-deja de reírte- le digo.
-te ves adorable temblando- dice.
-listo muchachos es hora de engancharlos- nos dice el instructor cuando ya estábamos varios metros ene l aire. Me paro frente a Joe y enganchan mi traje al de el y al paracaidas con barios arneses, el miedo me invade cuando el instructor abre la puerta y el viento golpea nuestra cara. –Es hora, brinquen ahora- nos dice.
-cariño no te pongas tensa- me dice Joe yo solo niego con la cabeza, tengo los ojos muy abiertos. -______ cierra los ojos y confía en mi- dice Joe en mi oído, le obedezco y antes de poder hacer algo mas siento un hueco el estomago provocado por el brinco que dio Joe junto conmigo para salir de la avioneta. –abre los ojos me dice Joe- los abro y empiezo a gritar en cambio Joe ríe divertido, De pronto se siente un fuerte jalón que nos eleva un poco cuando, Joe desplego el paracaídas y ahora la caída era lenta relajante hasta un poco divertida. Los brazos de Joe estaban alrededor de mí y sentía su respiración en mi oído.
Fuimos a almorzar y Joe no dejaba de burlarse de mí, fingí estar molesta o al menos lo intente pues no me duro mucho el gusto, Joe hacia y decía cosas para hacerme reír y los consiguió.
Estuvimos el día completo juntos, fue perfecto el estar con Joe me hacía olvidarme de todas los problemas y el resto de la gente, lo único importante era él y yo, nada más ni nadie más.
-¿Cuánto tiempo se quedara tu amiguito en tu departamento?-
-no lo sé, me dijo que algunos días que está esperando la confirmación de un trabajo en Australia-
-espero que no tarden en confirmarle-
-no seas así Joe, Finn es una gran persona-
-bueno, para mi ningún sujeto que se quede en el departamento de MI novia es buena persona-
-no es para tanto, ya te he dicho que solo somos amigos y lo que sentí por el desapareció hace varios años-
-no importa cariño, ¿Cómo te sentirías tú, si una amiga mía se quedara unos días en mi departamento?-
-umm…-
-exacto, confió en ti ______, eso es obvio pero aun así no puedo evitar no sentirme un tanto molesto por su presencia nada me asegura que el no intentara algo-
-umm ok Joe, tienes razón, pero no puedo correrlo o algo parecido, además solo serán unos días, pero para que el señor este más tranquilo te prometo que si el intenta algo más, le pediré que se vaya-
-o no le digas nada y te quedas conmigo en mi departamento mientras se va-
-umm esa es una buena alternativa- le digo sonriendo.


Antes de entrar a mi departamento le dije a Joe que le había prometido a Finn pasar todo el día de mañana con él, la idea no le gustó mucho pero término aceptándolo aunque de mala manera.
Al día siguiente Finn y yo salimos en bicicleta a dar un paseo por N.Y. andabas de un lado a otro comiendo golosinas como se fuéramos niños pequeños, el estar con él me recordó los días de universidad, cuando todo era más relajado y tranquilo. Finn me contaba sobre los lugares que había visitado en todo este tiempo y las cosas que había visto.
Estábamos en un parque comiendo un helado yo solo oía con atención todo lo que me decía, suelo ser de esas personas que les gusta ser escuchadas, que no dejan de hablar cuando están en confianza, pero con Finn siempre había sido diferente me gustaba verlo y oírlo era extraño, siempre que me contaba alguna cosa, era realmente entretenido y gracioso. En algún momento de mi carrera tuve que hacer un escrito sobre alguien, lo hice sobre Finn, nunca le deje leerlo es más ni siquiera sabe que el escrito con el que gane uno de los concursos más importantes de la universidad fue inspirado en él.
Siempre creí que el cariño que sentí y siento por Finn era el más grande, que nunca iba a poder querer a alguien más que a él, pero ahora esta Joe, de verdad lo quiero, es lo mejor que me ha pasado desde que estoy en N.Y. pero el cariño hacia él y hacia Finn es completamente diferente de todas formas, aunque en realidad no se cual es mayor, sé que el cariño por Joe debe de ser mayor es mi novio, pero Finn es… es simplemente él.
El volver a ver a Finn me ha confundido un poco, no de lo que siento por Joe, pero si por lo que siento por el mismo Finn, posiblemente el hecho de no haberlo visto por un largo tiempo es lo que ha producido esta enredadera en mi cabeza y posiblemente también en mi corazón.
Finn se quedó un par de días más en mi departamento y después se fue, pues le confirmaron el trabajo en Australia, cuando lo acompañe al aeropuerto para despedirlo, antes de que subiera al avión me di cuenta que en realidad lo quiero y mucho pero más como un hermano el verlo apunto de marcharse fue como ver a Alex irse de campamento por un largo tiempo cuando era pequeño. Cuando lo vi desaparecer por aquella puerta me sentí realmente triste y una lagrima escapo de mis ojos, pero nada más. Joe estaba feliz de que Finn se fuera, a pesar de mis intentos por hacer que se llevaran bien o por lo menos no se saludaran de mala gana pero no funciono.
Cada vez que estaba con Joe, sentía que lo quería aún más era algo difícil de explicar, cuando hablaba con Alex, me preguntaba sobre Joe y como estaban las cosas con él, no entiendo por qué siempre se comportaba así cuando hablábamos de él. De Finn no sabía mucho solo que el trabajo en Australia estaba mejor de lo que esperaba el único problema según él era: No es suficiente el tiempo que tengo para poder hablar contigo nena- siempre me dice eso cuando le pregunto sobre su trabajo, de vez en cuando me envía mensajes al celular diciéndome que me quiere, no les tome mucha importancia pero nunca se lo mencione a Joe, ni pienso hacerlo podría ser algo peligroso.
-señorita Farrow- dice el señor Ferguson al entrar a mi oficina.
-¡oh! ¿Está todo bien señor Ferguson?- le pregunto mientras me levanto de mi asiento.
-si, no se moleste- dice para que vuelva a tomar asiento, yo hago el mismo gesto para que el también tome asiento.
-queria informarle personalmente que la revista le ha dado 2 semanas de vacaciones, posiblemente no es mucho y sabemos que se merece mas por el trabajo que ha estado haciendo- < pienso- pero no podemos darle más días de vacaciones y dejar que el siguiente número de la revista no sea tan bueno y…- El señor Ferguson empezó a decir muchas cosas a las que no le puse atención solo pensaba en que tendría 2 semanas para mí y para descansar. -…su vacaciones empiezan el lunes señorita- me dice y sale de mi oficina.
Joe y yo habíamos quedado para comer juntos en aquel restaurante donde sentí celos por la mujer que lo acompañaba, sonreí al recordar ese día, sentí celos hasta de mi amiga. Joe y yo comeríamos juntos e iríamos al cine después del trabajo pues el iría a ver a su familia a Bristol.
Al entrar al restaurante fue imposible no verlo, pareciera que Joe tiene luz propia, llama la atención sin intención alguna, cualquier persona nota su presencia en cualquier lugar. Sonreí cuando nuestras miradas se encontraron camine hasta la mesa donde se encontraba, cerca de la ventana, cuando estaba apunto de llegar el se levanto de su lugar, estábamos frente a frente, Joe rodeo mi cintura con uno de sus brazos atrayéndome hacia el, mientras que su otra mano acariciaba el contorno de mi cara, no podia apartar la mirada de sus ojos era como si estuviera hipnotisada por esos hermosos color café. Acerco su rostro hacia el mio y me beso en los labios ligeramente robándome un suspiro al alejarse. Tomamos asiento, hicimos nuestra orden y unos minutos después ha llegado nuestra comida.
-¿Cómo ha estado mañana, cariño?- me pregunto, me derretia el corazón escucharlo llamarme de esa forma o de cualquier otra forma, tan solo con escuchar mi nombre salir de su boca me derretia por dentro.
-umm bien de echo me dieron una noticia hoy, el señor Ferguson- deje el tenedor en la orilla de mi plato, Joe me puso mucha atención. –Me ha dicho que apartir del lunes tengo 2 semanas de vacaciones- dije sonriente, Joe también sonrio.
-eso es genial- me dijo.
-lo se, aun que hubiera preferido que me las hubieran dado antes o después no enta semana- dije.
-¿Por qué?-
-bueno, me hubiera encantado que tu estuvieras en N.Y. durante mis vacaciones- Joe solo se quedo pensando y no dijo nada. -¿pasa algo?- le pregunte.
-no exactamente, ¿tienes planes?-
-¿para mis 2 semanas de vacaciones?- pregunte, el asintió. –no en realidad, estaba pensando en ir a casa de mis padres y arreglar mi departamento como pintarlo o algo así. ¿Por qué?-
-por que no podras hacer nada de eso, si no estas qui- dijo con una enorme sonrisa en el rsotro.
-¿a que te refieres?- pregunte sin entender.
-que usted señorita, me acompañara a Bristol- me dijo como si nada.
-espera, que ¿yo que?-
-si, vamos a ir juntos a Bristol- dijo sonriendo.
-pero…-
-no importa lo que digas ______, vamos a ir, lo he decidido, es más, comprare tu boleto ahora mismo- dice, toma su celular que yace sobre la mesa, marca un numero, estoy por intentar protestar de nuevo pero su dedo índice sobre mis labios me calla por completo. –si, hola buenas tardes, soy Joe Jonas, tengo una reservación para Bristol mañana a medio día, me gustaría comprar un boleto mas- lo escucho decir. –umm ¿no hay mas lugares en ese vuelo? Bueno cancele el boleto que ya tengo y cámbieme a alguno donde halla dos lugares, ok esperare… umm muy bien entonces el vuelo sale a las 8:00 de la mañana, perfecto, gracias- dice y cuelga. –listo, mañana el vuelo sale a las 8:00 pero tenemos que estar ahí a las 7:00 para no tener problemas con los boletos- dice.
-supongo que no puede decir que no ¿verdad?-
-tienes razón, cariño-
-bueno, entonces supongo que no te podre ver al salir del trabajo, tengo que preparar mi equipaje- digo seria.
-¿estas enojada?-
-no, pero un poco molesta- digo con una mueca en el rostro.
-no te enojes ______, por favor- dice levantando mi rostro por la barbilla con su mano, delicadamente.
-esta bien- digo después de soltar un suspiro, Joe sonríe se incorpora en la mesa y me da un beso en los labios dejándome completamente aturdida por la sesancion que produce el en mí.
Joe me acompaño hasta la entrada del edificio donde trabajo, mientras caminábamos hacia ahí nos poníamos de acuerdo para mañana irnos a Bristol, el pasaría por mi a las 6:30 am en mi departamento.
-te veo mañana entonces- le digo, después le doy un pequeño beso en los labios, pero no es suficiente para Joe, me detiene de la cintura con un brazo y vuelve a besarme, rosa la punta su nariz con la mía haciéndome temblar.
-te veo mañana, cariño- me dice.
-te veo mañana- sonrío le doy un último beso y entro al edificio.
Cuando mi jornada de trabajo termino en vez de ir directo hacia mi departamento para preparar mi equipaje fui de compras al centro de comercial. Tenía dinero ahorrado y lo tenía para comprar ropa cuando se diera la ocasión y bueno creo que la ocasión llego, conoceré a la familia de Joe, no estoy segura de si conoceré a sus 3 hermanos pero sé que a sus papás si los conoceré, no quiero ir con mi ropa de oficina o jeans y después sentirme como un bicho raro. Estuve un largo tiempo comprando ropa, regrese a mi departamento en un taxi. Arregle mis maletas y las deje en la entrada de mi departamento. Después me de cenar me prepare para irme a dormir.


Al principio no podía dormir estaba nerviosa, muy nerviosa, pero después de un largo rato me quede profundamente dormida, tanto que no escuche la alarma sonar, si no hubiera sido por que Joe me habló por teléfono no me hubiera despertado, estaba terminando de arreglar mi cabello cuando mi móvil empezó a sonar.
-hola- conteste después de poner el altavoz.
-hola nena- la amistosa voz de Finn me hizo sonreír.
-¿Cómo estas Finn?- le salude.
-bien, ¿y tú?-
-un poco nerviosa- admití.
-¿Por qué? ¿Todo bien con tu novio?- dijo con recelo.
-si muy bien, de hecho por eso estoy nerviosa- dije terminando de arreglarme, tome el móvil y quite el altavoz.
-entonces ¿Qué pasa?-
-umm voy a Bristol a conocer a la familia de Joe- dije.
-¿Qué? ¿Tan pronto?-
-si, es que me han dado vacaciones en mi trabajo y Joe ya tenía planeado ir a Bristol, cuando le dije que tenía vacaciones preparo todo ayer por la tarde para que yo lo acompañara. Es muy lindo, su madre me quiere conocer desde año nuevo y umm no veo ¿Por qué no? Además no me gusta no ver a Joe por mucho tiempo-
-entonces, ¿las cosas con Joe van muy en serio?-
-no lo se Finn, de verdad lo quiero y creo que el a mí, es muy pronto para saber si esto es muy en serio, pero es lindo y me gusta lo que siento, tal vez si es amor-
-¿y que siente Joe?-
-no lo sé Finn, como te dije, todo paso muy rápido cuando nos conocimos pero no se si lo que el siente es exacatamente amor, tu sabes la palabra “amor” significa mucho para una persona que sueña con una historia de libros como yo-
-lo sé nena…- unos golpes en la puerta se escuchan.
-ese debe de ser Joe, me encantaría seguir hablando pero tengo que irme- le digo mientras camino hacia la puerta principal.
-ok, después hablamos nena-
-si, adiós Finn-
-adios ____ que tengas buen viaje y _______-
-¿si?-
-te quiero-
-umm yo también Finn, adiós- dije y enseguida colgué. En cuanto abrí la puerta me lance a los brazos de Joe, él también me abrazo.
-umm que cariñosa- ronroneo en mi oído yo me estremecí- -¿Está todo bien?-
-si ¿Por qué la preguntas?- le dije un poco alejada de el para poder ver su rostro.
-no lo sé, solo curiosidad, ¿nos vamos?-
-si- me di vuelta para tomar mis maletas pero Joe me jalo de nuevo hacia él, su nariz y mi nariz se acariciaban ligeramente al igual que nuestros labios.
-se me olvidaba- susurro y después me beso, yo seguí el beso y lo abrace por el cuello acercándolo más a mí, con la intención de poder sentir su embriagador sabor aún más en mí. Al separarnos ambos sonreímos, me dio un ligero beso en la comisura de la boca y me ayudo con mis maletas.
Joe estaba hablando con la señorita que vende los boletos del avión, mientras yo esperaba a unos pocos metros de él. De pronto recordé mi pequeña conversación con Finn en la mañana sobre todo lo último que dijo <<… que tengas buen viaje y ______... te quiero>> Finn me había dicho que me quería antes, pero esta vez sonaba diferente como si su “te quiero” significara más un…
-¿en qué piensas?- me dijo Joe al oído después de abrazarme por detrás.
-nada importante, estoy un poco nerviosa y hambrienta- le dije.
-bueno vamos a arreglarlo- dijo. Llevamos las maletas para que las llevaran con el resto de las maletas de los demás pasajeros y después fuimos a un restaurante a un costado del aeropuerto.
-¿Por qué no intentas dormir un poco?- me pregunto Joe. El avión ya había despegado hace unos minutos.
-no tengo sueño- dije.
-tranquila cariño, no tienes por qué estar nerviosa-
-no puedo evitarlo-
-te ves tan linda cuando haces esos gestos con la boca- tomo mi rostro por la barbilla y me dio un ligero beso en los labios. –Te quiero tanto ______- dijo y volvió a besarme fugazmente. –Ven- dijo después de acomodarse en su asiento, yo me acerque a él y me acurruque en su pecho abrazándolo por la cintura.
-qué bueno que no tenías sueño- se burló Joe cuando me respete.
-que gracioso Joseph, ¿Cuánto he dormido?-
-media hora cuando mucho- dijo.
-eres un exagerado- dije y le di un pequeño golpe en el brazo. -¿tú también has dormido?- le pregunte.
-eso quería pero tus ronquidos no me lo permitían-
-yo no ronco- le dije.
-eso crees tú-
-eres un mentiroso Joseph- dije, me cruce de brazos indignada y volví mi mirada hacia la pequeña ventana.
-era una broma cariño-
-pues no eres muy gracioso- le acuse intentado mantenerme seria pero al final termine riendo y Joe también varios < por el resto de los pasajeros hicieron que Joe y yo dejáramos de reír. -¿tienes sueño?- le pregunte.
-si, tuve que levantarme muy temprano para llevar a Winston a la veterinaria para que cuidaran del mientras no estamos- me dijo. –perdón
- dijo después de bostezar. Me acomode en el asiento, brazos y Joe rápidamente mi intención, se acomodó en mis brazos, recargando su cabeza en mi pecho el me abrazo y yo a él. Podía sentir su respiración tranquila mientras dormía. Las sensaciones que recorrían mi cuerpo al tenerlo tan cerca cada vez eran más fuertes y dulces.
La azafata anuncio que aterrizaríamos en un par de minutos y que teníamos que abrochar nuestros cinturones, Joe seguía dormido sobre mi pecho aferrado a mi cuerpo, me rompía el corazón tener que despertarlo pero al final lo hice. Se acomodó en su asiento aun adormilado se abrocho el cinturón, después de estirarse y bostezar, se volvió hacia mi sonriendo tiernamente y me dio un pequeño beso en la punta de la nariz.
-la mejor almohada del mundo- me dijo pícaro, estoy segura que me sonroje y después le di un pequeño golpe en el brazo. Después de bajar del avión fuimos por nuestro equipaje, Joe rento un auto y nos encaminamos a casa de sus padres.
Mientras íbamos hacia ahí, yo veía por la ventana el paisaje, los edificios y los parques le daba un toque colorido y mediterráneo al lugar, simplemente encantador. Tome mi cámara y tome algunas fotos al edificio y unas cuantas más a Joe, las gafas Ray Ban oscuras le daban un toque aún más sexy a mi novio. Mientras atravesábamos un gran puente para salir de la ciudad un montón de globos aerostáticos surcaban el cielo, era algo espectacular, tome fotos de eso, parecía una niña pequeña emocionada con cada cosa que veía durante el camino, pero en verdad todo era precioso y siempre me gusto tomar fotos de los lugares que visitaba, para después poder recordar mejor.
Entramos a un vecindario colorido con casas enormes de grades patios, Joe avanzo varias cuadras, se aparcó frente a una casa de tres plantas color crema y verde.
-llegamos- anuncio. Me sentí aún más nerviosa, Joe bajo del auto y después abrió la puerta del copiloto para yo salir, noto mi nerviosismo, tomo mi rostro con ambas manos, su vista estaba directa a mis ojos pues había dejado las Ray Ban en el auto, permitiéndome ver sus hermosos ojos. –Tranquila- me dijo y después me acerco a el para besarme. Me tomo de la mano y caminamos hacia la puerta principal de la casa. Toco el timbre una vez y un momento después un hombre con lentes y una linda sonrisa en rostro abrió la puerta.

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sofia1



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MensajeTema: Re: Sobre ti .   Lun Mar 25, 2013 3:42 am



-¡JOE! Que alegría verte hijo- dijo el hombre, se acercó a Joe y lo abrazo.
-hola papá- le dijo Joe aun abrazado al señor.
-tu debes de ser ______- dijo al verme.
-si, un gusto conocerlo señor Jonas- le dije y estire mi mano para saludarle, el la tomo y después tiro de ella y me abrazo.
-pasen muchachos- dijo haciéndose a un lado para nosotros poder pasar.
-¿y mamá?- pregunto Joe.
-está en el patio, voy a avisarle que están aquí, ¿Por qué no le invitas algo de beber a _____, hijo?- dijo mientras se alejaba.
-¿quieres algo?-
-un poco de agua estaría bien- aun estaba nerviosa.
-tranquilizate- me dijo Joe mientras le daba un sorbo al agua.
-dime que lo peor ya paso- le dije, el se acerco a mi y me abrazo.
-me encantaría decirte eso cariño, pero aun falta que conozcas a mamá- dijo y me dio un beso en la cabeza.
-¿Qué quieres decir?- antes de que Joe pudiera contestar escuchamos la voz de el señor Jonas y una mujer.
-¡cariño!- dijo la mujer alegre yo me aleje de Joe y la señora lo abrazo, Joe hizo lo mismo. –Te extrañe tanto- dijo la mujer.
-y yo a ti- ambos dejaron de abrazarse. –Ella es _____ mamá- dijo Joe, volteando a su madre delicadamente para que quedara frente a mi.
-mucho gusto señora Jonas- dije y gracias al cielo no tartamudee.
-el gusto es mio ______- dijo la señora, ambos estiramos la mano las estrechamos y después dejamos de ahcerlo, se volvió hacia Joe. -¿quieres comer algo?- le pregunto.
-¿ustedes ya comieron?-
-aun no, estábamos esperando a que llegaran-
-entonces, comamos- dijo Joe sonriendo.
Estabamos los 4 en la mesa comiendo, Joe platicaba con su madre, mientras yo o decia nada solo sonreía por momentos no sabia que mas hacer.
-Joe nos conto que trabajas en una revista- dijo Paul sonriendo.
-umm si, soy una de las editoras- dije tímida.
-debe de ser un empleto muy interesante- continuo el.
-si, es muy entretenido- dije. –aun que cualquier empleo es entretenido si te gusta, todo depende de cada quien- continue mas relajada, sin darme cuenta, el señor Jonas… umm Paul < continuamos platicando sobre muchas cosas, platicar con el era como platicar con Joe pero un poco mas en serio, la señora Jonas no decia mucho, era como si me examinara es mas creo que lo estaba haciendo, podia sentir su pesada vista sobre mí, era algo muy inquiétate pero intento no tomarle mucha importancia. Joe me había dicho que su mamá era así con todos aún mas con las mujeres que eran novias de sus hijos. < fueron las palabras que Joe utilizo para describirla.
A la mañana siguiente, estaba terminando de arreglarme cuando escuche unos golpes en la puerta de la habitación donde dormiría durante la semana. Abrí la puerta y lo primero con lo que me encontré fueron los dulces labios de mi novio sobre mi frente y después mis labios.
-buenos días cariño- me saludo.
-buenos días- dije y lo abrace escondiendo mi rostro en su pecho. -¿Cómo dormiste?- le pregunte.
-bien, pero hubiera dormido mejor si tu hubieras estado en la misma cama que yo- dijo y mordió el lóbulo de mi oído derecho. –mis papás quieren salir a desayunar ¿vamos?-
-ok, vamos- tome mi bolsa, Joe entrelazo sus dedos con los míos y subimos a la camioneta de sus padres, él y yo íbamos en la parte de atrás aun con nuestros dedos entrelazados, mientras que Paul nos contaba historias graciosas o eso parecían.
Estábamos en la mesa y la señora Jonas estaba, justo frente a mí, su mirada me intimidaba mucho, por momentos no despegaba mi mirada del plato solo para no encontrarme con sus ojos viéndome.
Al regresar a la casa, Joe y Paul fueron a comprar unas cosas que Denise les encargo para la comida, yo quería ir con ellos, no me quería quedar sola con la señora Jonas, pero al final me quede con ella. Recibí una llamada a mi móvil, la conteste en el patio de atrás y ahí estaba la señora Jonas, al terminar la llamada con mi hermano, me acerque a la señora era momento de intentar hacer las cosas menos tensas entre las dos.
-¿te gusta la jardinería?- me pregunto antes de que yo pudiera decir algo.
-prefieron mil veces la jardinería a la cocina- admití.- ¿puedo ayudarle en algo señora?-
-Denise, puedes decirme Denise, y si, ¿podrías ayudarme sosteniendo esto?- dijo. Me acerque a ella y empece a ayudarle con su jardín, ella estaba en la cocina preparando la comida, Paul estaba fuera y Joe y yo estábamos en el patio de atras sentados bajo la sombra del gran árbol.
-¿Qué paso con mi mamá?- me pregunto, su cabeza estaba sobre mis piernas.
-umm le ayude con su jardín- dije jugando con su cabello.
-¿ya se llevan mejor?-
-me dije que podia llamarle Denise ¿eso cuenta?-
-supongo que si- dijo.
-eso no me hace sentir mejor- dije y cruce los brazos, Joe se levanto.
-¿y esto ayuda?- dijo y después me dio un beso en los labios.
-un poco-
-entonces…- dijo y me dio otro beso un poco mas largo. -¿mejor?-
-no en realidad- dije, el sonrió divertido y yo también.
Al finalizar la semana, las cosas entre Denise y yo no cambiaron mucho prácticamente nada, ella me dice _____ yo le digo Denise y ha dejado de verme de esa forma tan extraña. Joe y yo volvimos a N.Y. pasamos por Winston a la veterinaria y también por algo para cenar a un restaurante de comida rápida.
-estoy llena- dije al terminar de comer, estábamos sentados en el mismo sofá en el departamento de Joe.
-yo también- dijo.
-es tarde- dije después de ver el reloj.
-cierto, quédate aquí esta noche y mañana te llevo a tu departamento, ¿si?-
-umm ok-
Joe y yo estábamos acostados en su cama, listos para dormir, mi cabeza estaba sobre su pecho con mi mano hacia figuras extrañas sobre su torso, mientras que el me mantenía muy cerca de el con sus brazos rodeándome.
-le has caído bien a mi papá- dijo de pronto.
-¿crees? El también me ha caído bien y tu mamá pero tengo que aceptarlo me intimida- dije.
-no te preocupes, suele hacer eso con todas las mujeres que están cerca de nosotros y no son de la familia. Pero al final se han llevado bien ¿no?-
-si llevarnos bien es que me permita decirle Denise, si supongo que nos llevamos bien- Joe rio por lo bajo al igual que yo. -¿Qué hubiera pasado si no les hubiera caído bien?- le pregunte.
-umm no lo sé, pero al final te iban a querer-
-¿Cómo tu?-
-umm no tanto- dijo Joe, yo sonreí como tonta.
-¿Cuánto me quieres?- le pregunte.
-umm mucho… demasiado… un te quiero no es suficiente para expresar lo que siento por ti- dijo, al escuchar eso mi corazón se detuvo por un instante. –te amo _______- dijo de pronto.
-¿Qué dijiste?- pregunte.
-que te amo, te amo mucho- dijo de nuevo viéndome directo a los ojos, estaba emocionada por escuchar esas palabras salir de su boca.
-yo también te amo- dije, me acerque a sus labios y lo bese, el dulce sabor de sus labios con los míos me encantaba.
-ya es hora de dormir señorita- me dijo después deposito un beso sobre mi cabeza.
-buenas noches Joe-
-buenas noches cariño-
Al día siguiente Joe me llevo a mi departamento y él se fue a su oficina. Estaba muy aburrida en mi departamento, prendí el ordenador y revise mi mails, tenía algunos sin mucha importancia y uno de una dirección que desconozco, abrí el e-mail y el asunto decía: Es hora de abrir los ojos. Obviamente no entendí pero me llene de curiosidad abrí el e-mail en el solo había algunas frases, eran encabezados de artículos, los busque en internet y todos estaban escritos por Joe. No pude evitar no leerlos.


Y entonces al terminar de leerlos entendí porque Joseph no quería que investigara lo que el escribía, él supo desde el primer momento que yo era una chica cursi y romántica, a la que conquisto con frases y mensajes bonitos llenos de romanticismo justo lo que a mí me gusta y me haría sentir especial y única, y lo logro yo me sentía como la única chica en la vida de Joe, pero ahora no estoy tan segura de eso, posiblemente solo hizo y me dijo lo que dijo para conseguir lo que quería un buen polvo tal vez, tal vez eso era lo único que quería desde el principio y quería seguir teniéndolos, pero ¿Cómo seguirlos con una romántica como yo? ¡Claro! Preséntala a tus padres Joseph y dile que la amas eso debe de ser suficiente para conseguir otro polvo o varios más.
Las lágrimas salían de mis ojos, sentía el corazón en la garganta sentía que no podía respirar, todo era una mentira. Justo en ese momento mi móvil empezó a sonar sin siquiera ver quien hablaba conteste.
-¿qué Pasa?- dije molesta para intentar ocultar mi voz triste.
-cariño, ¿estás bien?- era Joe en el momento perfecto como cuando lo vi por primera vez.
-no me digas cariño, no es necesario mentir Joe- dije.
-¿Qué pasa?-
-¿Qué pasa? Pasa que no es necesario que me digas cariño y me vuelvas a decir que me amas, no es necesario que te engañes a ti mismo con algo en lo que crees que es solo basura- dije conteniendo las lágrimas.
.
-_____ ¿lo has leído?-
-claro que los he leído y me alegro de haberlo, me alegro de haber abierto los ojos, antes de que siguiera ilusionando con ¿Cómo lo dices? ¡Ah sí! “Amor estúpido e irracional”-
-_____ por eso no quería que los leyeras, de verdad yo…-
-nada Joseph, ya te dije no tienes por qué seguir mintiéndome y sabes ¿Qué? No es necesario que me vuelvas a hablar o llamar y mucho menos se te ocurra aparecerte por mi departamento-
-______ ¿de que estas hablando?-
-hablo de que es obvio que esto termino, si es que Alguna vez hubo un inicio, que dudo que para ti la haya habido un hombre como tú, que no cree en esas cosas estúpidas como el amor que solo busca un poco de diversión debe de entender lo que digo, estoy segura que lo que yo estoy haciendo tú lo has hecho con varias veces- dije y colgué.
No lo podía creer, no podía creer que todo lo que Joe me dijo fue mentira. Intente relajarme pero el sonido de mi teléfono no me dejaba en paz, eran llamadas de Joe no conteste ninguna. Todo lo que leí que Joe a escrito resonaba en mi cabeza. –El amor no existe- -solo personas tontas creen y caen en ese juego que llaman amor- -muchos hombres decimos amar a las mujeres porque sabemos que eso les gusta escuchar- -si ellas son felices nosotros conseguimos lo que queremos- -basura y mas basura, eso es el amor- -lo siento señoritas pero el amor es el invento más viejo del mundo-.
Estaba tan triste no podía creer que Joe pensaba eso, creí que de verdad me amaba ¿Cómo fui tan estúpida? Me fui a mi habitación y deje caer en mi cama dejando salir las lágrimas de frustración y tristeza, cuando estire mi mano en la cama toque lo que parecía ser una chamarra la tome y cuando me la deje sobre el cuerpo el olor de Joe me inundo la chamarra era de Joe. Me senté y tome la chamarra entre mis manos y la estruje, me la puse y me acomode de nuevo en la cama, se sentía como si Joe me estuviera abrazando, cerré los ojos he imagine que Joe en verdad estaba ahí, que yo no había leído lo que Joe escribe y que mi relación con Joe seguía siendo perfecta, una perfecta mentira.
No se en que momento me quede profundamente dormida, pero si no hubiera sido por los golpes en la puerta hubiera dormido mucho más tiempo. Me levanté de la cama, camine hacia la puerta aun con la chamarra de Joe puesta. Del otro lado de la puerta podía escuchar a Joe diciendo mi nombre.
-_________, por favor, abre la puerta- lo escucho decir, parecía estar triste.
-¿qué es lo que quieren? ¿Vas a decirme mas mentira?- Le dije a punto de llorar, recargue de espaldas a la puerta.
-por favor escucharlo-
-¿qué vas a decirme? ¿Vas a negar que esto escribe y de todo lo que leí?-
-no, no puedo negarlo porque yo lo escribí, pero quiero explicarte las cosas-
-no quiero escucharte… Joe por favor vete no quiero seguir escuchándote, no quiero abrir escuchando top mentiras… Mentiras que me creí por completo-
-cariño por…-
-no Joe, no mas que cariño, no más de amor, lo más mentiras por favor-
-ok, entiendo que no quieres hablar conmigo y que tampoco quieres escucharme pero tal vez puedas leer algo que empecé a escribir hace un par de meses cuando estaba en la parada del bus esperando un poco de inspiración para escribir nuevamente sobre que el amor no existe … Te aseguro cariño que todas las palabras que te dije con ciertas de verdad te amo, espero que esto no sea un adiós si no un hasta luego- estuve ahí recargada de la puerta derramando lágrimas por un rato mas estaba segura de que Joe ya no estaba del otro lado de la puerta. Me levante del piso de que las lágrimas con mi mano abrir la puerta y al bajar la mirada me encontré con un montón de hojas impresas, las levante entre de nuevo a mi departamento cerrando la puerta, me senté en el sofá de la sala y empecé a leer…

Puedo jurar que esa es la mujer mas descuidada del mundo, siempre olvida abrigarse bien y llevar con ella un paraguas, parece que lo hace a propósito, ¿acaso está loca?
Como siempre, no llevaba con ella algo para cubrirse de la lluvia que empezaba a caer, no pude evitar acercarme a ella y cubrirla con mi paraguas. Sus y mis ojos se encontraron < dije algo tonto para excusarme y no dije mas, hasta el momento en que llego el momento de despedirnos, dije algo totalmente cursi que provoco un brillito en sus ojos < pensé.
Cada día, hora, minuto y segundo que pasaba me daban más ganas de verla y saber que estaba bien, cuando me di cuenta mis pensamientos eran de lo mas cursis, quería decirle un montón de palabras bonitas y susurrarle cosas al oído, darle un beso en la frente para demostrarle que quería cuidar de ella.
Nadie podía creer el cambio de actitud que tuve de un momento a otro, algunos empezaron a creer que tomaba algo para cambiar de actitud “nadie cambia así como así y menos tu” me decían siempre, pero lo que ellos no sabían que no fue así como así, que lo que me había hecho cambiar tiene nombre, apellido, ojos hermosos y la sonrisa más sincera que puedas ver y…
Durante el resto de la noche seguí leyendo las hojas que Joe había dejado afuera de mi puerta, en ningún momento de la historia menciona mi nombre ni el de él, pero sé que es sobre nosotros, por momentos mientras leía no podía evitar reír y a veces derramar lágrimas, había tantas cosas escritas en esas hojas que fueron perfectas en el momento que las vivimos y también ahora que las leo.
Puede ser que Joe haya cambiado, puede ser que no, sea como sea, lo que siento por el nunca cambiara.
…encontrarme con ella a un lado mío en la misma cama durmiendo, era algo que me encantaba y cuando sucedía, pensaba en lo perfecta que sería la vida si todos los días la encontrara tumbada a un costado mío.
Quería seguir leyendo pero no podía, esas eran las últimas líneas que estaban escritas.
Tenía que hacer algo, ¿hablar con Joe? Tal vez pedirle un consejo a alguien, o simplemente irme de aquí e irme en busca de ese gran empleo que siempre he querido, tal vez en Australia pueda encontrarlo y tal vez Finn pueda ayudarme, posiblemente esa sea la mejor opción.
Tome mi celular y marque el número de Finn.
-hola nena- contesto.
-hola Finn- salude.
-¿está todo bien?-
-umm todo depende-
-¿depende de qué?-
-de… si tú quieres ayudarme-
-sabes que siempre te voy a ayudar en todo, dime ¿Qué puedo hacer por ti?-
-¿crees que en Australia pueda conseguir el trabajo que siempre he querido?-
-umm probablemente si, ¿Por qué?-
-necesito cambiar de aires y alejarme de algunas personas-
-¿está todo bien?-
-umm algo así. ¿Crees que puedas dejar que me quede contigo en Australia mientras consigo un trabajo?-
-claro nena, por mi encantado-
-gracias Finn-
-no tienes nada que agradecer-
-umm estoy de vacaciones así que probablemente a uno o dos días te vea-
-ok nena, ¿sabes? Tal vez en la revista donde trabajo pueda conseguirte un puesto-
-¿de verdad?-
-si, solo es cosa de hacer unas llamadas, pero seguro lo consigues-
-gracias Finn-
-ya te dije, no tienes nada que agradecer-
-ok, entonces, te veo pronto-
-si, adiós nena, te quiero-
-adiós Finn, yo también- dije y termine la llamada.
Al día siguiente hice algunas cosas que necesitaba arreglar, tal y como se lo dije a Finn, hice una reservación para un vuelo a Australia, para el día de mañana a las 10:00am. Cuando termine todo lo que tenía que hacer, llame a casa de mis padres, le conté a mi madre que iría a Australia a visitar a Finn y que buscaría un trabajo allá, antes de terminar la llamada le pedí que me comunicara con Alex.
-¿entonces te vas?- me pregunto Alex.
-no exactamente, pero si-
-estoy seguro que lo haces por lo que ha pasado con Joe-
-no lo se Alex, tal vez si, pero eso ahora no importa-
-claro que importa _______-
-para mí no importa, no es importante lo que pase con Joe-
-eso no te lo crees ni tu misma, como sea, eres tan necia hermanita, deberías hablar con el antes de irte, no te estoy diciendo que lo perdones, eso es muy tu decisión, pero si te estoy diciendo que aclares un poco las cosas con el-
-tal vez lo haga, pero no lo sé, tengo que colgar-
-ok, adiós _______-
-nos vemos Alex-

Al día siguiente llame a un taxi para recogerme en mi departamento a las 8:00 tenía el tiempo suficiente para llegar al aeropuerto y no preocuparme por perder el vuelo. El taxi pasaba a una manzana del edificio donde Joe trabaja < recordé a Alex.
-antes de ir al aeropuerto, necesito ir a otro lugar- dije de pronto.
-claro señorita, ¿A dónde?- le dije la dirección y no tomo mas que 5 minutos para estar frente al edificio donde Joe trabaja.
-¿puede esperar? Solo tardare unos minutos-
-claro señorita, yo no me voy de aquí hasta que usted regresé-
-gracias- dije, salí del taxi y empecé a caminar hacia la entrada del edificio, unos cuantos metros se convirtieron en kilómetros y por fin entre, gente de aquí para haya < estaba por dar la media vuelta y regresar al taxi cuando escuche su voz.
-¿______? ¿Eres tú?- lo escuche decir, no podía moverme, sentía mi corazón en la garganta. –Eres tú- dijo ¿alegre?, se acercó a mí estaba por abrazarme pero yo me moví para evitarlo, seguramente si dejo que me abrace me echo a llorar y no me voy a ningún lado.
-solo quería…- dije en susurro buscando algo inteligente para decir.
-vamos a mi oficina- dijo, hizo una seña para que caminara a su lado, podía sentir la mirada de muchas personas sobre nosotros, sobre todo de mujeres, seguramente pensando < y ¿Cómo negarlo? ¿Cómo decir que no? Si es verdad una víctima más del Gran Joe. Entramos a su oficina.
-siéntate- dijo amable.
-gracias, pero no pienso tardar- dije, busque en la única bolsa que había bajado del taxi y saque las hojas que Joe había dejado fuera de mi departamento, él se acercó y las tomo, después de ver que eran esas hojas tomo una gran bocanada de aire.
-no las quiero de vuelta, son para ti- dijo y volvió a dármelas. La verdad llevaba esas hojas dentro de mi bolsa por pura cursilería y ganas de llorar durante las noches mientras estaba en Australia quería leerlas y llorar con ellas como toda una gran masoquista, no para regresárselas a Joe, y me tranquilizo tanto que no las aceptara. -espero que esta visita…- dijo el acercándose a mí.
-es corta, una visita corta- dije para evitar que siguiera acercándose a mí, tenía mis propios brazos abrasados a mi misma- solo quiero decirte que… de verdad te quie… te amo Joe, pero…-
-yo también te amo ______- dijo interrumpiéndome, estaba ansioso eso se podía notar a leguas, -he escrito esto por ti, nunca había logrado escribir algo como eso, tú has logrado lo que nadie creyó que fuera posible, me has hecho cambiar y en tus manos están las pruebas- dijo refiriéndose a las hojas.
-y no digo que no hallas cambiado Joe, tal vez lo hiciste, pero…-
-¿tiene que haber un pero?- dijo acercándose de nuevo a nosotras.
-los peros nunca faltan… si me hubieras dicho todo desde un principio tal vez justo ahora estaría aquí pero no por las mismas razones que ahora-
-¿crees que hubieras querido seguir hablando con alguien como yo?-
-si, Joe tu desde un principio te diste cuenta que era una romántica hasta los huesos y no niegues que también te diste cuenta que moviste algo en mi desde el primer momento, hubiera hecho cualquier cosa para enseñarte que creer en lo que tú crees…-
-creía- me corrigió.
-perdón, creías estúpido no es malo, pero tú no lo quisiste y lo único que paso es que ahora estoy aquí para decirte que me ha encantado lo que he leído y que me hubiera encantado que esta historia tuviera un final feliz como los que me gustan-
-y lamento tanto haberlo hecho de la manera que lo hice- dijo y bajo la mirada.
-yo también lo lamento Joe, de verdad me hubiera encantado que tu fueras mi príncipe- dije intentando no permitir que mi voz sonara tan triste.
-tú eres mi princesa- eso me conmovió por completo y las lágrimas amenazaban con salir.
-Joe yo…
-yo te amo ______, de verdad- dijo, ahora estaba tan cerca de mí, podía oler su perfume.
-no hagas esto más difícil, solo quiero agradecerte por todo y quiero pedirte que no me busques- dije mas a la fuerza desenado que no me hiciera caso.
-¿ahora seremos desconocidos?- pregunto con un tono triste en la voz.
-nunca serás un desconocido para mi Joe, nunca la persona a la que más he amado será un desconocido para mí, siempre habrá algo que me unirá a ti y cuando te vea en algún lado, te aseguro que siempre veras ese brillo en mis ojos que solo está en ellos cuando te ven- dije, mis manos estaba cerca de mi pecho.
-________- tomo mis manos entre sus manos.
-adiós Joe Jonas- acerque una de mis manos a mis labios y después la pose sobre los labios de Joe, di media vuelta aguantando las lágrimas y camine fuera del edificio, dentro de mi esperaba escuchar su voz gritando mi nombre y pidiéndome que me quedara a su lado, pero en vez de eso solo escuchaba el ruido de la ciudad, subí al taxi y las lágrimas no tardaron en salir.
-¿está todo bien señorita?- me pregunto el taxista.
-si, vamos al aeropuerto- dije, el taxi empezó a moverse y vi como el edificio donde se quedaba mi corazón y Joe, quedaban detrás, mientras las lágrimas brotaban de mis ojos.


Me tomo más tiempo del que hubiera deseado darme cuenta que no podía dejarla ir, no quería y no lo haría. Ella era para mí.
Salí de mi oficina y no la pude ver seguramente ya estaba fuera del edificio, cruce el vestíbulo lo más rápido que pude chocando con varias personas, cuando puse un pie fuera del edificio empecé a buscarla con la mirada y no podía encontrarla, supuse que estaría en su departamento ¿Dónde mas si no? Fui en busca de mi auto y me encamine hacia el departamento de ______, empecé a tocar a la puerta y ella no contestaba, empecé a llamarla por teléfono, podía escuchar el teléfono del departamento sonar.
-¡vamos abre por favor!- empecé a decir fuerte repetidas veces, hasta que la vecina de ___ salió.
-¿está todo bien?- me pregunto.
-estoy buscando a ____, necesito hablar con ella-
-umm supongo que tendrás que esperar algunos días para eso- me dijo la señora.
-¿Por qué?-
-¿Qué no te lo dijo? Va a ir a Australia con su amigo, me dijo que cuidara de su departamento mientras no estaba, dijo que buscaría un trabajo y se iría para halla, su vuelo no debe tardar en salir- dijo la mujer como si nada, no deje que dijera mas y baje corriendo, subí a mi auto y a toda velocidad conduje hasta el aeropuerto, esperaba que ella aun estuviera ahí, que aun siguiera aquí.
Llegue al aeropuerto y empecé a buscarla con la mirada por todos lados, había tanta gente, pero soy capaz de encontrarla entre millones de personas unas cuantas no me detendrían. De pronto me pareció verla formada, estaba a punto de abordar, corrí chocando con un montón de personas las cuales me regañaban, empecé a gritar su nombre pero ella parecía no escucharme, seguí corriendo, solo una persona mas y ella pasaría por esa pequeña puerta y mi oportunidad de no perderla se iría a la basura.
-¡¡¡_________!!!- grite con todas mis fuerzas, ella se volvió hacia mí, justo antes de darle su boleto de avión a la azafata. Me veía, parecía que no podía creerlo, salió de la fila y camino hacia mí y ahora yo también lo hacía, intentando recuperar el aliento.
-¿Joe?- dijo.
-no voy a permitir que la princesa de mi cuento busque su felicidad en otro lugar y con otras personas- dije me acerque más a ella. –no voy a permitir que beses a alguien mas que no sea yo, no te dejare ir ¿entiendes? No me importa si es necesario llevarte a la fuerza…- no pude seguir hablando pues sus labios estaba sobre los míos.
-te amo- susurro.
-y yo a ti, te amo- dije y la abrace, extrañaba tenerla así entre mis brazos, se alejó de mí y no entendí porque, busco en su bolsa y después saco las mismas hojas que esta mañana quería regresarme.
-toma- dijo.
-son tuyas, no las quiero, es una historia sobre ti, tú debes tenerla- dije confundido.
-quiero que termines de escribir la historia- dijo sonriendo, yo también sonreí y volví a tomarla entre mis brazos.
-con una gran final feliz- dije y después la bese. El tiempo se detuvo en ese instante, éramos solo ella y yo abrazados besándonos, sintiendo el amor que sentíamos el uno por el otro, nada mas perfecto que tener a la mujer de mi vida, de esa forma, asegurándole algo mejor de lo que ella quería.



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